510. Amor

Poema #510.

Amor.

 

Mi manera de amarte es sencilla:

te aprieto a mí

como si hubiera un poco de justicia en mi corazón

y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

 

Cuando revuelvo tus cabellos

algo hermoso se forma entre mis manos.

 

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro

a estar contigo en paz y a estar en paz

con un deber desconocido

que a veces pesa también en mi corazón.

 

Antonio Gamoneda.

Poeta español nacido en Oviedo, en 1931. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad de León, ciudad donde reside desde hace más de tres años. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1988; el Premio Europa 1993; y el Premio Cervantes, en 2006. Formó parte de la resistencia intelectual al franquismo. Su obra ha sido reconocida tardíamente como una de las voces importantes de la poesía española actual.

El amor es sencillo. Brota con pureza -sí, así de cursi- y se desenvuelve con naturalidad. Es natural. Como somos hombres (y mujeres), seres humanos al fin y al cabo, hemos aprendido a forzar a la naturaleza, a querer guiarla y saber más que ella. Podemos hacerlo, pero las obras que logramos son diferentes, carecen de esa vida, de esa fluidez. El amor es sencillo, sí. Está cargado de pequeños detalles y es inevitable, como cuando estalla la tormenta, y llueve sobre nosotros, y hay paz. Una paz que se compagina con todo, inclusive con ese deber desconocido que nos pesa, y que no podemos evitar.

@SaetasdeLuis

422. Verano 1966

Poema #422.

Verano 1966.

 

Cuando me extiendo junto al mar,

existe el agua y su palpitación

y un cielo azul cuya profundidad

es demasiado grande para mí.

 

Sentir el mar, su lentitud viviente,

es la magnificencia y el olvido,

pero sentir la vida de los camaradas

en ser el camarada de uno mismo.

 

El cielo inmóvil tiene su razón, lo sé,

pero la razón que hay en nosotros

existirá aún cuando este cielo

hay sido borrado por el viento y el frío.

 

Antonio Gamoneda.

 

Poeta español nacido en Oviedo, en 1931. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad de León, ciudad donde reside desde hace más de tres años. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1988; el Premio Europa 1993; y el Premio Cervantes, en 2006. Formó parte de la resistencia intelectual al franquismo. Su obra ha sido reconocida tardíamente como una de las voces importantes de la poesía española actual.

Soberbia es pensar que las razones contenidas en nosotros perdurarán luego de que el cielo se borre. Ese cielo, sin embargo, el de ese verano del ’66, se borra pronto, con el cambio de las estaciones; y continúa la razón de los camaradas, la lucha ante injusticias y durezas. Las estaciones cambian con vertiginosa velocidad, y uno aprende con ellas a escuchar sus ritmos, a seguirlos, a adaptarse a ellos. Todo aquel que ha escuchado hablar a Gamoneda por un rato, sabe ya que él insiste en decir que un poema es, para él, lo que ocurre entre una inexistencia y otra inexistencia. El poema “abre” allí un espacio, y se instaura, nada más que un instante, un trazo de la memoria.

@SaetasdeLuis

340. Nieve

Poema #340.

Nieve.

 

Retrocede, combate

hacia atrás, corazón mío.

Cíñete al amor, queda

activo en cuerpos, en

materiales amantes.

Olvida la nieve, vive

con los tuyos, desciende

a la ternura. Este

es tu país.

¡Oh la sed, oh la sed!

¿Por qué este mismo fuego

me empuja hacia la nieve?

Subir, subir al agua

eterna donde viven

la claridad y el frío.

Un sueño: cumbre inmóvil.

Nada y luz. Nadie, nadie.

Oh Dios, si sólo un pájaro

me visitase en esta

región de libertad.

Atrás, puros espacios,

belleza inhabitable.

vuelva la sed a su

origen en el fuego.

 

Antonio Gamoneda.

Poeta español nacido en Oviedo en 1931. Ha vivido desde los 3 años en la ciudad de León. Fue parte de la resistencia intelectual al Franquismo. Ha publicado una considerable obra ensayística y poética que le ha valido varios premios, entre ellos el Cervantes, en el año 2006, y el Premio Nacional de Poesía en 1988.
Podríamos trazar una línea entre los elementos opuestos. El origen de la sed que nos acompaña: el fuego, externo e interno. Nos invita a olvidar la nieve, a ceñirnos al amor, a buscar el agua eterna. La nada luminosa de la libertad en la nieve, la sed que da el fuego y que la transforma en agua, que busca el encuentro, aunque fuese de sólo un pájaro. ¿Qué región es más inhóspita, inhabitable, para nosotros? La palabra, como la nieve, cae, se condensa, y nuestra sed la vuelve agua que nos sacia.

@SaetasdeLuis