543. Tú que caminas esta noche…

Poema #543

Tú que caminas esta noche en la soledad de la calle, vas llena de besos que no has dado.
Del amor ignoras la escritura prodigiosa.

Aunque no me conoces, en mi cuerpo tiembla el mismo mar que en tus venas danza.
Recibe mis ojos milenarios, mi cuerpo repetido, el susurro de mi arena.

Rafael Cadenas

Poeta y ensayista venezolano, nace en Barquisimeto, en 1930. Ganó el Premio Nacional de Literatura en 1985, formó parte del grupo “Tabla Redonda” y dio clases en la Escuela de Letras de la UCV. Es reconocido como uno de los más notables poetas contemporáneos y ha producido una interesante obra ensayística con textos como Realidad y literatura y En torno al lenguaje. Su obra poética ha sido traducida a varios idiomas.

Tú allá, lejana y viajera. Tú desconocida y constante evocación de mis palabras, tú, recíbeme. Al final yo procuraré no quedarme con nada. Solo , quizás, con breves trazos que algunos llaman escritura.

@LauraAlessR

539. El ojo de la aguja

Poema #539

El ojo de la aguja

Al amor llegué con un grito de seda
y puse las dos mejillas,
el cuerpo y la conciencia.

Nada quedó de mí,
ni siquiera una carta,
ni siquiera un espejo en donde reconocerme.
Mas aprendí a pasar
por el ojo de la aguja,
es decir a perdonar sinceramente.
A dejar la piel en el alambre,
a dolerme desde los pies
a la cabeza.

Lo perdí todo.
Y cuando entendí que no sabía defenderme de la gente,
respondí con una bofetada de ternura,
porque yo sé
que sólo los dulces heredarán la tierra.

Mía Gallegos

Poeta costarricense. Nació en San José en 1953. A los veintitrés años ganó el Premio Joven creación 1976 por su libro “Golpe de Albas”, luego el premio Alfonsina Storni en 1977 y el Premio Nacional Aquileo Echeverría en 1985. Sus poemas han sido traducidos al inglés e incluidos en antologías de poesía latinoamericana. Autora de “Los reductos del sol” 1985, “El claustro elegido” 1989 y “Los sueños y los días” 1995.

Perderlo todo para ganarlo todo, en el amor. El vacío es el lugar propicio para el encuentro, tarde o temprano.

@LauraAlessR

518. Coloquio amoroso

Poema #518.

Coloquio amoroso.

 

Si el amor que me tenéis,

Dios mío, es como el que os tengo,

decidme: ¿en qué me detengo?

o Vos, ¿en qué os detenéis?

 

-Alma, ¿qué quieres de mí?

-Dios mío, no más que verte.

-Y ¿qué temes más de ti?

-Lo que más temo es perderte.

 

Un alma en Dios escondida

¿qué tiene que desear,

sino amar y más amar,

y en amor toda escondida

tornarte de nuevo a amar?

 

Un amor que ocupe os pido,

Dios mío, mi alma os tenga,

para hacer un dulce nido

adonde más la convenga.

 

Santa Teresa de Ávila.

Teresa de Cepeda y Ahumada, también conocida como Santa Teresa de Jesús y Teresa de Ávila, nació el 28 de marzo de 1515 y falleció en el año 1582. Fue una religiosa española, doctora de la Iglesia Católica, mística y escritora, fundadora de las carmelitas descalzas, rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Son muchos los tipos de amor; fraterno, divino, de pareja, cada uno tiene sus características particulares y algunas en común, que lo definen como la emoción a la que nos dedicamos y que conocemos de distintas maneras. El amor, más que recibir, o estar pasivo ante el objeto amado, busca dar, busca expandirse en la entrega, ver al otro, hacer todo por el otro, amar en todo, y amar y más amar.

@SaetasdeLuis

505. Erótica

Poema #505

Erótica

Enséñame
cada lugar, cada
dónde

Deja que me pierda.
Abandóname.

El deseo le huye al equilibrio.
Solo gusta de la pérdida.

Sin piedad, amor.

destrúyeme.

Alberto Barrera Tyszka

Poeta y narrador venezolano. Nació en Caracas en 1960. Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Fue parte de los grupos Guaire y Tráfico. Ha sido guionista de televisión para varios países de Latinoamérica. Obtuvo el premio Herralde 2006, por su novela “La enfermedad”. Es autor de los poemarios: “Coyote de ventanas” y “Tal vez el frío”.

No existe la entrega a medias. No existe la entrega en equilibrio. No es entrega si estás en el camino. Hay que perderse, salir, vivir en intemperie. El logro del amante es ser destruido.

@LauraAlessR

462. Poema 7

Poema #462.

Poema 7.

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes

a tus ojos oceánicos.

 

Allí se estira y arde en la más alta hoguera

mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.

 

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes

que olean como el mar a la orilla de un faro.

 

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,

de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

 

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes

a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

 

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas

que centellean como mi alma cuando te amo.

 

Galopa la noche en su yegua sombría

desparramando espigas azules sobre el campo.

 

Pablo Neruda.

Su nombre de nacimiento era Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto. Nació en 1904 en Chile y publicó los “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” en 1924, con tan solo 20 años, siendo éste su segundo libro de una extensa obra de más de cuarenta poemarios. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1945 y en 1971 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura. Murió en el año 1973. Participó activamente en el Partido Comunista.

Ojos oceánicos, una mirada de la que enamorarse y perderse más allá de redes y navíos. Galopa la noche y en su mirada oceánica está todo el encuentro y la intemperie. Desde la costa, hace señales a la mirada ausente, la busca y la invoca. Evoca ese mar en el cual sumergirse y entregarse.

@SaetasdeLuis

387. Corceles de fuego

Poema #387

Corceles de fuego

¡Mi corazón
amo de naufragios
no sabe cómo sobrevivir a la esperanza!

María Clara González

Poeta colombiana nacida en Bogotá en 1952. Realizó estudios de Literatura en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Nominada en el Programa Poesía de dos Continentes en 1991. Entre sus poemarios se encuentran: “Pulso Interno” 1990, “Corte en el Tiempo” 1993, “Pasajeros del Viento” 1996, “Blanca Travesía.

Fuera del elemento no se recurre a la esperanza, todo fluye. Con menos fuerza y posibilidades solo es propicia la entrega.

@LauraAlessR

337. El exceso

Poema #337

El exceso

He de beberte a sorbos muy pequeños,
deletrear las frases, hacer alto
después de cada encuentro,
cerrar los libros de las confidencias,
amarte muy despacio, y distanciando
los besos como islas.

Josefa Parra

Poeta española nacida en Jerez de la Frontera en 1965. Licenciada en Filología Hispánica. Ha sido galardonada con el Premio de Poesía Breve Domecq en 1989, el Premio Internacional de Poesía Loewe a la Creación Joven en 1995, por el libro “Elogio a la mala yerba”, el Accésit del Premio de Poesía Luis Cernuda, Sevilla, 2000, por el libro “Tratado de cicatrices”, entre otros. También ha publicado los poemarios “Geografía Carnal” en 1997 y “Alcoba del agua” en 2002. Además de ser incluida en diversas antologías, sus poemas han sido traducidos al portugués, al francés y al árabe.

Diferentes ritmos para arder fuera del camino. En ocasiones, tan despacio que el encuentro es un extenso mar que poblar de islas. Para beber el fuego a sorbos muy pequeños.

@LauraAlessR

283. Ceremonia

Poema #283

Ceremonia

Juntábamos nuestros rostros,

no para sentir nuestros alientos,

sino al sesgo, para hacer uno

el compás de la sangre

de nuestras sienes:

.

.                                       Tres veces tres.

.                                       Y el noveno latido

cerraba el Templo al mundo.

.

.                                       Y tú, con maestría,

me tocabas los hombros:

.                                     el derecho

.                                                          el izquierdo,

y casi ni sentía el peso de la frente.

.

.                                     Y caer hacia atrás…

.                                     hacia un lecho de muerte

del que sólo me salva

la fuerza de tus piernas

.                                                            en las mías.

María Isabel Novillo

Nacida en 1954 en Caracas, de familia española. Ha publicado “Metálica virtud”, 1992 y “Poemas peregrinos”, 2004. Tiene inéditos varios poemarios, entre ellos “Memorias del caballero de la vida”.

Para ser uno seguir la ceremonia. Ceremonia en el lecho muerte, donde se logra la salvación gracias a la entrega.

@LauraAlessR

180. [Preguntas, Lesbia, cuántos besos tuyos]

Poema #180.

 

Preguntas, Lesbia, cuántos besos tuyos

me serían bastantes y de sobra.

Tantos como la arena que de Libia

yace con laserpicios en Cirene,

entre el ardiente oráculo de Júpiter

y el sepulcro del viejo y sacro Bato;

o tantos como estrellas que contemplan,

cuando calla la noche, los amores

furtivos de los hombres. Tantos besos

a este loco le bastan y le sobran:

que no puedan contarlos los mirones

ni echarles maldiciones envidiosas.

 

Catulo.

 

Poeta latino que nació en Verona en el año 87 a.C. y murió en Roma alrededor del 57 a.C., donde estudió, se enamoró de Clodia, casada con el gobernador de la Galia Cisalpina y hermana del tribuno Plubio Clodio Pulcro, enemigo de Cicerón. Ella aparece en sus versos con un nombre de valor métrico equivalente, Lesbia, que refiere a la afición común de los amantes a Safo de Lesbos. Continúa hablando de la misma manera amorosa que en otro de sus poemas, publicado anteriormente.

Algunos de los temas del otro poema publicado en el blog se repiten: los besos y su cantidad, la posibilidad de que los mirones los cuenten y, así, les echen maldiciones envidiosas, y el deseo de más que siempre tiene el enamorado. ¿Cuántos besos son suficientes, siquiera, cuántos bastarían para quedar satisfechos? Tantos como las estrellas o los granos de arena, porque resultan incontables. Entregarse al amor es entregarse a lo infinito, a lo inconmensurable. Nos entregamos a eso que nos envuelve y nos excede, nunca es bastante, nunca de sobra.

@SaetasdeLuis

179. Coreografía

Poema #179

Coreografía

                                                             Para mí amigo Carlos Cortés

En fin
que no he vivido nada.
No sé qué cosa es una guerra
y tengo como prisión al cuerpo
y alma como campo de batalla.

Me debato entre la duda
de reflexionar o fluir;
esto es situarse en el palco de los espectadores,
o estar
en cada íntimo instante del milagro.

Vivo de pedacitos,
pero aspiro a la totalidad,
es decir a Mozart y al poema que me redima
y me revele los espacios absolutos
y la nada.

Percibo de mí
los sitios más secretos:
la culpa,
una tercera conciencia de las cosas,
la dualidad del pensamiento,
la ira pequeña
por lo que ya ocurrió.
Pero he vivido poco. Treinta años.
Dos amores de piel
y un querer abandonar
esta espera que me señala la vida.

Anhelo la anarquía,
el más tierno desorden del amor,
la cábala
los relojes de arena y una habitación sencilla.

Quiero tener un destino trazado de antemano,
encontrarme con Dios
y los abismos
y no tener conciencia de la llama.
Ser la llama misma y la aventura.

Pero vengo de soledades últimas,
de conversaciones que nunca concluyeron,
de espejos que me miraron desde la infancia hasta ahora,
de abandonados armarios de caoba que fueron
de tías o de abuelas remotísimas.

Cuán poco he vivido.
No conozco la guerra. Y tampoco la paz.
Me duele la orfandad,
el desarraigo,
el sentirme extranjera en cualquier sitio,
el no pertenecer
a una familia o a una patria.

No puedo narrar una batalla;
ni hablar del hambre y de la peste,
ni escribir la canción de algún soldado herido,
ni hablar de mujer violada,
ni decir cómo es un cementerio después de una llovizna.

Pero anhelo decir en el poema
que la vida me conmueve,
que respiro mejor cuando me entrego,
que necesito amar de la manera más simple y primitiva.
Me gusta la paz y la defiendo
y la guerra cuando es justa,
y el sabor de las mandarinas cuando llega el verano,
que me gusta ser una y arraigarme en el cosmos,
y sentir que mi vida palpita al mismo tiempo que la vida,
aunque no haya vivido,
aunque mi hambre sea de infinito,
aunque no sepa expresar
que por alguna razón precisa estoy aquí,
a punto de vencer,
a punto de morir,
de vivir.

Mía Gallegos

Poeta costarricense. Nació en San José en 1953. A los veintitrés años ganó el Premio Joven creación 1976 por su libro “Golpe de Albas”, luego el premio Alfonsina Storni  en 1977 y el Premio Nacional Aquileo Echeverría en 1985. Sus poemas han sido traducidos al inglés e incluidos en antologías de poesía latinoamericana. Autora de “Los reductos del sol” 1985, “El claustro elegido” 1989 y “Los sueños y los día” 1995.

Para decir paso a paso. Movimientos coordinados de un cuerpo que se expresa.  El cuerpo danzante de mujer recorre el poema. Lenguaje ordenado para mostrar cómo se debate, se entrega, se desliza el cuerpo de mujer.  Para aprender, una y otra vez, cómo vivir, anhelar, narrar y sentir a través del poema.  Perderse siempre, rutas fuera del camino para reencontrarse en el lenguaje. Para ser, para saber y olvidar; para dejar(se) en las letras.

@LauraAlessR