490. Primavera provisional

Poema #490.

Primavera provisional.

 

Deja fluir mis huesos entre las hojas

entre las hojas nacidas de haberte conocido

un día de lluvia

cuando los barquichuelos de tus orejas

cortaban las flores ocultas bajo los nombres de mis calles

 

Juan Larrea.

Poeta y ensayista español. Nace en Bilbao, en el año 1895 y fallece en Córdoba, Argentina, en 1980. Se inició en el creacionismo, y luego se vinculó con las vanguardias literarias, entablando amistad con poetas con Vicente Huidobro y César Vallejo, con quien fundó la revista (de dos números) Favorables, París, Poema. Fue bibliotecario de profesión, vivió en París por mucho tiempo y a raíz de la guerra civil española vivió en México, Estados Unidos y Argentina.

Al menos de forma provisional, permite que sea la primavera. Deja fluir, como ha fluido, como fluye, como fluirá.

@SaetasdeLuis

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316. Jardín intacto

Poema #316.

Jardín intacto.

 

Allí magnolias, tulipanes, sombras

de pétalos palpables. Aquí los senos,

el ombligo, la voz, el áureo pubis,

tu risa y las adelfas, brazos, lotos,

nenúfares en torno de tu cuello

y la noche zumbando en los pistilos…

Astros que queman en tu piel, gardenias,

tactos de orquídeas, suave olor, jadeos,

ceguedad de ese Dios que se derrama

en cada efímera corola. Y las espinas

de tanto en tanto. Pero también lirios,

y dalias otra vez, todo en tu carne.

Jardín intacto, puro y hasta pútrido,

como tal vez ocurra en ese instante

cuando fermenta el tiempo en el espanto

y acelera la flor hasta ser mustia.

Jardín con el ayer, el hoy, el nunca

y el hambre ciega de un veloz deseo,

llenándote los ojos en un éxtasis

que jamás se ha saciado.

 

Eugenio Montejo.

Poeta y ensayista venezolano, nació en Caracas en 1938 y falleció en Valencia en el año 2008. Fue fundador de proyectos importantes para las letras venezolanas, como las revistas “Poesía” y “Zona Tórrida” de la Universidad de Carabobo, que todavía continúan. Este poema pertenece a sus “Papiros amorosos” (2002). En el año 1998 se le concedió el Premio Nacional de Literatura y en el 2004 obtuvo el Premio Internacional de Poesía Octavio Paz.

Nenúfares, adelfas, y otras palabras difíciles de emplear por poetas contemporáneos encuentran sólido asidero en este papiro amoroso que mezcla el encuentro con la idea primordial -y constante- del jardín. Tantas flores diferentes, tantas posibilidades, tantos encuentros y maneras de crecer, de conectarse, la perfecta hilación de todas ellas en un jardín. Jardín intacto, puro y hasta pútrido, anhelando unas manos que lo cuiden y lo sacien. Muchos de nosotros nos hemos distanciado del encuentro con lo natural y nos resulta difícil retomarlo, (re)encontrarnos con lo salvaje.

@SaetasdeLuis

176. XXIV [Lo que vemos de las cosas son las cosas.]

Poema #176.

XXIV.

 

Lo que vemos de las cosas son las cosas.

¿Por qué habríamos de ver una cosa si hubiese otra?

¿Por qué ver y oír sería engañarnos

si ver y oír son ver y oír?

 

Lo esencial es saber ver,

saber ver sin estar pensando,

saber ver cuando se ve,

y no pensar cuando se ve

ni ver cuando se piensa.

 

Pero esto (¡tristes de nosotros que llevamos el alma vestida!),

esto exige un estudio profundo,

un aprendizaje de desaprender

y un secuestro en la libertad de aquel convento

del que los poetas dicen que las estrellas son las monjas eternas

y las flores las penitentes convictas de un solo día,

pero donde al final las estrellas no son sino estrellas

y las flores sólo flores,

y por eso es por lo que las llamamos estrellas y flores.

 

Alberto Caeiro.

Heterónimo de Fernando Pessoa del que hace poco publicamos otro de sus poemas. Estos textos pertenecen al libro “Guardador de rebaños”, que según se relata, fueron escritos seguidos, “en una especie de éxtasis cuya naturaleza no lograré definir”, y de este éxtasis nació la figura de Alberto Caeiro, quien luego sería considerado por todos los heterónimos del grupo como el “Maestro”.

Dejar de lado el pensamiento y ver las cosas como son. Saber ver, de distintas maneras, saber sentir. Es algo que al nacer sabemos bien, pero que vamos desaprendiendo a lo largo de la vida, a medida que aprendemos a pensar, a vivir en sociedad. “Lo esencial es saber ver”, hacer una cosa a la vez. Si vemos, ver. Si pensamos, pensar. Si sentimos, sentir. Llevamos el alma vestida por la sociedad, y hemos de (re)aprender a desnudarla, a sentirnos cómodos con ella, a saber que las estrellas y flores pueden ser sólo estrellas y flores, y sentirlas así, también. Es, para nosotros que tenemos el alma vestida, “un aprendizaje de desaprender”, de despojarnos y sentir.

Ustedes tienen que aprender a ver

“Ustedes tienen que aprender a ver.”

@SaetasdeLuis