352. Circunstancias

Poema #352.

Circunstancias.

 

En vecinas aldeas, dos chiquillos, jugando

como locos, en medio de los brezos; en una

fiesta dos forasteros que se encuentran; bajito,

junto al muro de un huerto, dos amantes hablando;

dos vidas enlazadas con dorada ventura;

junto a la torre gris, dos tumbas, con el césped

que limpian mansas lluvias y donde margaritas

florecen; dos chiquillos en una misma aldea.

Así va, de hora en hora, la ronda de la vida.

 

Alfred Tennyson.

Poeta inglés, nació en 1809 y falleció en 1892. Recibió una educación rigurosamente clásica, impartida principalmente por su padre. En 1828 ingresó en el Trinity College de Cambridge y se unió posteriormente a “Los Apóstoles”, una sociedad secreta que pretendía formar una élite intelectual. La Reina Victoria fue una gran admiradora del trabajo de Tennyson a lo largo de su vida, nombrándolo Barón en 1884.

La rueda de la vida, la vida que teje y desteje… sucesos, encuentros, acontecimientos. Las vueltas dan y juntan a dos personas, separan a otras, encuentran a dos más. No solemos ser capaces de ver los hilos que nos llevan, pero las circunstancias hacen que el mundo se mantenga en movimiento, y es mucho lo que sucede cada hora y a la vez, son incalculables las historias que están siendo contadas.

@SaetasdeLuis

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330. Si acaso

Poema #330.

Si acaso.

 

Podía ocurrir.

Tenía que ocurrir.

Ocurrió antes. Después.

Más cerca. Más lejos.

Ocurrió; no a ti.

 

Te salvaste porque fuiste el primero.

Te salvaste porque fuiste el último.

Porque estabas solo. Porque la gente.

Porque a la izquierda. Porque a la derecha.

Porque llovía. Porque había sombra.

Porque hacía sol.

 

Por fortuna había allí un bosque.

Por fortuna no había árboles.

Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno,

un marco, una curva, un milímetro, un segundo.

Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.

 

Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.

Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,

a un paso, por un pelo,

por casualidad.

 

¿Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía entreabierto?

¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?

No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.

Escucha

cuán rápido me late tu corazón.

 

Wislawa Szymborska.

Nació en 1923 en Polonia y falleció el 1 de febrero de este mismo año. Traductora, ensayista y, por supuesto, poeta. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en el año 1996 por una obra poética que, con ironía y precisión, logró iluminar fragmentos de la realidad humana.

La red de conexiones se extiende invisible sobre nosotros, nos movemos dentro de ella y descubrimos coincidencias, encuentros fortuitos, casualidades. Sorprenden todas las conexiones, todas las (im)posibilidades de cada instante, que suceden, que nos llevan a donde estamos. ¿Qué pasaría si… cualquier otra cosa? Por fortuna, la rueda gira y todo lo que sucede está conectado en una red con infinitos condicionantes y detalles que se suman en cada instante, haciéndolo posible. No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla

@SaetasdeLuis

Trazos de la memoria

La fortuna siempre es precisa.