288. [Te lo ruego, dulce Ipsitila mía,]

Poema #288.

 

Te lo ruego, dulce Ipsitila mía,

encantos y delicias de mi vida,

invítame a tu casa por la siesta

y hazme este otro favor, si es que me invitas:

que nadie eche el cerrojo de la puerta

y ten tú la bondad de no salir.

Mejor quédate en casa preparada

para echar nueve polvos sin parar.

Aunque invítame ya, si vas a hacerlo,

que acabo de comer y, panza arriba,

atravieso la túnica y el manto.

 

Catulo.

Poeta latino. Nació en Verona en el año 87 a.C. y murió en Roma alrededor del 57 a.C. Estudió en Roma, donde se enamoró de Clodia, casada con el gobernador de la Galia Cisalpina y hermana del tribuno Plubio Clodio Pulcro, enemigo de Cicerón. Muchos de sus epigramas y versos son en relación a ella.

Éste es de sus epigramas directos y vulgares, sin metáforas herméticas ni imágenes profundas, Catulo utiliza sus versos para clamar a una mujer -Ipsitila, en este caso- que le deje la puerta abierta para encontrarse, encuentro en el que espera hacérselo nueve veces seguidas, puesto que el ímpetu sobresale de su túnica y su manto. La poesía queda al servicio de las necesidades primordiales del poeta.

@SaetasdeLuis

Anuncios

224. [Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido]

Poema #224.

 

Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido:

yo porque tú eras lo que yo más amaba

y tú porque yo era el que te amaba más.

Pero de nosotros dos, tú pierdes más que yo:

porque yo podré amar a otras como te amaba a ti

pero a ti no te amarán como te amaba yo.

 

Ernesto Cardenal.

Poeta, sacerdote y político nicaragüense nacido en 1925. Terminó el bachillerato con los Jesuitas y se licenció en Filosofía y Letras por la UNAM. Desarrolló una vasta actividad cultural como poeta, escultor y antólogo, participando además en la lucha contra la dictadura. Una vez derrocado Somoza, fue nombrado Ministro de Cultura por el Régimen Sandinista. Obtuvo el Premio Pablo Neruda en 2009. Un epigrama es una composición poética breve que expresa con precisión y agudeza un asunto usualmente festivo o satírico, es como la picada de una abeja.

Ambos pierden en una separación, pero indudablemente uno pierde más que el otro. El poeta, con otro de sus epigramas amorosos, realiza otra cruda venganza ante la amada, asegurándole que aunque él podrá amar a otras como la amó a ella, ella jamás encontrará alguien que ame como él. Soberbia pura.

@SaetasdeLuis

180. [Preguntas, Lesbia, cuántos besos tuyos]

Poema #180.

 

Preguntas, Lesbia, cuántos besos tuyos

me serían bastantes y de sobra.

Tantos como la arena que de Libia

yace con laserpicios en Cirene,

entre el ardiente oráculo de Júpiter

y el sepulcro del viejo y sacro Bato;

o tantos como estrellas que contemplan,

cuando calla la noche, los amores

furtivos de los hombres. Tantos besos

a este loco le bastan y le sobran:

que no puedan contarlos los mirones

ni echarles maldiciones envidiosas.

 

Catulo.

 

Poeta latino que nació en Verona en el año 87 a.C. y murió en Roma alrededor del 57 a.C., donde estudió, se enamoró de Clodia, casada con el gobernador de la Galia Cisalpina y hermana del tribuno Plubio Clodio Pulcro, enemigo de Cicerón. Ella aparece en sus versos con un nombre de valor métrico equivalente, Lesbia, que refiere a la afición común de los amantes a Safo de Lesbos. Continúa hablando de la misma manera amorosa que en otro de sus poemas, publicado anteriormente.

Algunos de los temas del otro poema publicado en el blog se repiten: los besos y su cantidad, la posibilidad de que los mirones los cuenten y, así, les echen maldiciones envidiosas, y el deseo de más que siempre tiene el enamorado. ¿Cuántos besos son suficientes, siquiera, cuántos bastarían para quedar satisfechos? Tantos como las estrellas o los granos de arena, porque resultan incontables. Entregarse al amor es entregarse a lo infinito, a lo inconmensurable. Nos entregamos a eso que nos envuelve y nos excede, nunca es bastante, nunca de sobra.

@SaetasdeLuis

154. [Yo he repartido papeletas clandestinas]

Poema #154.

 

Yo he repartido papeletas clandestinas,

gritando: ¡VIVA LA LIBERTAD! en plena calle

desafiando a los guardias armados.

Yo participé en la rebelión de abril:

pero palidezco cuando paso por tu casa

y tu sola mirada me hace temblar.

 

Ernesto Cardenal.

Poeta, sacerdote y político nicaragüense nacido en 1925. Terminó el bachillerato con los Jesuitas y se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México. Desarrolló una vasta actividad cultural como poeta, escultor y antólogo, participando además en la lucha contra la dictadura. Una vez derrocado Somoza, fue nombrado Ministro de Cultura por el Régimen Sandinista. Obtuvo el Premio Pablo Neruda en 2009. Éste es otro de los famosos epigramas de Ernesto Cardenal, de los que hemos publicado algunos ya en nuestra página.

Sucede que, en ocasiones, son las cuestiones menos esperadas las que nos sacuden y nos hacen temblar, las que nos dejan inmóviles y asombrados, mientras que otras que deberían hacernos palidecer, las vivimos sin preocupación alguna. Y es que, quizás, nuestra alma presiente algo más allá de esos ojos, con más peligro que dictaduras y rebeliones. Enfrentamos al mundo con fiereza, pero nos tiembla el pulso ante la belleza que nos guía hacia el precipicio, y no podemos evitar seguir.

@SaetasdeLuis

116. [Esta será mi venganza]

Poema #116.

 

Esta será mi venganza:

Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso

y leas estas líneas que el autor escribió para ti

y tú no lo sepas.

 

Ernesto Cardenal.

Poeta nicaragüense nacido en Granada en 1925. Licenciado en Filosofía y Letras por la UNAM. Desarrolló una vasta actividad cultural como poeta, escultor y antólogo, participando además en la lucha contra la dictadura. Una vez derrocado Somoza, fue nombrado Ministro de Cultura por el Régimen Sandinista. Obtuvo el Premio Pablo Neruda en 2009. Este es otro de sus epigramas, que se puede definir como una “composición poética breve en que con precisión y agudeza se expresa un solo pensamiento principal, por lo común festivo o satírico”, según dice el DRAE.

Una venganza tan sencilla, pero tan terrible a su vez, triste y lamentable. Quizás hay muchas líneas en la historia escritas con esa venganza tácita.

@SaetasdeLuis

108. [Cuídate, Claudia]

Poema #108.

 

Cuídate, Claudia,

cuando estés conmigo,

 

porque el gesto más leve,

cualquier palabra, un suspiro

 

de Claudia,

el menor descuido,

 

tal vez un día

lo examinen eruditos

 

Y este baile de Claudia

se recuerde por siglos

 

Claudia, ya te lo aviso.

 

Ernesto Cardenal.

Poeta nicaragüense nacido en Granada en 1925. Terminó el bachillerato con los Jesuitas y se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México. Desarrolló una vasta actividad cultural como poeta, escultor y antólogo, participando además en la lucha contra la dictadura. Una vez derrocado Somoza, fue nombrado Ministro de Cultura por el Régimen Sandinista. Obtuvo el Premio Pablo Neruda en 2009.

Éste es uno de los famosos, y geniales, epigramas de Ernesto Cardenal. Un epigrama se podría definir como una “composición poética breve en que con precisión y agudeza se expresa un solo pensamiento principal, por lo común festivo o satírico”, según dice el DRAE.

Salir con alguien que tiene el oficio de escribir conlleva el riesgo del que habla el poeta aquí. Puede que hasta “el gesto más leve”, cualquier suspiro o palabra se convierta algún día en un texto estudiado por eruditos y recordado para la posteridad. Asimismo, es altamente probable que queden para el recuerdo de los estudiosos otros gestos y actitudes de la convivencia con el escritor. Ha pasado, pasa y pasará, con frecuencia, y uno debe entregarse al gesto y a la perspectiva de quien lo escribe, así que una advertencia para quienes salgan con escritoras o escritores: cuídense, puede que el menor gesto quede registrado para la posteridad. Ya están avisados.

@SaetasdeLuis