582. El consenso público

Poema #582.

El consenso público.

 

¿No es más bella la vida de mi corazón

desde que amo? ¿Por qué me distinguíais más

cuando yo era más arrogante y arisco,

más locuaz y más vacío?

 

¡Ah! La muchedumbre prefiere lo que se cotiza,

las almas serviles sólo respetan lo violento.

Únicamente creen en lo divino

aquellos que también lo son.

 

Friedrich Hölderlin.

Poeta lírico alemán nacido en 1770. Falleció en 1843. Su poesía, se dice, acoge la tradición clásica y la funde con el romanticismo alemán. Estudió Teología y Filosofía, trabajó como profesor particular y como traductor de autores clásicos como Sófocles y Píndaro. Desde 1802 su salud mental comenzó a empeorar y, tras ser declarado enfermo incurable alrededor de 1807, pasó al cuidado de un ebanista entusiasta de la lectura de una de sus obras más conocidas, Hiperión, quien lo acogió en su casa donde vivió hasta su muerte.

¿Será esto de consenso público? El consenso suele depender de a quiénes se les pregunte. ¿Podemos concordar en planteamientos universales? Escuchemos las afirmaciones y las dudas del poema, repitámoslas, y busquemos los motivos de cada una de ellas en nuestra cotidianidad.

@SaetasdeLuis

554. Octava

Poema #554.

Octava.

 

Nunca pudimos entender

lo que más valía la pena:

ni las canciones que cantaba nuestra madre

ni los susurros lejanos en la noche.

Sólo a ti se te concede, poeta,

como si fuera un legado divino,

este inmenso balbuceo

símbolo de profunda grandeza.

 

Nikolai Gumiliov.

Poeta ruso, nació en Kronshtadt en el año 1886. Fue detenido y fusilado en el año 1921. Escribió sus primeros poemas a los ocho años y publicó su primer libro de poesía a los diecinueve. En 1910 se casó con la poeta Anna Ajmátova, con quien inició el movimiento literario llamado “acmeísmo”. Aunque muy joven militó en el marxismo, se declaró monarquista después de la revolución de 1917.

María Zambrano dijo que el poeta era el mensajero de los dioses, de los antiguos y de los modernos, y a la vez es esclavo de una palabra que escapa de él. No es más que alguien que escucha atenta y pacientemente a ese murmullo que subyace constante en nuestras vidas. Es, ciertamente, la labor del poeta balbucear lo impronunciable, articular de alguna manera aquello que percibe más allá de lo perceptible.

@SaetasdeLuis