544. Espera

Poema #544.

Espera.

 

He de darte las manos, espera, todavía

está llena la tierra del murmullo del día.

La bóveda celeste no deja ver ninguna

de sus estrellas… duerme en los cielos la luna.

 

He de darte las manos, pero aguarda, que ahora

todo piensa y trabaja -la vida es previsora-

Pero el corazón mío se esconde solitario,

desconsolado y triste por el bullicio diario.

 

Hace falta que todo lo que se mueve cobre

una vaga pereza, que el esfuerzo zozobre,

que caiga sobre el mundo un tranquilo descanso,

un medio todo dulce, consolador y manso.

 

Espera… dulcemente, balsámica de calma,

se llegará la noche, yo te daré las manos,

pero ahora lo impiden esos ruidos mundanos;

hay luz en demasía, no puedo verte el alma.

 

Alfonsina Storni.

Nació en Suiza en 1892, pero desde los cuatro años vivió en Argentina, cuya nacionalidad mantuvo. Se suicidó en Mar de Plata el día 25 de octubre de 1938. Ejerció como maestra y escribió poemas y algunas obras de teatro durante ese tiempo.

La espera extendida. Esa suspensión constante de la culminación, de lo esperado, del momento que se anhela. La promesa sostenida: espera, mientras te descifro, mientras te descubro, mientras te envuelvo. Es un delicado ejercicio el de mantener el equilibrio, y siempre se cae o se cesa.

@SaetasdeLuis

 

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505. Erótica

Poema #505

Erótica

Enséñame
cada lugar, cada
dónde

Deja que me pierda.
Abandóname.

El deseo le huye al equilibrio.
Solo gusta de la pérdida.

Sin piedad, amor.

destrúyeme.

Alberto Barrera Tyszka

Poeta y narrador venezolano. Nació en Caracas en 1960. Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Fue parte de los grupos Guaire y Tráfico. Ha sido guionista de televisión para varios países de Latinoamérica. Obtuvo el premio Herralde 2006, por su novela “La enfermedad”. Es autor de los poemarios: “Coyote de ventanas” y “Tal vez el frío”.

No existe la entrega a medias. No existe la entrega en equilibrio. No es entrega si estás en el camino. Hay que perderse, salir, vivir en intemperie. El logro del amante es ser destruido.

@LauraAlessR

492. [Los poetas no convencen]

Poema #492.

 

Los poetas no convencen.

Tampoco vencen.

Su papel es otro, ajeno al poder: ser contraste.

 

Rafael Cadenas.

Poeta y ensayista venezolano. Nació en Barquisimeto, en 1930. Ganó el Premio Nacional de Literatura en 1985. Ha traducido a grandes poetas como: Lawrence, Nijinski, Whitman, Cavafy… Entre sus obras se pueden nombrar: “Los cuadernos del destierro” (1960), “Falsas maniobras” (1966), “Intemperie” (1977), “Amante” (1983). Estas tres líneas pertenecen a sus “Anotaciones”, un conjunto de textos breves que pueden -o no- llamarse poemas: dejamos ese juicio en sus manos.

Efectivamente, el juicio está en manos de cada quien. Más allá de convencer y vencer, el papel está claro: ser contraste. Ampliar las perspectivas, mostrar las posibilidades, (con)mover. Afuera está la vida, moviéndose, y nosotros esperamos para contrastar, para oponer, para complementar lo que sea necesario.

@SaetasdeLuis

188. Esperando a los bárbaros

Poema #188.

Esperando a los bárbaros.

 

¿A qué esperamos, reunidos en el fórum?

 

A los bárbaros que deben llegar hoy.

¿Por qué no ocurre nada en el senado?

¿Por qué los senadores están sentados sin legislar?

 

Porque hoy llegan los bárbaros.

¿De qué serviría que los senadores hicieran ahora leyes?

Una vez que estén aquí, ellos harán la legislación.

¿Por qué se ha levantado tan temprano nuestro Emperador?

¿Y por qué está sentado en el trono en la puerta de la ciudad,

con gran pompa y corona?

 

Porque hoy llegan los bárbaros

y el Emperador espera recibir a su jefe.

Incluso tiene un pergamino que darle,

repleto de títulos, con nombres imponentes.

¿Por qué hoy salen nuestros dos cónsules y pretores

vistiendo sus escarlatas togas bordadas?

¿Por qué se han puesto pulseras con tantas amatistas,

sortijas relucientes con magníficas esmeraldas?

¿Por qué hoy salen con elegantes varas

hermosamente trabajadas en oro y plata?

 

Porque hoy llegan los bárbaros

y cosas como éstas les deslumbran.

¿Por qué no vienen nuestros distinguidos oradores de costumbre

a hacer sus discursos, a decir lo que tengan que decir?

 

Porque hoy llegan los bárbaros

y les aburre la retórica y los discursos públicos.

¿Por qué esta repentina perplejidad, esta confusión?

(Qué serias se han vuelto las caras de la gente.)

¿Por qué las calles y las plazas se vacían tan rápidamente,

todo el mundo volviendo a casa absortos en meditación?

 

Porque ha caído la noche y los bárbaros no han llegado.

Y algunos de nuestros hombres recién llegados de la frontera dicen

que ya no hay bárbaros.

¿Y ahora qué va a ser de nosotros sin los bárbaros?

Aquellas gentes eran una especie de solución.

 

Constantino Cavafis.

 

Su nombre puede encontrarse escrito de distintas formas: Kavafy, Kavafis, y otras variaciones. Es un poeta griego que vivió entre 1863 y 1933. Hoy en día es considerado una de las figuras más importantes de la poesía del siglo XX. Su obra consta de 154 poemas que consideró acabados y forman la edición canónica, más un cierto grupo de composiciones que, para él, no habían alcanzado su forma definitiva. Poemas como éste hablan de grandes momentos históricos y de la decadencia de los mismos, pero, a su vez, salen de la historia y se muestran intemporales.

Lo bárbaro resulta de suma importancia para el equilibrio de la vida humana. Ésta se armoniza con el encuentro de la civilización con la barbarie; ambas tienen y requieren su espacio. En la Grecia Antigua, cuando las polis se encontraban en una relativa decadencia, fueron conquistadas por razas bárbaras que le dieron una vitalidad diferente: sucedió, en primera instancia, en el caso de los Macedonios, que llevó al imperio de Alejandro Magno, y posteriormente a la conquista romana que llevó a la civilización que conocemos. De alguna forma, “aquellas gentes” fueron una especie de solución, y en muchas otras ocasiones los hemos considerado “una especie de solución”, cuando la civilización se está desmoronando, cuando cierta manera de vivir en sociedad se vuelve obsoleta, es necesario un período de caos que reformule y replantee la vida humana. ¿Qué pasaría si no llegase este cambio cuando es necesario? La decadencia seguiría su avance hasta que no quedasen sino ruinas. El cambio es nuestra esencia, el cambio es necesario.

Aún así, importa también que no esperemos, reunidos y sentados, a que llegue. Si continuásemos realizando nuestras actividades, si siguiésemos con los discursos, y la cultura, y no nos detuviésemos pensando que “a los otros les aburre”, sino que creyésemos en el valor de nuestra cultura, en la importancia de preservarla y de continuarla, ¿quién sabe qué sucedería? En el compartir de las culturas está el enriquecimiento de la humanidad, como ha sucedido a lo largo de la historia.

@SaetasdeLuis.

Trazos de la memoria (trazosdelamemoria.wordpress.com)

“La invasión de los bárbaros” o “Los Hunos en Roma”, cuadro de Ulpiano Checa.

162. [La fuerza que por el verde tallo impulsa la flor]

Poema #162.

La fuerza que por el verde tallo impulsa la flor

impulsa mis verdes años; la que agosta la raíz del árbol

es la que me destruye.

Y yo estoy mudo para decirle a la rosa doblada

que dobla mi juventud la misma invernal fiebre.

 

La fuerza que impulsa el agua entre las rocas

impulsa mi roja sangre; la que seca las ruidosas corrientes

vuelve cera la mía.

Y yo estoy mudo para decirles con mi boca a mis venas

que la misma boca bebe en la corriente del monte.

 

La mano que arremolina el agua del estanque

remueve la arena; la que amarra el soplido del viento

detiene mi vela de sudario.

Y yo estoy mudo para decirle al verdugo

que su cuerpo vil está hecho de mi arcilla.

 

Los labios del tiempo sorben del manantial;

el amor gotea y se recoge, mas la sangre vertida

calmará sus pesares.

Y yo estoy mudo para decirle al viento de un tiempo

que el tiempo ha marcado un cielo alrededor de los astros.

 

Y yo estoy mudo para decirle a la tumba de la amada

que en mi sábana avanza encorvado el mismo gusano.

 

Dylan Thomas.

 

Poeta, narrador y dramaturgo galés (1914-1953). Muere a los 39 años en Nueva York y es considerado un importante poeta de literatura inglesa de comienzos del siglo XX. Influenciado por el surrealismo inglés, recoge influencias celtas, bíblicas, sexuales y las mezcla en una poesía especialmente preocupada por el ritmo y la musicalidad, por la palabra en sí misma y en armonía con el resto del poema.

La fuerza que nos impulsa a movernos es la misma que impulsa a la flor, al agua y al viento: la naturaleza, la energía que mantiene a los elementos y al mundo en equilibrio. Comprender esto nos ayuda a reducir la distancia inexistente entre el tallo que florece, el soplido del viento y la arena que siempre cambia. El tiempo transcurre y, con él, la naturaleza continúa en sus ciclos; y ahí estamos nosotros, tanto en nosotros mismos como en cada uno de los otros lugares posibles, porque estamos hechos de la misma energía, porque aunque no seamos capaces de decirlo a la naturaleza (“I am dumb to tell”, dice el original), somos una parte de ella -la misma parte- y, también, todo.

@SaetasdeLuis

156. El jardín de las delicias

Poema #156.

El jardín de las delicias.

 

El alfabeto árabe consta de 28 letras

catorce lunares

y

catorce solares

Mis deseos lunares

se articulan fonéticamente

en tu garganta

y tus labios y dientes tuyos

Mi corazón solar

con un movimiento de la lengua

da tumbos frenéticos

en los bosques y las oquedades de tu cuerpo

de puro amor loco

de puro amor loco

Víctor Valera Mora.

Poeta y sociólogo venezolano, nacido en 1935 en Valera. Conocido como “el Chino” Valera Mora. Fue miembro fundador de la llamada Pandilla de Lautréamont. Fue preso político de Marcos Pérez Jiménez entre los años 1953 y 1958. Fue Premio CONAC de Poesía en 1980. Falleció en 1984, en Caracas. Su poesía se mueve entre los textos altamente contestatarios, políticos y los amorosos. Éste, por supuesto, pertenece a los segundos.

El contraste entre las lunas y los soles, la noche y el día, y su cierto equilibrio en el encuentro. Las delicias, y los deseos, pero no es algo utópico: de aquella abstracción alfabética, se articulan los deseos hasta llegar a los movimientos de la lengua dando tumbos frenéticos en “los bosques y las oquedades” de la amada. El encuentro se hace cuerpo y, a la vez, continúa siendo palabra en esas 28 letras, lunares y solares, que articulan el deseo. Todo un jardín de las delicias, como ese extraordinario tríptico lleno de imágenes que van de extremo a extremo.

@SaetasdeLuis

 

Jardín de las Delicias - Hieronymus Bosch

El jardín de las delicias – Hieronymus Bosch (El Bosco)

117. Hay un tiempo…

Poema #117

Hay un tiempo de echarse a pensar y un tiempo de arder

y días de caer rendidos bajo techo

Un tiempo de amar

hasta el fondo

y días de herrumbre inmersos en nuestras cosas

Hay un tiempo de tender la mano y un tiempo de golpear

y un recuerdo que naufraga en nosotros y un rostro que acaso hemos visto o no.

Gustavo Pereira

Poeta venezolano nacido en 1940. Ya tenemos varios poemas de él publicados en el blog. Fue miembro del grupo “Símbolo”. Ha recibido diversos  reconocimientos, entre ellos: el Premio Nacional de Literatura (2000), el Ramos Sucre (1997) y el Víctor Valera Mora (2011). Doctorado en la Universidad de París.

Concentrar el equilibrio de la vida en un poema. Entre eso que pasó y aquello que aún nos espera, hay tiempo para sentir, para pasar, para aceptar. Dejarnos, permitirnos pasar por cada uno de esos momentos para, así sin más, vivir a tiempo.

@LauraAlessR