480. Amor a primera vista

Poema #480.

Amor a primera vista.

 

Ambos están convencidos

de que los ha unido un sentimiento repentino.

Es hermosa esa seguridad,

pero la inseguridad es más hermosa.

 

Imaginan que como antes no se conocían

no había sucedido nada entre ellos.

Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos

en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

 

Me gustaría preguntarles

si no recuerdan

-quizá un encuentro frente a frente

alguna vez en una puerta giratoria,

o algún “lo siento”

o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono-,

pero conozco su respuesta.

No recuerdan.

 

Se sorprenderían

de saber que ya hace mucho tiempo

que la casualidad juega con ellos,

 

una casualidad no del todo preparada

para convertirse en su destino,

que los acercaba y alejaba,

que se interponía en su camino

y que conteniendo la risa

se apartaba a un lado.

 

Hubo signos, señales,

pero qué hacer si no eran comprensibles.

¿No habrá revoloteado

una hoja de un hombro a otro

hace tres años

o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.

Quién sabe si alguna pelota

en los matorrales de la infancia.

 

Hubo picaportes y timbres

en los que un tacto

se sobrepuso a otro tacto.

Maletas, una junto a otra, en una consigna.

Quizá una cierta noche el mismo sueño

desaparecido inmediatamente después de despertar.

 

Todo principio

no es más que una continuación,

y el libro de los acontecimientos

se encuentra siempre abierto a la mitad.

 

Wislawa Szymborska.

 

Poeta, ensayista y traductora polaca (1923-2012). A los ocho años fue trasladada a Cracovia, donde fijó su residencia. En los años 40 publicó sus primeros poemas en periódicos locales. En 1953 formó parte del equipo de la revista “Vida literaria”, donde trabajó hasta 1981. Fue colaboradora del periódico parisino Kultura. En el año 1996 obtuvo el Premio Nobel de Literatura por su obra. Publicó pocos poemas, elaborados con precisión y minuciosidad.

Sin Alfa ni Omega. La vida es un libro siempre abierto a la mitad, al que le ponemos límites y comienzos, marcas, fronteras. Todo comienzo, todo amanecer, es continuación, una rueda que no cesa de moverse. Son tantas las conexiones que dan forma a nuestra vida.

@SaetasdeLuis

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220. El día que me quieras

Poema #220.

El día que me quieras.

 

El día que me quieras tendrá más luz que junio;

la noche que me quieras será de plenilunio,

con notas de Beethoven vibrando en cada rayo

sus inefables cosas,

y habrá juntas más rosas

que en todo el mes de mayo.

 

Las fuentes cristalinas

irán por las laderas

saltando cristalinas

el día que me quieras.

 

El día que me quieras, los sotos escondidos

resonarán arpegios nunca jamás oídos.

Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras

que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

 

Tomadas de la mano cual rubias hermanitas,

luciendo golas cándidas, irán las margaritas

por montes y praderas,

delante de tus pasos, el día que me quieras…

Y si deshojas una, te dirá su inocente

postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente!

 

Al reventar el alba del día que me quieras,

tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,

y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,

florecerán las místicas corolas de los lotos.

 

El día que me quieras será cada celaje

ala maravillosa; cada arrebol, miraje

de “Las mil y una noches”; cada brisa un cantar,

cada árbol una lira, cada monte un altar.

 

El día que me quieras, para nosotros dos

cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

 

Amado Nervo.

 

Poeta y prosista mexicano, considerado parte del movimiento modernista por su estilo y época. Nació en la ciudad de Tepic en 1870, y falleció en Montevideo, Uruguay, en el año 1919. Su poesía tenía, en muchas ocasiones, misticismo y tristeza que parecían matizar su vena modernista. Este libro pertenece a su libro de poesía publicado en 1919 titulado “El arquero divino”.

Tantas exaltadas cuestiones sucederían cuando llegase “el día que me quieras”, exaltaciones místicas, musicales y naturales recorren el poema mostrando todo el brillo divino que tendría el mundo si llegase el momento en el que la amada quiera al poeta. Ese día será el más luminoso, el más diáfano y exaltado de todos. ¿Llegará alguna vez el día que me quieras? Es posible que todos conozcamos la frase antes que el poema, y resuene en nosotros con la voz de Carlos Gardel, ya que Alfredo Le Pera escribió una paráfrasis de este poema que se hizo famosa, grabada por primera vez en 1935. Un excelente tema para la nostalgia que contiene cualquier tango, para los amores que nunca se concretan, para soñar y fantasear, pensando lo maravilloso que sería un día con esa amada imposible. La voz de Gardel resuena sobre el poema y comienza a cantar: Acaricia mi ensueño, el suave murmullo de tu suspirar…

@SaetasdeLuis

88. Definición del amor

Poema #88.

Definición del amor.

 

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

 

no hallar fuera del bien, centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

 

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor suave,

olvidar el provecho, amar el daño,

 

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño,

esto es amor; quien lo probó lo sabe.

 

Lope de Vega.

Fray Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635), llamado “El fénix de los ingenios” fue poeta y dramaturgo, de los más importantes y prolíficos del Siglo de Oro español. Gozó de mucha fama en vida, y fue gran amigo de Quevedo y Juan Ruíz de Alarcón, enemigo de Góngora y envidiado por Cervantes. Renovó las fórmulas del teatro español y se las arregló para disfrutar de una buena posición en su época, gracias a sus obras y sus escritos.

Hace tiempo publicamos otra definición del amor, escrita por uno de sus contemporáneos, Francisco de Quevedo. Es interesante ver las diferencias y las similitudes con las que ambos escritores hablan del tema en ambos sonetos. Por parte de Lope de Vega, es una muestra de atrevimiento y de su habilidad e ingenio el utilizar tantos adjetivos para articular su definición del amor, pues como diría, mucho después, Vicente Huidobro: “el adjetivo, cuando no da vida, mata”.

De igual manera, la definición del amor de Lope de Vega también juega con los extremos -un estilo recurrente de la época- para hablar de lo que es el amor; todo el soneto es un oxímoron que va señalando algunas de las características, y que puntualiza en el último verso que sólo “quien lo probó lo sabe”, y puede entender las contradicciones que implica el sentimiento.

@SaetasdeLuis