590. Enmudece todo el derredor

Poema #590.

Enmudece todo el derredor.

 

Enmudece todo en derredor. La tarde está lejana.

Y la noche es un pastor detenido a los pies de la colina.

De todo lo creado sube Dios, tembloroso,

en el misterio de las luces distantes.

Por el cielo nos llega el clamor de los días

caídos en la antigua caverna de las sombras.

Y el hombre -junco móvil en medio de tinieblas-

pone su corazón al viento, escarba en su pasado.

 

¿Quién se asoma en esa ardiente nave,

con su poder de intimidad sedienta?

¿Quién se pone ese traje de soledad en el crepúsculo

y mueve las lentas lámparas de su agonía?

¿Quién escapa tan alto, como una queja apenas,

perdido en la nocturna inmensidad de los árboles?

 

Más, sólo un rostro profundo se mira en el espejo.

Y el amor ha caído vencido por el tiempo.

Y la carne es tan débil como una triste caña.

Y nadie sabe cuánta habita el corazón.

 

José Ramón Medina.

Poeta, ensayista, profesor universitario, jurista, periodista y diplomático de activa participación cultural en Venezuela y en el extranjero. Nació en el estado Guárico en 1919 y falleció en el año 2010, en Caracas. Miembro del grupo Contrapunto y de la Academia Venezolana de la Lengua, correspondiente de la Real Española. Ganador de varios premios y autor de una extensa obra. Este poema pertenece a su libro “A la sombra de los días”.

Siempre que enmudece el mundo comienza la elocuencia silente, habla la ausencia de sonidos. La escena es construida imagen tras imagen. El cielo, la noche, el viento, la soledad del crepúsculo y el rostro profundo que se mira a la sombra de los días. Preguntas y afirmaciones, la duda y el desconocimiento pueblan la imagen callada del recuerdo. El tiempo, el tiempo parece que lo vence todo.

@SaetasdeLuis

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584. Sucesión

Poema #584.

Sucesión.

 

Aunque renazca el sol

los días no vuelven.

 

José Emilio Pacheco.

Nació en Ciudad de México en el año 1939. Poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista, integrante de la “Generación de los años 50”. Coeditó las principales revistas culturales de los sesenta mexicanos, como “México en la Cultura”. Obtuvo, entre otros, los Premios Nacionales de Poesía y de Periodismo Literario de su país, así como el Premio Octavio Paz en el 2003 y el Cervantes en el 2009. Este poema pertenece a la cuarta parte de “Irás y no volverás”.

No hay mucho más que decir. Es un tema recurrente. “En los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos”, dijo Heráclito. Las posibilidades son ilimitadas, y a cada instante hemos de escoger, limitándolas.

@SaetasdeLuis

229. Sobre la poesía

Poema #229

Sobre la poesía

Siempre he creído que la poesía
es un don mezquino. No hay mayores razones
para sentirse orgulloso. No se trata
de los estigmas de San Francisco,
esa prueba irrefutable de la condición
de elegidos. Deberíamos ser humildes
pero nuestro castigo es la vanidad.

Una vez escribí que nuestro oficio
era sólo aproximativo y nunca alcanzaríamos
la fijeza de las estrellas. Quería decir,
me parece, que no llegamos a lo que sentimos.
Lo que sentimos es un círculo y el poema
es otro, más pequeño y hambriento.
La distancia entre ellos es el naufragio.

Treinta años más tarde, sigo pensando
que no es la poesía el mayor de los dones.
Pero, después de tantas líneas y borrones,
y las resmas de papel que han alimentado
mis cestos de basura, puedo decir
que ha servido para registrar las noches
y los días, Constanza y mi paisaje. No más.

Alejandro Oliveros

Escritor venezolano.  Nació en 1948, fundador de la revista “Poesía” y director de “Zona Tórrida. Revista de Cultura de la Universidad de Carabobo”. Enseña en la Escuela de Artes Plásticas “Arturo Michelena” y en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado extensamente en revistas nacionales e internacionales.

La poesía, el registro de lo cotidiano. La poesía, el viaje. Un naufragio que arrebata el sentimiento y lo deja en la mar. Sentado en la orilla, el poeta reseña el viaje desde la añoranza de lo vivido. Siempre hay novedad en la mar, una sed incita el recorrido. Vanidad de querer alcanzar las estrellas, intentos de apresar el sentimiento, no son más que registro de días y noches, registros de intentos… anotaciones del viaje.

@LauraAlessR

204. Mutaciones

Poema #204.

Mutaciones.

 

Mi corazón diseminado en todos los puertos, con la palabra abierta en el oleaje. Me levanto y escucho voces extrañas. Tomo por confidentes a las olas, digo flores como dinamita sin contaminaciones peligrosas. Sin embargo, algo ocurre ahora y siempre.

Atento a los movimientos del sol, nunca oí los pájaros. Súbitamente desperté frente a mí. Allí se prolongaban tejidos secretos, sueños de una vida anterior. Cierta madrugada que no termina nunca y un mismo grito de la sangre.

Estoy separado de mí mismo. Señor de los árboles, el viento se inclina entre las hierbas. Soy de los últimos guerreros. Armado hasta la muerte. Vigilando un horizonte que no es más que la memoria.

Rumor de ola cerrada. Soplo de peces más antiguos que la vida. Y el oro de la luna bajo una lluvia demente.

 

César David Rincón.

Poeta, crítico, ensayista y narrador venezolano, nacido en Maracaibo en 1938, donde fallece en 1992. Publicó varios libros de poesía, algunos que quedaron inéditos y que fueron publicados por la revista “Puerta de Agua” en el año 1992 en un tomo de “Poesía completa”. Perteneció a los grupos literarios Apocalipsis y 40 grados a la sombra. Apocalipsis fue un grupo literario zuliano que existió entre 1955 y 1958, se propuso romper con la poesía zuliana del momento, representada principalmente por los continuadores del legado de Udón Pérez. Fue una generacion renovadora para las letras zulianas, y de las agrupaciones que se esforzaron por introducir el surrealismo a la poesía nacional. La revista El Salmón realizó una interesante compilación al respecto.

Mutaciones que nos llevan al Apocalipsis. Cambios constantes en lo que somos, en lo que se es. La realidad vista de otra manera, vista a través de los puertos que se repiten, de lo que vuelve a ocurrir y de lo que altera la realidad, como si las imágenes se superpusieran unas a otras y nos dieran una realidad que es muchas y ninguna, que es ahora y siempre. Los días pasan y mutan, se mantiene el rumor, siempre distinto, de las olas; se mantiene el horizonte que vigilamos, y nuestra memoria.

@SaetasdeLuis

85. Garabatos de fuego

Poema #85

Garabatos de fuego

En los meses sombríos centellaba mi vida

……. Sólo cuando hacía el amor contigo.

Como el cocuyo se enciende y apaga, se enciende y apaga

…..­- uno puede seguir su camino de a ráfagas

En la oscuridad de la noche, entre los olivos.

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En los meses sombríos el alma estuvo hundida

…… y sin vida

pero el cuerpo iba derecho a ti.

Mugía el cielo nocturno.

Nosotros ordenábamos a escondidas el cosmos y

………………………………………………. sobrevivíamos.

Tomas Tranströmer

Poeta sueco nacido en Estocolmo, el 15 de abril de 1931. Premio Nobel de Literatura 2011. Se dice que su poesía toma como temas importantes la cotidianidad y lo natural. Publicado anteriormente su poema “De marzo del ’79”.

En esta penumbra que inunda los días, en esta extensión de oscuridad, uno puede con suerte reconocerse en otro. Iluminar a ratos la existencia  y mantener ese equilibrio misterioso de la vida. Así, en un lienzo azabache dos pintan garabatos de luz. Dos en un mismo fuego reorganizan el mundo y sobreviven.

Sobre el Premio Nobel de Literatura de 2011 (en inglés):http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/2011/

@LauraAlessR