296. Escalera para incendios

Poema #296.

Escalera para incendios.

 

He perdido las esperanzas

de que usted comprenda ciertos crepúsculos

-humanos, me refiero-,

aprenda a sumar, y mucho menos que llegue

a las tablas de la multiplicación.

 

He perdido las esperanzas

de que se distraiga algo de la clase,

distinga el rostro de su vecino

o se deje olvidado el paraguas.

 

He perdido las esperanzas

de que olvide mi nombre,

conjugue algunos verbos irregulares

que están en toda regla

y no se fíe de pronósticos adversos

 

cuando parece haber buen tiempo.

 

Fina García Marruz.

Josefina García-Marruz Badía, poeta e investigadora cubana nacida en el año 1923. Ha recibido numerosas distinciones, entre las que destacan el Premio Nacional de Literatura de su país (1990), el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2007) y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2011). Participó en el grupo Orígenes durante los años 1944-1956. Este poema pertenece a sus “Nociones elementales y algunas elegías”, donde quiere valorar a la escuela básica o elemental, y volver a esos principios de gramática y asombro por el lenguaje, para así escribir sus textos poéticos.

Además, y por supuesto, de la (des)dicha de la esperanza, está la manera de respirar cuando la perdemos, el alivio. Uno tiene la esperanza, en ocasiones, de que el otro comprenda, aprenda a ver, se dé cuenta de las cuestiones más elementales. Cuando todo parece fallar, cuando sólo queda la escalera para incendios, uno se lamenta un poco por aquél que no quiso aprender. Y, en un último aliento, ennumera todo lo que no se ha aprendido, lo que no es -ni quiere ser- el otro. He perdido la esperanza de que usted se distraiga algo de la clase, de que no se fíe de pronósticos adversos, de que comprenda, sume y multiplique. Al salir, recuerde apagar la luz.

@SaetasdeLuis

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186. [Si mis poemas todos se perdiesen]

Poema #186.

Si mis poemas todos se perdiesen

la pequeña verdad que en ellos brilla

permanecería igual en una piedra gris

junto al agua, o en una verde yerba.

 

Si los poemas todos se perdiesen

el fuego seguiría nombrándolos sin fin

limpios de toda escoria, y la eterna poesía

volvería bramando, otra vez, con las albas.

 

Fina García Marruz.

 

Poeta cubana nacida en 1923. Publicó sus primeros poemas en los años cuarenta, como parte del grupo “Orígenes”, en el que también estuvo su esposo, Cintio Vitier. Obtuvo el doctorado en Ciencias Sociales en 1961, dedicándose entonces a la investigación literaria. Ha recibido numerosas distinciones entre las que destacan el Premio Nacional de Literatura de su país, en 1990, el Iberoamericano de Poesía “Pablo Neruda”, en el 2007 y el XX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en el 2011.

Es un esperanzado deseo el de creer que si todos sus poemas se perdiesen, aún quedaría (por ahí) la verdad esencial que ellos contienen, como si cada uno de ellos sencillamente hubiese capturado un momento mágico del tiempo, una verdad elemental y natural, y si los poemas se perdiesen, esa verdad volvería a la naturaleza, a la piedra o al fuego, y siempre quedaría ahí, esperando a que algún otro poeta la percibiera, la tomara, y convirtiese su bramido, de nuevo, en verso.

@SaetasdeLuis