495. Las tres palabras más extrañas

Poema #495

Las tres palabras más extrañas

Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

Wislawa Szymborska

 

Poeta, ensayista y traductora polaca, nacida en 1923. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1996 y recibió muchos otros premios significativos que reconocen su habilidad y minucioso trabajo de la poesía. Traductora de obras literarias del francés, perteneció a la Unión de Escritores y la Asociación de Escritores. Falleció el 1 de febrero de 2012.

Entre palabra y palabra, los poetas, introducen con escrupuloso cuidado (o con afortunado descuido) el sentimiento efímero, el germen de un universo imaginado.  Si existen o si son verdad, esos breves espacios creados, dependerá del lector.

@LauraAlessR

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126. El extranjero

Poema #126.

El extranjero.

 

-¿A quién amas tú más, hombre enigmático, dime? ¿A tu padre, a tu madre, a tu hermana, o a tu hermano?

-No tengo padre, ni madre, ni hermana, ni hermano.

-¿A tus amigos?

-Usted se sirve de una palabra cuyo significado aún me es desconocido hasta este día.

-¿A tu patria?

-Ignoro en qué latitud está situada.

-¿A la belleza?

-Yo la amaría voluntariamente, diosa e inmortal.

-¿Al oro?

-Lo odio como usted odia a Dios.

-¡Eh! ¿Qué amas entonces, extraordinario extranjero?

-Amo las nubes… las nubes que pasan… allá… ¡las maravillosas nubes!

 

Charles Baudelaire.

“Poeta maldito”, crítico de arte y traductor francés (1821-1867), importante exponente del simbolismo en Francia y lúcido escritor de su época. Este texto pertenece a sus 50 Pequeños poemas en prosa, también conocidos como El Spleen de París. La escritura de ese libro representa la ruptura definitiva de las formas poéticas clásicas, reduciendo la brecha que antes mantenía prosa y poesía separadas.

Me resulta imposible no pensar en una novela posterior que juega con la misma palabra, en francés: “L’étranger” de Albert Camus, donde el personaje de la obra es un ser al que le resultan indiferentes e incomprensibles las convenciones humanas y la vida social. El hecho de ser un extranjero, un extraño, un individuo que no se adapta a lo que está visto como normal en la sociedad, atrae la atención del sistema, que buscará la manera de eliminarlo del mismo, como si fuese un virus dentro del organismo. L’étranger resulta todo eso, una figura enigmática y extraordinaria para esta persona que le hace una serie de preguntas ante las que se le revela extraño e incomprensible, puesto que carece de las ataduras sociales que estipulan, usualmente, el contacto humano.

Qué incomprensible, enigmático y fascinante nos resulta este personaje, así como aquello que ama, y que tiene una fantástica sonoridad en francés: “J’aime les nuages… les nuages qui passent… là-bas… les merveilleux nuages!”, esas nubes que sentimos pasar, que resultan hermosas, y que definen lo más amado e importante de la existencia de este extranjero que no sabe de familia, amigos, patria ni dinero.

@SaetasdeLuis