424. La pasión de la luz

Poema #424.

La pasión de la luz.

 

La pasión de la luz sufre las cosas,

agoniza mostrándolas desnudas

cuando ellas no quieren delatarse

(por eso la aflige el peso que le opone

la gravedad oscura del volumen).

Le duele a la luz el tiempo y de puntillas

ilumina una pared de la memoria

cuya cal entonces nos deslumbra

con un sudor vetusto, con las lágrimas.

La historia es el padecimiento de la luz,

el mito que nos cuenta su infortunio.

Y hoy le observo la prisa de esconderse

-detrás de la cortina, junto al zócalo,

oculta por las patas de la mesa

o cóncava en mi mano, que ahora escribe-

crucificada por la noche y convencida

de la dulzura atroz de su batalla.

 

Armando Rojas Guardia.

Nació en Caracas, en 1949. Entre 1967 y 1973 fue marcado por la experiencia religiosa como estudiante jesuita y como miembro de la comunidad de Solentiname (Nicaragua), dirigida por Ernesto Cardenal. Obtuvo el Premio Conac de Poesía, en 1986 y en 1996, y el premio de ensayo de la Bienal “Mariano Picón Salas” 1997. Cursó estudios de filosofía en Caracas, Bogotá y Friburgo (Suiza) y ha ocupado diversas posiciones como editor, investigador y profesor.

Novalis escribió que “la luz produce el fuego”, una consideración que solemos tomar a la inversa, cuando vemos que al crear la llama es que iluminamos una estancia. ¿Cuál surge primero? podríamos preguntarnos. La luz parece ser más pura y esencial que el elemento mismo, que el fuego, y a partir de su chispazo se genera este, y la pasión de la vida. La pasión brota y se nota en los contrastes, en el jugueteo entre la luz y la oscuridad, en lo que la luz produce a su alrededor, en la vida que a su entorno crece. En ocasiones ilumina cosas que no queremos ver, y puede que sufra, porque lo que nos ilumina cobra vida para nosotros.

@SaetasdeLuis

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415. Falta de mérito

Poema #415

Falta de mérito

Si yo fuera capaz de entrar por fin
en esa pulcritud del aire inmóvil
que he llamado silencio en el poema;
si yo fuera capaz de nombrar árbol
como esta tarde el árbol se mostraba
a sí mismo en la quietud del parque;
si yo fuera capaz de parecerme
al objeto real de mi escritura
(al agua misma cuando escribo agua,
al vaso limpio cuando escribo vaso);
y si fuera posible merecerte,
cosa que ultrajo en tu mudez precisa
al hacerte sonar en mi palabra,

yo entraría en la luz de lo que digo.

Armando Rojas Guardia

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989), ”Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios. Ya tenemos varios poemas de él publicados en Trazos de la memoria.

La belleza que se admira y la necesidad expresiva que invade al poeta. La necesidad de hacer sentir a través de la palabra. Lograr que un sentimiento habite en una imagen y que ella se multiplique en cada lector. Maravillosa poesía, esa que hace de la palabra algo tangible, algo que invade y se asienta en cada lector. Lograr ser esa palabra, ese poema. Que la belleza trascienda en la palabra abriendo las infinitas formas de un sentimiento. ¿Cómo no sentir falta de mérito?

@LauraAlessR

291. 19

Poema #291

19

No buscados, hoy amanecen
el pan sin el soporte de la mesa,
el agua regia sin el vaso,
el árbol sin las letras que lo escriben o pronuncian,
el pájaro puntual en la ciudad dormida.
La lluvia pisa la grama y resucita
vírgenes perfumes. La cal nueva
fulge en la pared del campanario
donde el domingo me convoca.
Ese trozo de musgo en el asfalto
me recuerda que el Mundo, subversivo,
derrota a la Historia finalmente. Y con él,
vence este día, cabal e impronunciado,
rendimiento en su fasto la basura
acumulada ayer sobre la acera.
Hay asueto en la entraña del silencio
y hasta las motocicletas braman hoy
en el vacío festivo, como un circo
de animales prehistóricos jugando
en la infancia silvestre del oído.
La calle de siempre es otra calle:
una estampa escrita por detrás
en la caligrafía primera de la luz.
No hay mariposas, pero en cambio
los ojos de aquel perro, bajo el porche,
agradecen, acuosos, el sol tibio.
Me miran ignorando su dulzura
en la extática plegaria del instinto.
¿Cómo cristalizó el mito de esta hora
en el ateísmo líquido del tiempo?
Alguien dibuja el día por nosotros.
Alguien me ama hoy, secretamente.

Armando Rojas Guardia

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989),  ”Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro  del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios. Ya tenemos varios poemas de él publicados en Trazos de la memoria.

Días para los detalles. Pequeños eventos cotidianos brillan y rememoran. Nace un agradecimiento por la existencia, por el correr del tiempo, así, sin razón y en simplicidad. Son días para detenerse y mirar, retratar en la memoria la silenciosa belleza de la vida.

@LauraAlessR

255. Lugar común desinfectado

Poema #255

Lugar común desinfectado

Lugar común desinfectado,

hoy resplandece lo humilde

de tan obvio:

sólo en silencio

descubro

que Suenas.

Armando Rojas Guardia

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989),  ”Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro  del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios. Ya tenemos varios poemas de él publicados en Trazos de la memoria.

Lo pequeño, lo común, lo sencillo, lo obvio está allí, en todo. En ocasiones resplandece y descubrimos o reconocemos su existencia, lo obvio acostumbra pasar desapercibido. Resplandecer, aquí, es la conjugación de un momento. El instante en que el silencio existe y se revela el sonido. Aquello pequeño y común se hace presencia eminente. Algo que ha estado allí empieza a tomar cuerpo, en un lugar común desinfectado.

@LauraAlessR

191. Madrugada

Poema #191

Madrugada

Papeles. Libros y carpetas

al acecho. Libretas y cuadernos, rigurosos.

Un poco más allá, las fichas

donde el saber coleccionado

duerme su vanidad inútil.

Indiferentes y tercas, las paredes

delimitan el insomnio, esta vigilia,

que mide el silencio de las puertas,

calibra la geometría del piso,

palpa la exactitud de la ventana.

Reloj fijo. Si abro el clóset

encontraré mi ropa tiritando. En las gavetas

los labios del secreto se entreabren.

El espejo devuelve una anécdota boba:

yo escribiendo estas líneas.

Sé que busco

tu olor en las palabras: es tu cuerpo

respirando en las letras del deseo.

Pero en vano. Hoy sólo te nombra el desalojo

y en este cuarto náufrago ejercito

la autopsia del recuerdo.

Armando Rojas Guardia 

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989),  ”Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro  del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios. Ya tenemos varios poemas de él publicados en Trazos de la memoria. 

Lugar propicio para el naufragio recurrente del recuerdo. La ventana, el clóset, los papeles, objetos que se prestan para entreabrir el movimiento del sentimiento (quizás también su estática). Allí, en ese cuarto pareciera de pronto entrar una presencia, un recuerdo que se cuela entre los objetos (palabras)  como un aroma. Preciso es detenerse en lo cuadrado de los objetos que se va deformando y diluyendo  poco a poco para terminar en recuerdo, en deseo. Y así, entre objetos y palabras, terminar ejercitando “la autopsia del recuerdo”.

@LauraAlessR

111. Salir

Poema #111

Salir

Salí, sin ser notada

San Juan de la Cruz

Salir, siempre salir. El éxodo es mi patria.

Encontrarse saliendo una y otra vez

del hogar esclavizante. Afrontar

la libertad de partir continuamente

al retomar la llave que impedía

el paso decisivo: despedirse.

Que la casa se transforme en campamento

a desmantelar cada mañana. Que la marcha

se inicie, puntual, en la precisa hora,

la que obliga a encarar el adelante

y no mirar hacia atrás, no prolongar

el adiós junto a la inminencia del trayecto.

Jugar la apuesta cifrada por el ir

permanente, en perseverante riesgo. Abdicar

del poder que acumula lo individual

encerrado  en un glóbulo monádico y lo social

establecido.  Renunciar a lo anterior ya confortable

y a lo exterior vuelto adherencia. Destapar

significados no fijables al sentido de todo.

Desconfiar ante la situación que parece detener

el tiempo y el espacio de este fluido universo

cuyo objeto es expandirse. Escapar de la parálisis

marmórea fabricada por el éxito.  Preferir, más bien,

la elástica materia del fracaso

con la que se puede moldear una figura

fugitiva de la gloria: ella aligera el equipaje.

Alejarse del dogma intransitivo. No atender

la fórmula mapificada  como límite

de la constante expedición que amplía la verdad.

Arriesgarse al nomadismo de la mente,

el que descubre las infinitas aperturas

de un cuerpo, de un texto, de un momento,

de un paréntesis monótono, de un clausurado círculo.

No proyectar lo imprevisible. Imitar

la sobreabundancia trascendente

que penetra, hasta el tuétano, este mundo

pero no sedentariza en él su plenitud

invitando a la perpetua búsqueda.

Mas el deseo central que explica la salida,

su auténtico móvil, su horizonte,

es, a semejanza del autoolvido de Dios,

quien creó fuera de él otra realidad

diferente a la absoluta tan sólo para dársele,

el abandono de sí mismo en el amor.

Armando Rojas Guardia

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Publicados anteriormente aquí: “¿Y si fuera verdad..?” , “La noche del deseo” y “Causa perdida”. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989),  “Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro  del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios.

Y aprendes a despedirte, a decir adiós, para cambiar. Porque existe una inquietud que te mueve, que desea arriesgarse por todo aquello que está afuera, que aún no has visto. “Salir, siempre salir”… como aprendido desde siempre, porque nacemos para partir.  “Arriesgarnos al nomadismo de la mente”,  el darse la oportunidad sagrada de sorprenderse,  invitando a la búsqueda, al eterno movimiento.

Pasar del adiós al encuentro, del resguardo a la apertura y penetrar el mundo, abandonarse, una y otra vez,  al amor. Redescubrir (se) amerita movimiento.

Gracias mom, este poema va para vos.

@LauraAlessR

91. Causa perdida

Poema #91

Causa perdida

Coloqué un vaso de agua en el asfalto.

Metí un cabello de mujer entre las hojas del periódico de hoy.

Traje un ciempiés a caminar sobre el archivo.

Escribí la letra i sobre un papel timbrado.

Le puse a ayer el nombre de mi amiga en vez de jueves.

Dejé un durazno sobre el radiador de un automóvil.

Rompí el espejo para ver el sol multiplicarse.

Jugué con un grano de arroz en la oficina.

Regalé una cucharita a mi vecino.

Y no dio resultado el saboteo.

Armando Rojas Guardia

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Publicados anteriormente aquí: “¿Y si fuera verdad..?” y “La noche del deseo”. Estudió en la Universidad Católica Andrés Bello, obteniendo el título de Licenciado en filosofía. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989),  “El esplendor y la espera” (2000), entre otros.

Hay noches en el que el sinsabor de esta cauda perdida se acuesta conmigo. Pero, me pregunto, qué es el poeta, el artista, si no ese encargado de  hacer ver, sonar o sentir esos detalles.  El encargado de hacer esa relación extraña entre objetos para jugar con el tiempo o con la cotidianidad. Ese sujeto que puede unir al ciempiés con el archivo y al durazno con el radiador, con la esperanza de que algo suceda. Y aunque a veces la causa parece estar perdida, él lo sigue intentando.

@LauraAlessR