577. Duda

Poema #577

Duda

Estoy solo en esta tarde silenciosa
Y sólo pienso en ti, en ti.

Tomo un libro y te descubro en cada página
Vago en ti ebrio y perturbado.

Me dejo caer sobre la cama
La almohada me quema…no, no puedo dormir, sólo esperar.

Inseguro, me acerco a la ventana.
Contemplo la luna y la humeante pradera.

En un rincón del huerto me dijiste “sí”
Y ese “sí” me ha acompañado toda la vida.

De pronto caigo en cuenta
Que siempre fuiste indómita.

Que ese “sí”, ese estremecimiento tuyo allá en el huerto,
Esos besos -fueron tan sólo un delirio en la primavera y el sueño.

Nikolai Gumiliov

Poeta ruso nacido en Kronshtadt en 1886. Escribió sus primeros poemas a la edad de 8 años y su primer cuando tenía sólo 19 años. En 1910 se casó con la poeta Anna Ajmatova, con quien inició un nuevo movimiento literario conocido como “Acmeismo”. Se divorció ocho años después. Militó en el marxismo, después de la Revolución de 1917 se declaró abiertamente monárquico. Durante el régimen soviético su poesía fue prohibida. En 1921 fue detenido y fusilado en agosto del mismo año.

Ella indómita, un sí que siempre está en duda. Ella, como la buena poesía, deja libre el recorrido y el sentido. Ella la que aguarda allá lejos en un sueño, que no sabe si es delirio o realidad.

@LauraAlessR

507. En la vida del más allá

Poema #507

En la vida del más allá

Ella estuvo conmigo por años, ¿o fue un momento? No puedo recordar. Tal vez la amé, tal vez no. Hubo una casa, después no hubo casa. Hubo árboles, pero ninguno permanece. Cuando nadie recuerda, ¿qué resta? Tú, cuyos momentos se han ido, que vagas como humo en la vida del más allá, dime algo, dime cualquier cosa…

Mark Strand

Nace en Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Es considerado una de las voces esenciales de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha escrito diez libros de poesía, varios volúmenes de narrativa, ensayo, monografías, crítica de arte y cuentos infantiles, también ha realizado múltiples traducciones. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990 y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one”. Actualmente da clases en Columbia University.

Recuerdos, piezas de historias, imágenes que hacen único a cada elemento. Entonces, ¿qué resta? Si aquello que los define desaparece han dejado de ser. Es así como ya no habrá árboles, ni casas, ni amor. Al no existir quién los recuerde, quien que los dibuje o los narre, no habrá quien los sueñe.

@LauraAlessR

439. La noche junto a mí…

Poema #439

La noche junto a mí
y tanto sol
adentro.

Ana María del Re

Nació en Caracas y es licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Estudió la Maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde ejerció como docente desde 1975 hasta el año 2000. Cursó un Doctorado en Literatura en la Universidad de La Sorbona, en París y ha traducido a múltiples poetas italianos, así como textos del poeta francés Eugène Guillevic.

Sentir así, sin importar la hora o la fecha. En ocasiones, la noche es ella y se permite acompañarnos a plena luz del día. Durante la noche, es todavía más noche. La luna nos mira con envidia.

@LauraAlessR

437. Toque de queda

Poema #437

Toque de queda

Que íbamos a hacer, la puerta estaba bajo guardia
Que íbamos a hacer, estábamos encerrados
Que íbamos a hacer, la calle habían cerrado
Que íbamos a hacer, la cuidad estaba bajo custodia
Que íbamos a hacer, ella estaba hambrienta
Que íbamos a hacer, estábamos desarmados
Que íbamos a hacer, al caer la noche desierta
Que íbamos a hacer, teníamos que amarnos.

Paul Éluard

Poeta francés, seudónimo de Eugène Grindel, nació en Saint-Denis en 1895 y murió en Charenton-le-Pont en 1952. En 1914 fue llamado a las filas, pero abandonó las armas afectado por una gangrena pulmonar. Entró en contacto con Aragon, Breton, Soupault, Paulhan y Picabia, con quienes en París participó en las manifestaciones del movimiento dadaísta, y con quienes luego inauguró el surrealismo. También publicó textos de carácter poético en colaboración con la resistencia luego de afiliarse al partido comunista.

En ocasiones la vida nos da solo un instante, que justificará el resto de la vida.

@LauraAlessR

375. Reminiscencia

Poema #375

No podía dejar de amarla porque el olvido no existe
y la memoria es modificación, de manera que sin querer
amaba las distintas formas bajo las cuales ella aparecía
en sucesivas transformaciones y tenía nostalgia de todos los lugares en los cuales jamás habíamos estado, y la deseaba en los parques donde nunca la deseé y moría de reminiscencias por las cosas que ya no conoceríamos y eran tan violentas e inolvidables como las pocas cosas que habíamos conocido.

Cristina Peri Rossi

Poeta uruguaya. Nació en Montevideo el 12 de noviembre de 1941. Además de poeta es narradora, traductora y ensayista uruguaya. Estudió literatura comparada. Ha efectuado traducciones principalmente de Clarice Lispector. Ha publicado varios libros, entre ellos: “Evohé” 1971, “Diáspora” 1976, “Lingüística general” 1979, “Babel bárbara” 1991, “Aquella noche” 1996, entre otros.

Donde esté en ocasiones es ella, como recuerdo, como necesidad. Dónde estás, en ocasiones soy yo.

@LauraAlessR

327. Sola, insegura…

Poema #327

Sola,
insegura,
apremiante
palabra,
casa sin atavío.

Para ella desearía
la fuerza
de los árboles.

Rafael Cadenas

Poeta y ensayista venezolano, nacido en Barquisimeto, en el año 1930. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1985, formó parte del grupo “Tabla Redonda” y dio clases en la Escuela de Letras de la UCV, entre otras muchas cosas. Entre sus obras se pueden nombrar: “Los cuadernos del destierro” (1960), “Falsas maniobras” (1966), “Intemperie” (1977), “Amante” (1983), “Dichos” (1992), “Gestiones” (1992), entre otros. Publicado varias veces en Trazos de la memoria.

Palabras son (se sienten) como mujeres… en ocasiones.

@LauraAlessR

287. Trofeos

Poema #287

Trofeos 

¿La pantera? Te había arrastrado ya,

en sus fauces, por Europa entera.

Como si te arrastrase entre sus patas,

tu boca abierta gritando, o ya no gritando más,

sólo dejándote arrastrar. Su auténtica presa

había saltado y huido. Así es que los colmillos,

ciegos de frustración,

aplastaron tu tráquea, estrangularon los sonidos. Las salpicaduras

Rorschach de aquellas secreciones

mancharon las páginas de tu diario. Tu esfuerzo por chillar

palabras se deshizo en oreada sangre

enriquecida por las adrenalinas

de la desesperación, el terror, o la furia escueta.

Cuarenta años después

el tufo de aquella fiera, emanando de tus secas páginas,

eriza los pelos del dorso de mis manos.

La emoción que hubo. La repentina

mirada que me clavó

a través de tus joyas de ámbar

cuando una vez te pillé desprevenida

y clavó sus fauces en mi cara. La tenacidad

que reclamaba el gran felino

sobre el marcado y la discapacitada

es un proceso químico – una combustión

de la materia prima del juicio.

Así es que se lanzó sobre ti. Sus huellas selváticas

señalaron tu página. Obviamente la sangre

era tu propia sangre. Riéndome

recibí yo todo su peso. Apenas sospechaba

que el ataque de un gran depredador

según los supervivientes paraliza a la víctima

en una ebria euforia. Aunque sonreía

mientras era arrastrado desenredé

cuidadosamente de entre sus dientes la cinta del pelo

y un aro de su oreja, como trofeos propios.

Ted Hughes

 

Poeta inglés. Nació el 17 de agosto de 1930 en Londres. Fue un poeta y escritor de libros infantiles. Considerado por la crítica como uno de los mejores poetas de su generación. Contrajo matrimonio con la poetisa estadounidense Sylvia Plath en 1956. La primera colección de Hughes fue “Halcón en la lluvia” en 1957. En 1959 ganó el premio. Su trabajo más significativo es “Cuervo”  de 1970. En “Cartas de cumpleaños”, su última colección, Hughes rompió su silencio acerca de Plath, detallando aspectos de su vida en común y de su propio comportamiento en aquella época. El arte de la portada pertenece a su hija Frieda. Fallece el 28 de octubre de 1998.

¿Quién es ella? La que habita en esa mujer, la que mira a través de esos ojos de ámbar. Para ella era una sombra blanca, para ti, una pantera. Sabias que ese animal hablaba por ella y emanaba de sus secas páginas. La otra también convivía contigo y, quizás, te dijo muchas más cosas que a ella. Pudiste ver que era felina, que era un ataque. Un animal se la llevaba a las profundidades. Retrataste cada detalle, logrando la cinta de su pelo y un aro de su oreja. Los trofeos ganados dan prueba de que existe otra y existe la lucha, qué tan profundo, qué tan alto.

@LauraAlessR