532. [De fijo nadie sabía sus orígenes]

Poema #532.

 

De fijo nadie sabía sus orígenes.

Era un ser crepuscular,

remoto.

Absuelta de toda edad

y vueltos los ojos al pasado,

cruzó y desapareció por estas calles solas

como caída de otros mundos.

Era una errancia sin nombre

y sin destino que trajinaba

hasta el fin sus propios pasos.

¿Un signo mitológico?

Secretos hilos que nadie jamás

hubiese podido destejer

acaso la movían por la tierra,

ausente, huraña, abstraída

de su voluntad, ensimismada

en el rumor de otras memorias.

Ser irreal solapado en las penumbras.

¿Rara ave de invierno?

Figuración sombría del azar que pasaba rotando

como una rueda sobre sí misma

y rozaba apenas los bordes de la vida.

 

Francisco Pérez Perdomo.

Poeta y crítico literario nacido en Boconó, Venezuela, en el año 1930. Formó parte de los grupos Sardio y El techo de la ballena. Recibió, en 1980, el Premio Nacional de Literatura. Este poema pertenece a “Los ritos secretos”, libro de su madurez publicado en 1981 en el que se entrelazan hechos y ensueños, realidad y fantasía ensimismada.

El laberinto de los orígenes, los infinitos hilos que nos conectan con los demás, con otros tiempos, con otras opciones. La infinidad de las posibilidades reducida a una en cada instante; signados por la mitología, la historia y el tiempo buscamos avanzar sin tener muy claro hacia dónde.

@SaetasdeLuis

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352. Circunstancias

Poema #352.

Circunstancias.

 

En vecinas aldeas, dos chiquillos, jugando

como locos, en medio de los brezos; en una

fiesta dos forasteros que se encuentran; bajito,

junto al muro de un huerto, dos amantes hablando;

dos vidas enlazadas con dorada ventura;

junto a la torre gris, dos tumbas, con el césped

que limpian mansas lluvias y donde margaritas

florecen; dos chiquillos en una misma aldea.

Así va, de hora en hora, la ronda de la vida.

 

Alfred Tennyson.

Poeta inglés, nació en 1809 y falleció en 1892. Recibió una educación rigurosamente clásica, impartida principalmente por su padre. En 1828 ingresó en el Trinity College de Cambridge y se unió posteriormente a “Los Apóstoles”, una sociedad secreta que pretendía formar una élite intelectual. La Reina Victoria fue una gran admiradora del trabajo de Tennyson a lo largo de su vida, nombrándolo Barón en 1884.

La rueda de la vida, la vida que teje y desteje… sucesos, encuentros, acontecimientos. Las vueltas dan y juntan a dos personas, separan a otras, encuentran a dos más. No solemos ser capaces de ver los hilos que nos llevan, pero las circunstancias hacen que el mundo se mantenga en movimiento, y es mucho lo que sucede cada hora y a la vez, son incalculables las historias que están siendo contadas.

@SaetasdeLuis

342. 9

Poema #342.

9.

 

Es recio haber sido

sin saberlo, un jugador

y encontrarse

tocando

como una carta

el destino.

Ya no hay más jugadas sino un ponerse

en manos desconocidas.

 

Rafael Cadenas.

 

El poema número 9 de Intemperie, publicado en 1977 por este poeta, ensayista, profesor de literatura de la Universidad Central de Venezuela y Premio Nacional de Literatura en el año 1985. Durante el período 1987-1988 disfrutó de una beca Guggenheim. En su obra ensayística, así como en su poesía, se puede apreciar una preocupación y fascinación por el lenguaje, la literatura y la realidad, expresada desde distintas perspectivas. Algunos de sus libros de ensayos son: “Realidad y literatura” y “En torno al lenguaje”.

Haber sido -sabiéndolo o sin saberlo- un jugador. Uno más en la mesa, ante las infinitas vueltas del azar; rozar las cartas, el destino, sonreirle de vuelta, conocerlo, creer que se conoce el juego y perderse, perderse de nuevo; ponerse en manos desconocidas, sin saber ya nada de jugadas ni de destino. Entregarse al presente, olvidarse del juego, quedar a la intemperie.

@SaetasdeLuis

330. Si acaso

Poema #330.

Si acaso.

 

Podía ocurrir.

Tenía que ocurrir.

Ocurrió antes. Después.

Más cerca. Más lejos.

Ocurrió; no a ti.

 

Te salvaste porque fuiste el primero.

Te salvaste porque fuiste el último.

Porque estabas solo. Porque la gente.

Porque a la izquierda. Porque a la derecha.

Porque llovía. Porque había sombra.

Porque hacía sol.

 

Por fortuna había allí un bosque.

Por fortuna no había árboles.

Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno,

un marco, una curva, un milímetro, un segundo.

Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.

 

Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.

Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,

a un paso, por un pelo,

por casualidad.

 

¿Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía entreabierto?

¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?

No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.

Escucha

cuán rápido me late tu corazón.

 

Wislawa Szymborska.

Nació en 1923 en Polonia y falleció el 1 de febrero de este mismo año. Traductora, ensayista y, por supuesto, poeta. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en el año 1996 por una obra poética que, con ironía y precisión, logró iluminar fragmentos de la realidad humana.

La red de conexiones se extiende invisible sobre nosotros, nos movemos dentro de ella y descubrimos coincidencias, encuentros fortuitos, casualidades. Sorprenden todas las conexiones, todas las (im)posibilidades de cada instante, que suceden, que nos llevan a donde estamos. ¿Qué pasaría si… cualquier otra cosa? Por fortuna, la rueda gira y todo lo que sucede está conectado en una red con infinitos condicionantes y detalles que se suman en cada instante, haciéndolo posible. No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla

@SaetasdeLuis

Trazos de la memoria

La fortuna siempre es precisa.