516. La palabra de la tierra

Poema #516.

La palabra de la tierra.

 

Sujétate

Agárrate como un árbol a la tierra

tenso entre sus raíces

fibra y cuerpo

para lo difícil

los vientos

la precariedad

el beso de lunas

 

Asiéntate con fervor

entre lo duro y lo rocoso

ama eso que te debate

pues te concentra

en el secreto

del íntimo horror

la palabra de la tierra.

 

Hanni Ossott.

Poeta venezolana. Nace el 14 de febrero de 1946 y muere el 31 de diciembre del año 2002. Hija de padres alemanes, se desempeñó como profesora de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Fue esposa de Manuel Caballero. Galardonada con el Premio Nacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre (1972) y el Premio Nacional de Poesía otorgado por el CONAC en 1988.

Aferrarse a la tierra, hundir las raíces en ella, resistir las inclemencias del tiempo, asentarse, encontrar en el suelo aquello que es necesario para nuestras palabras, entre lo duro y lo rocoso; encontrar, en aquello que nos aterra, las respuestas que necesitamos, en aquello que no podemos sentir. El secreto que se abre, que se nos revela, que penetramos y nos muestra la revelación.

@SaetasdeLuis

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403. La higuera

Poema #403

La higuera

Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises
yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos, que nunca
de apretados capullos se viste…

Por eso,
cada vez que yo paso a su lado
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
“Es la higuera el más bello
de los árboles todos del huerto”.

Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡Que dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!

Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
“Hoy a mí me dijeron hermosa”.

Juana de Ibarbourou

Conocida popularmente como Juana de América. Nació en Melo, Uruguay, en 1892 y murió en Montevideo en 1979. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura uruguayo en 1959. En 1950 fue designada para presidir la Sociedad Uruguaya de Escritores. Fue enterrada con honores de Ministro de Estado, siendo la primera mujer de su país en obtener tal distinción.

Poemas de momentos. Hay versos que rememoran tiempos pasados, este poema es quizás el primero que leí en mi vida. Lo memoricé porque mi madre siempre lo repetía. Ella estuvo de visita esta temporada navideña y entre conversaciones salieron a relucir estos versos. Hoy comparto este pequeño pa(i)saje mi vida con vosotros.

@LauraAlessR

392. Olmo

Poema #392.

Olmo.

Para Ruth Fainlight

 

Conozco el fondo, dice ella. Lo conozco con mi gran raíz labrada:

es lo que temes.

Yo no le temo: he estado allí.

 

¿Será el mar lo que oyes dentro de mí,

sus desazones?

¿O la voz de nada, que fue tu locura?

 

El amor es una sombra.

Cómo mientes y gimes por él

escucha: he aquí sus cascos: se fue, como un corcel.

 

Galoparé así toda la noche, impetuosamente,

hasta que tu cabeza sea una roca, tu almohada un prado pequeño,

resonando, resonando.

 

¿O prefieres que traiga el sonido de venenos?

He aquí la lluvia, con su gran sigilo.

Y aquí su fruto: blanco de estaño, como arsénico.

 

He sufrido la atrocidad de los atardeceres.

Calcinada hasta la raíz

mis filamentos rojos arden erguidos, un manojo de cables.

 

Ahora me fragmento en trozos que revolotean como estacas.

Un viento de tanta violencia

no tolerará espectador alguno: tengo que gritar.

 

La luna, también es despiadada: me arrastraría

con crueldad, por ser estéril.

Su fulgor me calcina. O quizás la he agarrado.

 

La suelto. La suelto

consumida y llana, como salida de cirugía mayor.

Cómo me poseen y dotan tus malos sueños.

 

Estoy habitado por un grito.

Cada noche alza vuelo

buscando, con sus ganchos, algo que amar.

 

Me horroriza este objeto oscuro

que duerme en mí;

el día entero siento sus suaves contornos emplumados, su malignidad.

 

Pasan nubes y se dispersan.

¿Serán aquellos los rostros del amor, aquellas palideces irrecuperables?

¿Será a causa de ellos que se agita mi corazón?

 

Soy incapaz de mayor sabiduría.

¿Qué es esto, este rostro

tan homicida en su ahogo enramado?

 

Sus ácidos viperinos besan.

Petrifica la voluntad. Estos son los errores aislados y lentos,

que matan, que matan, que matan.

 

Sylvia Plath.

 

Poeta y ensayista norteamericana. Nació en Boston en 1932 y se suicidó en Londres en 1963. Se casó con el poeta Ted Hughes en 1956 y se divorciaron en 1962, éste luego se encargó de promover la obra de Plath. Fue la primera poeta en recibir post-mortem el Premio Pulitzer.

¿Qué significa, si algo, el Olmo? Un gran árbol, imponente, que ha visto tanto, que conoce tanto, y que aún así ha padecido la dureza de ver su especie diezmada por la enfermedad. ¿Qué es la vida, la locura, el amor? Una imagen que nos habla de nosotros mismos, la naturaleza que nos responde lo que no preguntamos, que nos interpela sobre lo que somos, fuimos y podemos ser.

@SaetasdeLuis

157. Primavera (Fragmento)

Poema #157

Primavera (Fragmento)

¡Despierta, despierta,
Mariposa dormida,
Y seamos compañeros!

Con cada ráfaga de viento,
La mariposa cambia de lugar
En el sauce.

La camelia del árbol
Cayó,
Vertiendo su agua.

Matsuo Bashō

Poeta japonés. Nacido en Ueno, 1644. El poeta más famoso del período Edo de Japón. Durante su vida, Bashō fue reconocido por sus trabajos en el Haikai no renga. Es considerado uno de los cuatro grandes maestros del haikú junto a Yosa Buson, Issa Kobayashi y Masaoka Shiki. Bashō cultivó y consolidó el haikú con un estilo sencillo y con un componente espiritual. Su poesía ha conseguido renombre internacional, y en Japón muchos de sus poemas se reproducen en monumentos y lugares tradicionales.. Fallecido en Osaka, 1694.Ya publicado anteriormente en Trazos de la memoria.

El haikú y su sencillez. La capacidad de un breve escrito que encierra el poder de múltiples interpretaciones. Algunos, considero, son como una excelente fotografía que captan, deteniendo un instante, la belleza cotidiana de la naturaleza. Un breve escrito que retrata el cambio de las estaciones, los movimientos de los animales o la vida casi imperceptible de los árboles y plantas.

Nací aquí en plena ciudad, entre autos y edificios, sin embargo, a veces añoro la quietud cambiante de esa naturaleza retratada. Miro mi entorno, y agradezco que allí, un poco lejos nos mire esa montaña imponente. Como si quisiera recordarnos que todo cambia, hasta ella. Ella que lleva toda nuestra historia mirándonos, ella que lleva sintiendo nuestros cambios desde siempre.

@LauraAlessR

144. Terredad

Poema #144.

Terredad.

 

Estar aquí por años en la tierra,

con las nubes que lleguen, con los pájaros,

suspensos de horas frágiles.

A bordo, casi a la deriva,

más cerca de Saturno, más lejanos,

mientras el sol da vuelta y nos arrastra

y la sangre recorre su profundo universo

más sagrado que todos los astros.

 

Estar aquí en la tierra: no más lejos

que un árbol, no más inexplicables;

livianos en otoño, henchidos en verano,

con lo que somos o no somos, con la sombra,

la memoria, el deseo, hasta el fin

(si hay un fin) voz a voz,

casa por casa,

sea quien lleve la tierra, si la llevan,

o quien la espere, si la aguardan,

partiendo juntos cada vez el pan

en dos, en tres, en cuatro,

sin olvidar la parte de la hormiga

que siempre viaja de remotas estrellas

para estar a la hora en nuestra cena,

aunque las migas sean amargas.

 

Eugenio Montejo.

Hemos publicado varios posts sobre Eugenio Montejo. Fue redactor-fundador de las revistas Zona Tórrida y Poesía. Habló de la poesía como “la última religión que nos queda”, y dice en una entrevista que le hizo Miguel Szinetár que es un “substratum de lo que fue en algún tiempo lo sagrado en la tierra. Una especie de isla de salvación, de conexión con algo arcaico que hace que el hombre sea hombre y que ha desaparecido o tiende a desaparecer. Pero también la poesía se experimenta como maldición, como esclavitud de las palabras. Entre esos dos polos uno oscila.”

La terredad es un concepto y un tema que se siente profundamente arraigado en su obra, así como las imágenes de la Tierra (como planeta) y la tierra (como conexión inmediata, elemento), tanto así que llega a afirmar en otro poema que “a veces creo que soy un árbol”, y en un día para celebrar a la Tierra, para recordar sus bendiciones y su presencia, siempre sólida debajo de nosotros, es inevitable pensar en Eugenio Montejo. Estamos aquí, por años y a la deriva, “no más lejos que un árbol, no más inexplicables”, y nuestra presencia resulta igual de importante que la de la hormiga que viaja hasta nuestro encuentro, que las migas que reparte el universo, aunque sean amargas. Estamos en la Tierra, y eso es todo; estamos, somos.

@SaetasdeLuis

143. El agua ensimismada

Poema #143

El agua ensimismada

                                                    Para Edison Simons

El agua ensimismada
¿piensa o sueña?
El árbol que se inclina buscando sus raíces,
el horizonte,
ese fuego intocado,
¿se piensan o se sueñan?
El mármol fue ave alguna vez;
el oro, llama;
el cristal, aire o lágrima.
¿Lloran su perdido aliento?
¿Acaso son memoria de sí mismos
y detenidos se contemplan ya para siempre?
Si tú te miras, ¿qué queda?

María Zambrano

Filosofa, ensayista y poeta española nacida el 22 de abril de 1904. Realizó sus primeros estudios en Segovia. En Madrid estudió Filosofía y Letras con  García Morente y Ortega y Gasset. Finalizada la Guerra Civil, salió de España, exiliándose inicialmente en París, allí conoció a Albert Camus y René Char. Luego vivió en México, La Habana y Roma, escribiendo algunas de sus obras más importantes: “Los sueños y el tiempo”, “Persona y democracia”, “El hombre y lo divino”,  “Pensamiento y Poesía”, entre otros. En 1988 fue reconocida su obra con  el Premio Príncipe de Asturias y el Premio Cervantes. Falleció en Madrid, el 6 de febrero de 1991.

Reflexionar… Lo elemental se considera detenidamente a sí mismo. ¿Puede la materia pura volver hacia sí misma? Cuando ella cambia, se transforma, entonces reflexiona. ¿Se piensa o se sueña? Se piensa porque reconoce su origen o se sueña porque algún mensaje originario ha quedado en su materia, un mensaje que no sucumbe ante el cambio. ¿Al contemplarse se reconoce? Quedará en nosotros algo de memoria elemental, ¿nos reconocemos?

@LauraAlessR