156. El jardín de las delicias

Poema #156.

El jardín de las delicias.

 

El alfabeto árabe consta de 28 letras

catorce lunares

y

catorce solares

Mis deseos lunares

se articulan fonéticamente

en tu garganta

y tus labios y dientes tuyos

Mi corazón solar

con un movimiento de la lengua

da tumbos frenéticos

en los bosques y las oquedades de tu cuerpo

de puro amor loco

de puro amor loco

Víctor Valera Mora.

Poeta y sociólogo venezolano, nacido en 1935 en Valera. Conocido como “el Chino” Valera Mora. Fue miembro fundador de la llamada Pandilla de Lautréamont. Fue preso político de Marcos Pérez Jiménez entre los años 1953 y 1958. Fue Premio CONAC de Poesía en 1980. Falleció en 1984, en Caracas. Su poesía se mueve entre los textos altamente contestatarios, políticos y los amorosos. Éste, por supuesto, pertenece a los segundos.

El contraste entre las lunas y los soles, la noche y el día, y su cierto equilibrio en el encuentro. Las delicias, y los deseos, pero no es algo utópico: de aquella abstracción alfabética, se articulan los deseos hasta llegar a los movimientos de la lengua dando tumbos frenéticos en “los bosques y las oquedades” de la amada. El encuentro se hace cuerpo y, a la vez, continúa siendo palabra en esas 28 letras, lunares y solares, que articulan el deseo. Todo un jardín de las delicias, como ese extraordinario tríptico lleno de imágenes que van de extremo a extremo.

@SaetasdeLuis

 

Jardín de las Delicias - Hieronymus Bosch

El jardín de las delicias – Hieronymus Bosch (El Bosco)

88. Definición del amor

Poema #88.

Definición del amor.

 

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

 

no hallar fuera del bien, centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

 

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor suave,

olvidar el provecho, amar el daño,

 

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño,

esto es amor; quien lo probó lo sabe.

 

Lope de Vega.

Fray Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635), llamado “El fénix de los ingenios” fue poeta y dramaturgo, de los más importantes y prolíficos del Siglo de Oro español. Gozó de mucha fama en vida, y fue gran amigo de Quevedo y Juan Ruíz de Alarcón, enemigo de Góngora y envidiado por Cervantes. Renovó las fórmulas del teatro español y se las arregló para disfrutar de una buena posición en su época, gracias a sus obras y sus escritos.

Hace tiempo publicamos otra definición del amor, escrita por uno de sus contemporáneos, Francisco de Quevedo. Es interesante ver las diferencias y las similitudes con las que ambos escritores hablan del tema en ambos sonetos. Por parte de Lope de Vega, es una muestra de atrevimiento y de su habilidad e ingenio el utilizar tantos adjetivos para articular su definición del amor, pues como diría, mucho después, Vicente Huidobro: “el adjetivo, cuando no da vida, mata”.

De igual manera, la definición del amor de Lope de Vega también juega con los extremos -un estilo recurrente de la época- para hablar de lo que es el amor; todo el soneto es un oxímoron que va señalando algunas de las características, y que puntualiza en el último verso que sólo “quien lo probó lo sabe”, y puede entender las contradicciones que implica el sentimiento.

@SaetasdeLuis