120. Desengaño de la exterior apariencia con el examen interior y verdadero

Poema #120.

Desengaño de la exterior apariencia con el examen interior y verdadero.

 

¿Miras este gigante corpulento

que con soberbia y gravedad camina?

Pues por de dentro es trapos y fajina,

y un ganapán le sirve de cimiento.

 

Con su alma vive y tiene movimiento,

y adonde quiere su grandeza inclina;

mas quien su aspecto rígido examina

desprecia su figura y ornamento.

 

Tales son las grandezas aparentes

de la vana ilusión de los tiranos:

fantásticas escorias eminentes.

 

¿Veslos arder en púrpura, y sus manos

en diamantes y piedras diferentes?;

pues asco dentro son, tierra y gusanos.

 

Francisco de Quevedo.

Escritor español nacido en Madrid en 1580 y fallecido en 1645. Nadie resume como él lo que fue la España del Barroco. Quevedo es conocido principalmente por su poesía, sin embargo escribió piezas de teatro, textos filosóficos, entre otros.  Hemos publicado con anterioridad dos de sus poemas amorosos. Éste pertenece a la musa Polimnia, según la división de sus poemas de acuerdo a las Musas, y “canta exprimiendo las costumbres del hombre y las procura enmendar”.

El soneto embiste directamente contra los poderosos, como muchos otros poemas de Quevedo, aprovechando para comparar la diferencia entre lo que es la apariencia física y la verdadera; se extrapola a cualquier persona, y a cualquier momento de la historia. Resulta problemático idealizar a una figura de poder, olvidar que es humana y es tal como cualquiera de nosotros. La distancia resulta en una “grandeza aparente”, una “vana ilusión” que acrecienta el poder de los tiranos. No importa todo lo Grande y poderoso que pueda ser, dentro son, igualmente, “tierra y gusanos.” Suele ser importante que recordemos esto con muchos gigantes soberbios que se creen grandes águilas de soberbia y gravedad, “pues asco dentro son.”

Algunos términos que pueden causar confusión: gigante, se refiere también metafóricamente a los poderosos y los Grandes de España; la fajina es leña menuda, astillas y desechos; un ganapán es un individuo de poco valor, cualquiera; el púrpura era el color de la realeza.

@SaetasdeLuis

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La vejez

Poema selecto.

La vejez.

 

¿Acaso puedo sacudir esta historia arrugada con olor a polvo?

Peinando los hilos que la bordean recuerdo tardes de naftalina,

lámparas barrocas con bombillos en forma de vela, y la sala que gira

alrededor de los muebles que no cambian, que no se mueven.

 

¿Es el delirio de esta alfombra multicolor el que matiza mis sueños?

Estoy atrapado, de alguna forma, en este cuarto que da vueltas

Ventanas en todos lados, pero ninguna puerta. El espacio sacude

olores de antigüedad y una nube gris que me cierra los párpados.

 

Toso. Recuerdo. Sueño. Toso delirios de otros tiempos que se escabullen.

Sobre la alfombra, con los brazos y las piernas estirados, veo una luz que me ronda.

Es el tiempo: el ensueño envuelve mis recuerdos, y no es más que un sudario.

 

Juan Luis Mamen Llumás.

 

Especialmente reconocido por sus cuentos y novelas, pero también un notable poeta, Juan Luis Mamen Llumás nace en Argentina, en 1901 y muere en Lisboa, en 1986. Colaboró durante toda su vida en múltiples revistas en todo el continente latinoamericano, y publicó una veintena de libros en ediciones de poco tiraje que no se consiguen con facilidad. Ha sido antologado en algunas ediciones de literatura argentina, especialmente señalando sus relaciones con otros escritores como Jorge Luis Borges y Gonzalo Rojas.

Este poema, que a primera vista nos parece algo vetusto, algo cansado, algo desbordado, fue escrito cuando el poeta contaba con veinte años. Cuenta la anécdota que fue escrito para su abuelo, quien estaba cerca de la muerte, y en quien veía claramente la forma de la vejez, como justificación vital para hablar de un tiempo que no es más que una construcción en la que estamos atrapados: un reloj de arena que nos aplasta.

@Trazosdelamemoria