24. Arte poética

Poema #24.

Arte poética.

Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.

 

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.

 

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza:
el vigor verdadero
reside en la cabeza.

 

Por qué cantáis la rosa, ¡oh, Poetas!
Hacedla florecer en el poema.

 

Sólo para vosotros
viven todas las cosas bajo el Sol.

 

El poeta es un pequeño Dios.

 

Vicente Huidobro.

 

Considerado uno de los más grandes poetas chilenos (1893-1948), fue creador y exponente del creacionismo, cuyas ideas pueden verse plasmadas en este poema que fue escrito en 1916 y forma parte de su poemario “Espejo de agua”. “Altazor o el viaje en paracaídas” es uno de sus poemarios más conocidos, entre su extensa obra literaria.

Versos de este poema han pasado a formar parte de las recomendaciones habituales que se da a los escritores y que se toman en consideración en la escritura de poesía. Esta “Arte poética” escrita por Huidobro apenas en 1916, cuando comenzaba a figurar lo que sería para él el creacionismo, revela su percepción de la poesía y lo que quiso realizar con su movimiento. “El adjetivo cuando no da vida, mata”. La precisión es, considero yo, esencial para el poeta. Por esto es, para el poeta, más difícil de lo usual escribir, porque cada palabra tiene que ajustarse con certeza a lo que se está diciendo, y “abrir mil puertas”; para Huidobro el poeta ya no sólo muestra un mundo, sino que lo (re)crea, lo “hace florecer en el poema”.

Con el hecho de “ser un pequeño dios” viene la gran responsabilidad de ensayar y rehacer las creaciones hasta que éstas estén correctamente articuladas y tengan vida; cuando el escritor crea, deja un poco de sí, de su energía vital, en el texto. Por eso es tan importante crear y recrear, porque después de mucho escribir uno termina desperdigado en pedazos por toda su obra, a la intemperie.

@SaetasdeLuis

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18. Ars poética

Poema #18.

Ars poética.

Que cada palabra lleve lo que dice.

Que sea como el temblor que la sostiene.

Que se mantenga como un latido.

 

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir brillos a lo que es.

Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad.

Seamos reales.

Quiero exactitudes aterradoras.

Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.

 

Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame la impostura, restriégame la estafa.

Te lo agradeceré, en serio. Enloquezco por corresponderme.

Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme.

 

Rafael Cadenas

Poeta y ensayista venezolano, nace en Barquisimeto, en 1930. Ganó el Premio Nacional de Literatura en 1985, formó parte del grupo “Tabla Redonda” y dio clases en la Escuela de Letras de la UCV. Es reconocido como uno de los más notables poetas contemporáneos y ha producido una interesante obra ensayística con textos como Realidad y literatura y En torno al lenguaje. Su obra poética ha sido traducida a varios idiomas. Este poema pertenece a su poemario Intemperie (1977).

Para algunos poetas, su arte poética está desperdigada a lo largo de su obra en detalles, versos y guiños dedicados a esclarecer un poco aquellos principios que guían su escritura. A lo largo de la obra de Rafael Cadenas es posible ver muchos poemas y anotaciones que hablan sobre su escritura y su ser como poeta. Inclusive los títulos de sus poemarios, a mi parecer, hablan al respecto, por mencionar algunos: “Una isla”, “Intemperie”, “Amante”…

“Estamos aquí para decir la verdad”, dice el Ars poética, “seamos reales”, “no he de proferir adornada falsedad”. El poeta debe estar consciente del peso de las palabras y, sobre todo, de sus palabras. Para aquél que se dedica a ellas, es imposible utilizarlas a la ligera, porque sabe lo que significan, (re)conoce su poder y las respeta, respeta sus “exactitudes aterradoras”. Puede que el poeta sea un fingidor, pero también puede que su intención sea disminuir la distancia entre las palabras y lo que representan, regresarles su valor mediante la precisión, “que cada palabra lleve lo que dice”, que no existan más palabras vacías ni engañosas, que no haya mentiras, sino la precisión de hablar sin imposturas, sin estafas. Y el deseo, ese deseo de que haya alguien (que nos conoce) que nos ayude a ver, si no vemos bien, que nos señale si en algún momento caemos en la falsedad de adornar, añadir brillos, engañar. “Tiemblo cuando creo que me falsifico.” Seamos reales, seamos elementales.

@SaetasdeLuis

Sólo quiere

una voz

sin tretas.

Rafael Cadenas.