258. El duende

Poema #258.

El duende.

a Chari y Francisco José Cruz

 

En esta misma calle, pero antes,

a bordo de mis veinte,

de noche en noche, con tabaco y lámpara,

escribía poemas.

 

Alrededor de la multitud dormida

soñaba con dinero

y alguna que otra estatua recosía

el azul de su sombra.

 

Nunca supe qué duende a mis espaldas

-volátil e insistente-,

fijos los ojos me seguía

frase por frase y letra a letra.

 

No, no era aquel azul casi corpóreo

arrancado del mármol,

ni mi ángel de la guarda anochecido

y en ardua vela,

 

ni tampoco un espectro hamletiano,

veraz hasta el misterio,

ni ninguna presencia subitánea

de aquella época.

 

Nada de nada ni de nadie,

sino yo mismo, yo mismísimo.

Pero no aquél de entonces: -éste

que cifra ya sesenta,

 

-éste era el duende…

El que aquí vuelve buscándome de joven,

en esta misma calle, a medianoche,

y me llama

y no es sueño.

 

Eugenio Montejo.

Poeta y ensayista venezolano (1938-2008). En el año 1998 se le concedió el Premio Nacional de Literatura. Fue miembro fundador de importantes proyectos literarios para Venezuela, como las revistas “Poesía” y “Zona Tórrida”, en Valencia. Tuvo una serie de heterónimos como Blas Coll, Sergio Sandoval, Tomás Linden y Eduardo Polo, con los cuales publicó algunos libros. Este poema estaba inédito hasta que salió publicado en los Poemas selectos de bid&co. editorial.

El duende, esa figura de la que tanto habló García Lorca y toda la cultura española, de la que tanto se enorgullecen los gitanos y que sentimos con nitidez cuando existe, cuando está presente. El duende no es algo que esté dentro de nosotros, sino algo que nos acompaña, que nos envuelve y que nos impulsa a escribir. ¿Quizás una representación de nosotros mismos que nos habla, que nos dicta? ¿Quizás un espectro hamletiano, una musa, un ángel o alguna otra figura? Cada quien tiene su manera de referirse a la inspiración, a esa memoria mayor que nos murmura, y escribimos…

Les recomiendo ver esta interesante charla de Elizabeth Gilbert, en inglés (aunque pueden poner subtítulos) a propósito del genio creativo: Your elusive creative genius.

@SaetasdeLuis

208. Muerte a la rutina

Poema #208.

Muerte a la rutina.

 

Toda rutina que cumpla mayoría  de edad (entiéndase tres meses)

debe ser condenada a la hoguera de la creatividad.

No permitas que te invada.

Apaga el televisor.

Cambia la cinta.

Regala los cds.

Sal de tu casa por calles distintas.

No entres por la misma puerta a tu trabajo.

Reza con los católicos, discute con los evangélicos y conspira con los marxistas.

Escribe poesía.

Pero no te masturbes al hacerlo.

Por ninguna razón almuerces dos veces a la semana en el mismo local.

Cambia los menús.

Ve al cine, al teatro, al bar, al hipódromo.

Pero no te encadenes.

No te hagas adicto.

Haz el amor todas las noches con chicas diferentes aunque sea tu esposa la única que acaricies.

Deja un día de cepillarte los dientes o de enjuagarte el cabello.

No uses reloj.

Tan sólo por un día bájate sin pagar del transporte público

y por varios días no cenes.

Ve un día al fútbol y otro a Dossier.

Visita los museos así no los soportes.

Compra libros en remates.

Aprende nombres de autores y de títulos.

Consiente a los niños.

Escucha a los ancianos.

Conversa, aunque sea diez minutos, con los alcohólicos de tu plaza, con los mendigos.

Escucha jazz, salsa, música clásica y autóctona.

Lee la carátula de los discos.

Hazte amigo de alguna prostituta y no te acuestes con ella, escúchala.

Socorre a algún pana que esté pelando.

Pide ayuda a un amigo así no la necesites.

Nunca pidas nada a alguien a quien tienes más de un año sin ver, llámalo aunque sea dos semanas antes.

No te quejes.

No llores.

No sufras.

Disfruta así estés a un paso de la muerte.

Vive, vive, así te esté matando el cáncer

o la diabetes o el dolor pero no te dejes.

No te rajes Jalisco.

Que la vida puede ser diferente…

 

José Javier Sánchez.

 

Nació en Caracas en 1970, es poeta y promotor de lectura. Fundador de la Red Nacional de Promotores de Lectura y de la Red Nacional de Escritores de Venezuela y coordinador del Programa Nacional de Promoción de Lectura “Leer es Entender” de la Biblioteca Nacional. Este poema pertenece a su libro “Fragmentos para una memoria”.

Es probable que todos los que leamos estas líneas hayamos pasado, alguna vez, por una rutina. Conocemos lo pesada que puede ser, lo destructiva, lo agotadora. Pero “la vida puede ser diferente”, nos dice el poeta, y nos ennumera posibilidades que disipan la rutina. Nos recomienda, sobre todo, vivir, vivir a pesar de todo. Darle paso a la creatividad y a los detalles, permitirnos disfrutar cada instante, hacer las cosas de forma diferente a la habitual. Hay rituales cotidianos que son necesarios, claro, pero hay rutinas que no deberíamos permitirnos; no nos dejemos, hay que vivir la vida. “No te rajes, Jalisco.”

(El verso de “Socorre a algún pana que esté pelando” contiene dos venezolanismos: un pana es un amigo, y pelar, en este caso, significa no tener dinero.)

@SaetasdeLuis