398. Si en vez de dormir

Poema #398.

Si en vez de dormir.

 

Si en vez de dormir

bailara tango

con sus ministros

y sus jefes de amor,

nosotros podríamos

oir

de noche en noche

su taconeo

de archiduque

o duquesa.

Podríamos reír

sólo de verle,

ridículo como es,

esperar los aplausos

de toda la gendarmería

frenética.

Claro que uno está cansado

y quiere un poco de diversión

monstruosa,

como ésta

de verle

con la lira en el cuello

colgada,

como un romano

o como una romana

ciega de absurdas creencias geniales.

Si en vez de prometer

el descubrimiento de la piedra

filosofal

que ha de producir pan

y billetes de veinte

se dedicara

por lo soberbio que es,

a vender patatas podridas

o maíz rancio,

los indios de esta nación

le llamarían

Cacique Ojo de Perla

 

Si en vez de llorar

te murieses un día de estos,

como una puerca elegante con sus grasas

importadas del Norte,

nosotros,

que estamos cansados

de tanta estúpida confesión,

pondríamos a bailar las piedras

y los árboles darían frutos manufacturados.

Con tu vieja y putrefacta osamenta,

alimento de ratas,

llenaremos un solo lugar de esta tierra

y la llamaremos

la Cueva Maldita

y será proscrita de ver

y de acercarse a ella

por temor a despertar tus histéricas

ternuras.

 

Te llaman

José el de los sueños,

el de las vacas sagradas,

el dueño de las vacas más flacas

y

Presidente de la “Sociedad Condal del Sueño”.

Tus amigos te llaman

Barbitúrico.

¿Hasta cuándo duerme usted, señor Presidente?

 

Si adora la vaca,

¡duerme!

Si al becerro adora,

¡duerme!

Y si el General le da su almuerzo,

duerme como una lirona

o le da una pataleta de sueño.

 

Cara de Barro,

Ojo para ver las Serpientes

y llamarlas,

Ojo para hacer compañía

y quemarte

con el humilde Kerosene,

Ojo para tenerse a mi servicio

como mozo de alcoba

barato.

 

¿Duerme usted, señor Presidente?

Le pregunto por ser joven apuesto

y no como usted, señor de la siesta.

 

Ojo de barro y Water de Urgencia.

 

Caupolicán Ovalles.

Poeta venezolano, miembro fundador del grupo literario “El techo de la ballena”, que funcionó principalmente entre 1961 y 1969. Nació en 1936 y falleció en el año 2001. Fue director de la Asociación de Escritores de Venezuela y obtuvo, en 1973, el Premio Nacional de Literatura. Este texto pertenece a su poemario ¿Duerme usted, señor Presidente?, escrito en respuesta al gobierno de Rómulo Betancourt.

Uno de los más fuertes y concisos poemarios políticos y poéticos que he leído, sigue vigente como una manifestación del descontento ante gobiernos injustos que se repiten (de una forma u otra) incesantemente a través de la historia. La figura del Presidente, que olvida con demasiada frecuencia que es el primer funcionario público de su país, recibe toda la culpa por su gobierno ineficaz, por su gabinete corrupto y por todo el mal que le hace a su país. Hemos de preguntarnos, entre otras cosas: ¿Hasta cuándo duermen los Presidentes? ¿Hasta cuándo duerme usted, señor Presidente?

@SaetasdeLuis

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78. [Se cree el más joven]

Poema #78.

 

Se cree el más joven

y es un asesino de cuidado.

Nadie podría decir

cuál es su gesto de hombre amado,

porque todos escupen su signo

y le dicen cuando pasa:

“Ahí va la mierda más coqueta”.

Cuando

se paga la luz,

el teléfono,

el gas

y el agua,

como un recién-nacido,

entre cuidados y muelles colchones,

la vieja zorra duerme.

Nada le hace despertar.

EL PRESIDENTE vive gozando en su palacio.

 

Caupolicán Ovalles.

Exponente de la vanguardia en Venezuela, nació en 1936 y murió en el año 2001. Poeta, miembro fundador del grupo literario “El techo de la Ballena” que funcionó principalmente entre 1961 y 1969, y cuyas improntas estéticas influyen hasta la actualidad. Fue Director de la Asociación de Escritores de Venezuela durante un par de décadas y en 1973 se le concedió el Premio Nacional de Literatura.

Es, a mi parecer, sumamente importante que el poeta dé cuenta, a su manera, de lo que está sucediendo en la sociedad que vive y, hasta cierto punto, resulta siempre posible notar rasgos que descubren eso, inclusive en los estilos poéticos más herméticos. En este caso, Ovalles increpa a “El presidente” por su oficio; critica la adulación, la corrupción, la desidia, el oportunismo, cuestiones que se han vivido mucho en los gobiernos que ha tenido (y tiene) Venezuela… El ejercicio político degradado en muchas maneras posibles. Increpa con severidad y con indignación, un reclamo desde una nación que está, cada vez más, en ruinas. El poema fue escrito en respuesta al gobierno de Rómulo Betancourt, y le costaría el exilio en su momento, pero resulta completamente necesario como reproche a un letargo que, hacia un lado o hacia el otro, se ha mantenido vigente en la política venezolana.

De una manera rotunda e insistente, el corto libro enuncia las preguntas, perspectivas y quejas de Caupolicán Ovalles ante los gobernantes incapaces de gobernar. La crítica, más allá de la derecha o de la izquierda, se impone para reclamarle al presidente sus engaños y, en este poema, su “letargo palaciego” que lo hace vivir en un mundo paralelo, y que de ninguna manera logra despertar, caer en cuenta de la realidad venezolana, actuar. No puedo evitar preguntarme, cada vez que hojeo este poemario de 1962, cómo es posible que aplique tan efectivamente a cuestiones por las que seguimos pasando, y si Ovalles hubiese estado de acuerdo con esto. La pregunta que da título al poemario sigue vigente: ¿Duerme usted, señor Presidente? Nuestro país está dividido en muchas realidades, y algunos parecen estar soñando, o delirando.

@SaetasdeLuis