599. Concepto fundamental para el futuro, o siempre

Poema #599

Concepto fundamental para el futuro, o siempre

 

la noción de desgaste viene de la lenta mirada vuelta

a lo propio perdido,

la piel que se va por el desagüe con la fragilidad

de un insecto de escamas/

.                                    digamos,

o los   —por ejemplo      clavados en una pared/

ojos/

llena de líneas de pared (tortuosas)/colores/graves mensajes

de hundimientos también;

 

trazos/no deja (el desgaste)

(de eso se habla)

como si agua pura fuera el desgaste en el cuerpo;

 

los que se confunden con la edad pues se confunden,

con la enfermedad igualmente

se embrollan;

esos son daños maltratos injusticias

.             rollos individuales;

a otra cosa hace uno referencia,

al desgaste desgaste/             con la brusca pérdida

(o lenta)

de apéndices

.                         menos naturales;

la muerte no es eso (de lo que se habla);

aquí la piel los ojos son un ejemplo burdo

que nace de mi edad;

soy más viejo/pero se esperaba;

la noción de desgaste viene de la lenta mirada vuelta

a lo propio perdido,

a lo que vuelve al Uno su Mosca Apachurrada

.                     (por decirlo de algún modo),

(inapropiado)

a los nombres que hacen ruido se hicieron como piedras de pote

que nos dicen,

después de largas noches,

.           de lluvia,

puesta ya la pijama,

cerradas las cortinas,

.         puesta a un lado la taza

.                      de café frío,

 

Esto eres

 

Luis Moreno Villamediana

Poeta venezolano, nacido en Maracaibo en 1966. Es Licenciado en Letras por la Universidad del Zulia y cursó estudios doctorales en Literatura Comparada en Louisiana State University. Ha publicado los poemarios Mares que restan (1992), Cantares digestos (1996), Manual para los días críticos (2001), En defensa del desgaste (2008), Eme sin tilde (2009) y La phrase (2013). Recibió el Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde (1997), el Premio de Poesía de la Bienal José Rafael Pocaterra (1992), el Premio de Poesía Eugenio Montejo (2011), el Premio Nacional de Cuentos Guillermo Meneses (2011) y recientemente el Premio al Libro del Año de los Libreros (2013).

Este poema, tomado del libro En defensa del desgaste (Mucuglifo, 2008), junto a los demás del compendio nos obliga a recordar aquellos planteamientos de Jacques Derrida en cuanto a la différance: escritura de la ausencia, eso que significa precisamente porque no está. Es que, de una u otra forma, Villamediana escribe desde la ausencia misma que implica la pérdida, eso que no está, que no se ve pero atormenta, que causa suspicacia, eso “otro” que parece escondido entre barras inclinadas y paréntesis, eso que es el desgaste. Debemos entonces preguntarle a los poemas ¿qué clase de mensaje hay en eso que no se dice? Se trata de una postura de la voz poética en cuanto al tema del desgaste, una teoría, si se quiere, que vuelve contantemente en los poemas de la obra arriba mencionada. ¿Qué es entonces ese desgaste, esa “noción de desgaste”? Podría decirse, y sólo especulo, que es aquello menguado, ausente, porque el desgaste no puede asirse de pronto y con palabras, el desgaste también es eso o ese “otro” que va quitándonos partes de nosotros mismos –con nuestra consciencia o sin ella, pues, a veces nos ofrendamos voluntariamente para el acto de antropofagia– de forma tan natural, casi doméstica, como van las moscas a la carne descompuesta. Si llevamos más allá la reflexión, podemos decir que ese desgaste trabaja en nosotros, poco a poco “como si agua pura fuera desgaste en el cuerpo”, pero no es sólo el tiempo o las enfermedades lo que nos deteriora, también es esa “brusca pérdida / (o lenta) / de apéndices / menos naturales”, las piezas que de nosotros le entregamos al otro y que perdemos irremediablemente. Eso que “eres” es lo que queda tras el desgaste.

@ezerrano

Contribución. Ezioly Serrano

 

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La vejez

Poema selecto.

La vejez.

 

¿Acaso puedo sacudir esta historia arrugada con olor a polvo?

Peinando los hilos que la bordean recuerdo tardes de naftalina,

lámparas barrocas con bombillos en forma de vela, y la sala que gira

alrededor de los muebles que no cambian, que no se mueven.

 

¿Es el delirio de esta alfombra multicolor el que matiza mis sueños?

Estoy atrapado, de alguna forma, en este cuarto que da vueltas

Ventanas en todos lados, pero ninguna puerta. El espacio sacude

olores de antigüedad y una nube gris que me cierra los párpados.

 

Toso. Recuerdo. Sueño. Toso delirios de otros tiempos que se escabullen.

Sobre la alfombra, con los brazos y las piernas estirados, veo una luz que me ronda.

Es el tiempo: el ensueño envuelve mis recuerdos, y no es más que un sudario.

 

Juan Luis Mamen Llumás.

 

Especialmente reconocido por sus cuentos y novelas, pero también un notable poeta, Juan Luis Mamen Llumás nace en Argentina, en 1901 y muere en Lisboa, en 1986. Colaboró durante toda su vida en múltiples revistas en todo el continente latinoamericano, y publicó una veintena de libros en ediciones de poco tiraje que no se consiguen con facilidad. Ha sido antologado en algunas ediciones de literatura argentina, especialmente señalando sus relaciones con otros escritores como Jorge Luis Borges y Gonzalo Rojas.

Este poema, que a primera vista nos parece algo vetusto, algo cansado, algo desbordado, fue escrito cuando el poeta contaba con veinte años. Cuenta la anécdota que fue escrito para su abuelo, quien estaba cerca de la muerte, y en quien veía claramente la forma de la vejez, como justificación vital para hablar de un tiempo que no es más que una construcción en la que estamos atrapados: un reloj de arena que nos aplasta.

@Trazosdelamemoria