557. Estamos tan intoxicados uno del otro…

Poema #557

Estamos tan intoxicados uno del otro
que de improviso podríamos naufragar,
este paraíso incomparable
podría convertirse en terrible afección.
Todo se ha aproximado al crimen
dios nos ha de perdonar
a pesar de la paciencia infinita
los caminos prohibidos se han cruzado.
Llevamos el paraíso como una cadena bendita
miramos en él, como en un aljibe insondable,
más profundo que los libros admirables
que surgen de pronto y lo contienen todo.

Anna Ajmátova

Poeta rusa (1889-1966). Comienza a escribir poesía a los 11 años. Formó parte del acmeísmo, corriente poética que rompía con el simbolismo (de carácter metafórico) reafirmando el valor semántico de la palabra. Esta corriente formaba parte del renacimiento intelectual en Rusia a principios del siglo XX. Su vida fue trágica ya que sufrió los embates de la revolución rusa de 1917.

Y si la historia estuviera justificada, si Desdémona efectivamente hubiera engañado al moro. Si el crimen estuviera justificado. Si cuando los barcos de cada uno naufragaron, la fuerza del agua apagara sus pasiones para siempre. Entonces, estos enamorados llevan el corazón empozado, apagado. Allí se aproxima el pecado y el crimen. Ella, busca consuelo en otro y así deviene la intoxicación, la perversión. La pasión siempre tiene caminos ocultos: “los libros admirables que surgen de pronto y lo contienen todo.”

@LauraAlessR

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329. Fragmento

Poema #329

Fragmento

Me pareció que las llamas de tus ojos
volarían conmigo hasta el alba.
No pude entender el color,
de tus ojos extraños.
Todo alrededor palpitaba
Nunca supe si eras mi enemigo, o mi amigo,
Y si ahora era invierno o verano.

Anna Ajmátova

Poeta rusa (1889-1966). Comienza a escribir poesía a los 11 años. Formó parte del acmeísmo, corriente poética que rompía con el simbolismo (de carácter metafórico) reafirmando el valor semántico de la palabra. Esta corriente formaba parte del renacimiento intelectual en Rusia a principios del siglo XX. Su vida fue trágica ya que sufrió los embates de la revolución rusa de 1917.

Ahora, ¿es invierno o verano? Temporada de encuentro. Fragmento de una percepción.

@LauraAlessR

311. Unos van por un sendero recto…

Poema #311

Unos van por un sendero recto…

Unos van por un sendero recto,
otros caminan en círculo,
añoran el regreso a la casa paterna
y esperan a la amiga de otros tiempos.
Mi camino, en cambio, no es ni recto, ni curvo,
llevo conmigo el infortunio,
voy hacia nunca, hacia ninguna parte,
como un tren sobre el abismo.

Anna Ajmátova

Poeta rusa (1889-1966). Comienza a escribir poesía a los 11 años. Formó parte del acmeísmo. Esta corriente formaba parte del renacimiento intelectual en Rusia a principios del siglo XX. Su vida fue trágica ya que sufrió los embates de la revolución rusa de 1917. Dos de sus esposos fallecen en conflictos soviéticos. Su único hijo fue encarcelado dos veces. La obra de Ajmátova es censurada en varias ocasiones. A pesar de ello fue nominada al Premio Nobel de Literatura y obtuvo el Premio Internacional de Poesía en Italia. Su obra es publicada por completa en 1990.

“Como un tren sobre el abismo”, pero voy. A tiempos, a escalas, retratando el camino de otros y esbozando el propio. ¿Pero todos vamos? Seguir, andar y recorrer: en el camino,  a muchos, un día nos abandona el infortunio.

@LauraAlessR

141. Como dedicatoria

Poema #141

Como dedicatoria

Deambulo entre las olas y me oculto en el bosque,
me imagino en esmalte.
Seguramente soportaré la despedida,
pero un encuentro contigo, lo dudo.

Anna Ajmátova

Poeta rusa (1889-1966). Comienza a escribir poesía a los 11 años. Formó parte del acmeísmo, corriente poética que rompía con el simbolismo (de carácter metafórico) reafirmando el valor semántico de la palabra. Esta corriente formaba parte del renacimiento intelectual en Rusia a principios del siglo XX. Su vida fue trágica ya que sufrió los embates de la revolución rusa de 1917.

Para ti, que no sabes de encuentros. Para mí, que no he aprendido sobre despedidas.

@LauraAlessR

99. La tierra natal

Poema #99

La tierra natal

No la llevamos en oscuros amuletos,
ni escribimos arrebatados suspiros sobre ella,
no perturba nuestro amargo sueño,
ni nos parece el paraíso prometido.
En nuestra alma no la convertimos
en objeto que se compra o se vende.
Por ella, enfermos, indigentes, errantes
ni siquiera la recordamos.

Sí, para nosotros es tierra en los zapatos.
Sí, para nosotros es piedra entre los dientes.
Y molemos, arrancamos, aplastamos
esa tierra que con nada se mezcla.
Pero en ella yacemos y somos ella,
y por eso, dichosos, la llamamos nuestra.

Anna Ajmátova

Poeta rusa (1889-1966). Comienza a escribir poesía a los 11 años. Formó parte del acmeísmo, corriente poética que rompía con el simbolismo (de carácter metafórico) reafirmando el valor semántico de la palabra. Sus dos esposos murieron en las purgas soviéticas y su hijo Lev pasó bastantes años en prisión, por ser disidentes. Publicados anteriormente aquí: “En realidad” y “Casi para un álbum” .

Es que en el furor del día a día no la sentimos. Ocupados en asuntos,  olvidamos el peso que llevamos, a esta tierra la cargamos en la espalda, en las manos, en los gestos. Ella somos, donde sea, cuando sea.  Esa tierra en los zapatos, tierra de una ciudad que se desborona, es sustancia pura de historias y lugares. A ella no le importa que tan lejos partamos, ni si la recordamos, ella se nos cosió en la historia personal. Ella resguarda secretos íntimos del hilo discreto que nos une y aunque paso a paso se nos deshaga, nuestra ciudad,  es nuestra.

Con ella en la espalda, en las manos, seguimos caminado…

@LauraAlessR

82. Casi para un álbum

Poema #82.

Casi para un álbum.

Al escuchar un trueno, me recordarás

pensando: ella añoraba las tormentas…

En el cielo la franja será escarlata ardiente

y abrasará el corazón, como antes.

Eso ocurrirá un día en Moscú

cuando abandone la ciudad para siempre

y retorne al anhelado hogar

dejando entre ustedes sólo mi sombra.

Anna Ajmátova.

Poeta rusa (1889-1966), comenzó a escribir poesía a los 11 años; estudió latín, historia y literatura en Kiev y en San Petersburgo, formó parte del acmeísmo. Sus dos esposos murieron en las purgas soviéticas y su hijo Lev pasó bastantes años en prisión, por ser disidentes. Su obra estuvo prohibida, fue censurada y se publicó íntegra en 1990 para el lector ruso. Marina Tsvietáieva le dedicó un ciclo de poemas, en uno de los cuales la proclama proféticamente “Musa del Llanto”.

Como una pequeña postal, la escritora plasma en este poema una imagen de sí, de ese recuerdo que trasciende a la sombra que será. La memoria es, siempre, caprichosa. Ajmátova estaba consciente de lo efímera que podía ser la vida en la Rusia de su época y, sobre todo, tentándola constantemente con su disidencia, con su escritura, con palabras. Palabras, sólo palabras, que tanto han temido siempre los dictadores, por las que tanto se preocuparon los líderes rusos. Son esas palabras las que trascienden la época y preservan el sentimiento que poblaba las calles de Rusia, las que están presentes “un día en Moscú”, y que continúan transmitiendo su mensaje años después. Palabras que supieron imponerse y mantenerse más allá de cualquier régimen.

Los detalles, cuya importancia en ocasiones  cuestionamos, se suman, como las palabras, convirtiéndose en mucho más que un verso, para hablar de una persona, de un destino, de una época entera. El llanto de Ajmátova trasciende el tiempo y el espacio porque es el llanto de su generación, un llanto conciente de que ella pasará “para siempre”, de que “abrasará como antes”, y de que recordaremos, sea por un trueno, un Perro Vagabundo o un poema sin héroe. Dejó entre nosotros no sólo su sombra, sino también sus palabras.

@SaetasdeLuis

13. En realidad

Poema #13

En realidad

Y se marcha el tiempo, y se va el espacio,

una noche blanca me lo ha revelado todo:

y el narciso en el cristal sobre tu mesa,

y el humo azul del cigarrillo,

y aquel espejo, donde podrías reflejarte ahora

como en el agua limpia.

Y se marcha el tiempo, y se va el espacio…

pero ni tú puedes ayudarme.

Anna Ajmátova

Poeta rusa (1889-1966). Comienza a escribir poesía a los 11 años. Formó parte del acmeísmo, corriente poética que rompía con el simbolismo (de carácter metafórico) reafirmando el valor semántico de la palabra. Esta corriente formaba parte del renacimiento intelectual en Rusia a principios del siglo XX. Su vida fue trágica ya que sufrió los embates de la revolución rusa de 1917. Dos de sus esposos fallecen en conflictos soviéticos. Su único hijo fue encarcelado dos veces. La obra de Ajmátova es censurada en varias ocasiones. A pesar de ello fue nominada al Premio Nobel de Literatura  y obtuvo el Premio Internacional de Poesía en Italia. Su obra es publicada por completa en 1990.

En realidad… este poema es, para mí, un cuadro donde se plasma una emoción.  Es percibir en el tono del poema, como una musicalidad tenue y reservada lo envuelve. La melancolía y la seguridad con la que cada verso se asienta acerca más a un sentimiento que a una visión.  El breve momento que dura el poema es suficiente para perderse con él y sentir ese: “pero ni tú puedes ayudarme.”

Las señales son dadas, el poeta las ve “en una noche blanca” pero recuerda una y otra vez “que se marcha el tiempo, y se va el espacio…” Es sentarse un segundo en el momento y percibir su fugacidad y sentirse indefenso, pero a su vez aceptarlo con una ausencia entre las manos. Es maravilloso poder leer cómo una emoción se hace palabra, lo que el poeta ve sigue velado para nosotros, pero el sentimiento está allí y trasciende.

  @LauraAlessR