568. Penumbras secretas

Poema #568.

Penumbras secretas.

 

Encontré la desdicha al amanecer,

en un caballo que sangraba

con la cabeza un poco caída en la yerba

y el llanto de mi hermana de dos años

que había sido operada en el vientre.

 

Yo sentí un poco de sangre en las manos,

un dolor triste como un cabrito degollado,

una piel puesta a secar sobre las piedras.

Anduve por el aire frío de las últimas estrellas

donde moraban gallos dispersos,

y sentí mi propia presencia

en un árbol iluminado en el fondo de la casa.

 

El día acogió el caballo herido

con el llanto de mi hermana en los ojos.

El día me recluyó en los rincones oscuros.

Seguí siendo un triste que espanta las moscas de la tarde

o dibuja una iglesia rodeada de aves marinas.

 

Vicente Gerbasi.

 

Escritor, poeta y diplomático venezolano, nacido en Canoabo, Carabobo, en 1913 y fallecido en Caracas en 1992. Especialmente conocido por su extenso poema “Mi padre, el inmigrante” (1945). Publicó una considerable cantidad de poemarios durante su vida, siempre buscando “descifrar los misterios de su tierra” como dice Francisco Pérez Perdomo. Fue miembro del Grupo Viernes.

Hay que admitirlo: en ocasiones nos refugiamos en esos vuelcos que dan las palabras, en el aire que nos permiten respirar -como si estuviésemos buceando en una caverna- y en cada resquicio que encontramos, en cada bocanada sobre la inexistencia de la inmersión, pudiésemos dejar un poco de esa vastedad indescriptible. Nuestra vida, al menos una versión de ella, está entre versos, imágenes, instantes (nuestros y ajenos) y allí, en esas penumbras, nos consolidamos, día tras día, los mismos y otros.

@SaetasdeLuis

550. El arroyo

Poema #550.

El arroyo.

 

Ha pasado mucha agua bajo los puentes

y enormes cantidades de sangre

Pero a los pies del amor

corre un gran arroyo blanco

Y en los jardines de la luna

en los que cada día se celebra tu fiesta

ese arroyo canta mientras duerme

Y esa luna es mi cabeza

donde gira un enorme sol azul

Y ese sol son tus ojos

 

Jacques Prévert.

Poeta y guionista francés, nace en 1900 y fallece en 1977. Abandonó la escuela a los 14 años, permaneció un tiempo en la Marina y vivió la Primera y la Segunda Guerra mundial, así como el tiempo de entreguerra y de posguerra, todo esto lo afectó y puede notarse en muchos de sus poemas, así como en los temas que trabaja en su escritura. Se dedicó a la bohemia y a diversos oficios mientras desarrollaba su gusto por la poesía y la escritura de otros estilos como guiones de películas y canciones que se volvieron famosas. Perteneció al movimiento surrealista, pero se separó por considerar a Breton muy autoritario.

Ha pasado mucha agua -y mucha poesía- bajo los puentes y los días. Ha pasado mucho y continúa fluyendo mucho; lo sabemos, es un cauce inagotable. Es así, el arroyo canta mientras duerme, y en cada trazo, en cada memoria, un enorme sol que son tus ojos, día tras día, trazo tras trazo. Las palabras, embuidas de sencillez, se extienden por el mundo abriendo perspectivas: lo importante es lo que te dice la palabra, lo que te hace ver.

@SaetasdeLuis

530. [Llorar a lágrima viva]

Poema #530.

 

Llorar a lágrima viva.

Llorar a chorros.

Llorar la digestión.

Llorar el sueño.

Llorar ante las puertas y los puertos.

Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,

las compuertas del llanto.

Empaparnos el alma, la camiseta.

Inundar las veredas y los paseos,

y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología, llorando.

Festejar los cumpleaños familiares, llorando.

Atravesar el África, llorando.

Llorar como un cacuy, como un cocodrilo…

si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos

no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo, pero llorarlo bien.

Llorarlo con la nariz, con las rodillas.

Llorarlo por el ombligo, por la boca.

Llorar de amor, de hastío, de alegría.

Llorar de frac, de flato, de flacura.

Llorar improvisando, de memoria.

¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

 

Oliverio Girondo.

Poeta argentino (1891-1967) nacido en Buenos Aires, en el seno de una familia adinerada que le procuró una esmerada educación en importantes centros educativos europeos. Estudió Derecho y, muy pronto, a raíz de sus contactos con los poetas exponentes de la vanguardia europea, publicó en 1922 su primer libro de poemas, “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía”.

Tomar cualquier cosa como un oficio, como un arte. Practicar y entregarse a ello con todo el cuerpo, todo el tiempo, todo el espacio. Es la única manera de volverse maestro en un arte, como también puede serlo llorar.

@SaetasdeLuis

526. Mañana y entrada

Poema #526.

Mañana y entrada.

 

La gaviota marina, el capitán del sol, dirige el curso.

Bajo ella está el mar.

El mundo sigue dormitando como una

piedra multicolor en el agua.

Día no descifrado. ¡Días

como la escritura azteca!

 

La música. Y yo estoy atrapado

en su gobelino, los brazos

al aire, como una figura

del arte rural.

 

Tomas Tranströmer.

Poeta sueco nacido en Estocolmo, el 15 de abril de 1931. Es psicólogo, poeta y traductor. Su obra ha sido traducida en más de 50 lenguas. Entre sus poemarios podemos nombrar: El cielo a medio hacer (1962), La barrera de la verdad (1978), La plaza salvaje (1983), entre otros. Ha sido galardonado con numerosos premios, entre los cuales destaca el Premio Nobel de Literatura 2011.

Hablar de imágenes que están presentes en todas las pupilas, inclusive aquellas que no las han visto. Hablar de ellas trazando una relación no esperada, pero íntima, esencial. Hablar creando algo que ya sentimos dentro y que está no sólo en nosotros sino también en nuestra historia. El camino entre nosotros y los otros no es largo, la distancia que nos diferencia siempre ha sido breve.

@SaetasdeLuis

474. [Proscrito está todo retorno]

Poema #474.

 

Proscrito está todo retorno

 

Nos signan

soles

implacables

 

Ana María del Re.

Poeta, traductora y profesora venezolana. Licenciada en Letras y en Francés Superior por la Universidad Central de Venezuela. Realizó una maestría en Literatura hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde fue docente desde 1975 hasta el 2000. Realizó un doctorado en Literatura en La Universidad de La Sorbona (París).

Cada sol que transcurre ahonda en la cicatriz y el abismo. Cada vez más lejano, menos posible, el retorno está proscrito. Los griegos lo sabían bien, no hay nada que ocultar a la mirada de Helios.

@SaetasdeLuis

439. La noche junto a mí…

Poema #439

La noche junto a mí
y tanto sol
adentro.

Ana María del Re

Nació en Caracas y es licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Estudió la Maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde ejerció como docente desde 1975 hasta el año 2000. Cursó un Doctorado en Literatura en la Universidad de La Sorbona, en París y ha traducido a múltiples poetas italianos, así como textos del poeta francés Eugène Guillevic.

Sentir así, sin importar la hora o la fecha. En ocasiones, la noche es ella y se permite acompañarnos a plena luz del día. Durante la noche, es todavía más noche. La luna nos mira con envidia.

@LauraAlessR

408. Gacela III. Del amor desesperado

Poema #408.

Gacela III. Del amor desesperado.

 

La noche no quiere venir

para que tú no vengas,

ni yo pueda ir.

 

Pero yo iré,

aunque un sol de alacranes me coma la sien.

 

Pero tú vendrás

con la lengua quemada por la lluvia de sal.

 

El día no quiere venir

para que tú no vengas,

ni yo pueda ir.

 

Pero yo iré

entregando a los sapos mi mordido clavel.

 

Pero tú vendrás

por las turbias cloacas de la oscuridad.

 

Ni la noche ni el día quieren venir

para que por ti muera

y tú mueras por mí.

 

Federico García Lorca.

 

Poeta, dramaturgo y prosista granadino. Parte de la Generación del 27. Nace en 1898 y muere ejecutado tras la sublevación militar de la guerra civil española, en el año 1936. Una “gacela”, según explica Emilio García Gómez, es principalmente empleada en la lírica persa y es un poema corto, con preferencia por el tema erótico, ajustado a determinados detalles técnicos, cuyos versos son más de cuatro y menos de quince. Pertenece a su libro -publicado finalmente alrededor de 1936- “Diván del Tamarit”.

Ir y venir, como el día y la noche, con el día y la noche, a pesar del día y la noche. Entregarse al amor para no morir, aunque todo se oponga, aunque el día no llegue. Imágenes, ritmo, estructura: el poema de García Lorca es íntegro, y en 17 versos expresa su amor desesperado -y todos- con palabras que sentimos y sabemos.

@SaetasdeLuis