124. Cuando se dice la palabra amigo

Poema #124.

Cuando se dice la palabra amigo.

 

Cuando se dice la palabra amigo se dice sólo lo indispensable

Vale decir

Hermano

Compañero

Familia

La vida que soñamos

El mar

Cotidianos sabores

Una cerveza bajo el limpio cielo

El olor a escafandra de cierto muelle

Una calle sola por donde desandamos nuestros huesos

Vale decir también

Agua cálida

El sol (que no es el mismo de otras partes)

Alguien en quien se piensa especialmente

Un hogar un rincón

No se dice Desprecio

Tampoco Humillación

Ni adiós

Ni escupitajo

Cuando se dice amigo se dice Certidumbre

Se dice Ternura

Se dice Costa Blanca y Común

Como Un Pan

Y se tiene una lámpara encendida en los ojos

Y un resplandor adentro

Gustavo Pereira.

Poeta, ensayista y crítico literario venezolano nacido en Margarita en 1940. Doctorado en la Universidad de París y fundador del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente. Ha recibido diversos reconocimientos como el Premio de la XII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (1997) y el Premio Nacional de Literatura (2000). En 2008, el Festival Mundial de Poesía (quinta edición) fue dedicado a él.

Cualquier persona que haya aprendido a apreciar lo que es realmente una amistad puede sentir la misma “lámpara encendida en los ojos” y el “resplandor adentro” al leer este poema. La amistad es una de las formas más puras del contacto social e involucra, como bien enumera el poeta, sólo lo indispensable: un enorme cúmulo de bendiciones y alegrías contenidas en una sencilla palabra. Este poema me recuerda a algunas de las cosas que plantea en Sobre salvajes, cuando afirma la manera diferente que tienen los pueblos indígenas de relacionarse con el mundo y de expresarlo. Resulta como si todas esas palabras que el poeta escribe estuviesen contenidas en la palabra amigo, así como las palabras de los indígenas contienen una metáfora de la realidad, que es su realidad.

Ojalá cuando todos dijesemos la palabra amigo, resonara dentro de ella todo este poema, y la misma se convirtiese en Certidumbre, y en esa afirmación de todo lo que vale decir. Qué diferente sería el mundo si todos apreciaramos más, y de mejor manera, el valor de la amistad. Qué diferente es el mundo cuando se dice la palabra amigo con una lámpara encendida en los ojos. Gracias, amigos; gracias, vida.

@SaetasdeLuis

6. Amor feliz

Poema #6.

Amor feliz.

Un amor feliz. ¿Es normal,

serio, útil?

¿Qué saca el mundo de dos personas

que no ven el mundo?

 

Encumbrados hacia sí mismos sin mérito alguno,

dos al azar entre un millón, pero seguros

de que así tenía que ocurrir. ¿Cómo premio de qué?, de nada;

la luz llega desde ninguna parte.

¿Por qué cae precisamente sobre ellos y no cae sobre otros?

¿Ofende eso a la justicia? Así es.

¿Viola principios cuidadosamente almacenados, derriba

de su cima a la moral? Viola y derriba.

 

Mirad qué felices:

¡si disimularan aunque fuera un poco,

si fingieran aflicción para animar a los amigos!

Escuchad cómo ríen. Es insultante.

Qué lenguaje utilizan, aparentemente comprensible.

Y esas ceremonias suyas, esas celebraciones,

sus rebuscadas obligaciones de unos para con otros,

¡parece una conspiración a espaldas de la humanidad!

 

Resulta incluso difícil prever qué sucedería

si pudiera cundir su ejemplo.

Qué podrían hacer religiones, poesías;

qué se recordaría, qué se abandonaría,

quién querría permanecer en el círculo.

 

Un amor feliz. ¿Es necesario?

El tacto y el sentido común nos obligan a callar al respecto

como si de un escándalo en las altas esferas de la Vida se tratara.

Espléndidos bebés nacen sin su ayuda.

Nunca podría poblar la tierra,

no es, digamos, muy frecuente.

 

Que la gente que no conoce un amor feliz

afirme que no existe un amor feliz en ningún sitio.

 

Con esa creencia les será más llevadero vivir, y también morir.

 

Wislawa Szymborska.

Poeta, ensayista y traductora polaca, nacida en 1923. Hasta la fecha no ha publicado más de 250 poemas, pero cada uno de sus textos posee precisión extraordinaria, así como un ritmo que se mantiene a pesar de la traducción. Me encantaría escucharla en su idioma original, para poder apreciar su ritmo y su delicada elaboración, que es capaz de mantenerse en sus traducciones. Traducir poesía resulta sumamente difícil por estos aspectos que resaltan en su poesía: mantener la precisión con la que la poeta articula el poema, conservar el ritmo interno del mismo y su musicalidad, los versos y la estructura de las frases… Las palabras, en general, no suenan igual en distintos idiomas.

Ganó el premio Nobel en 1996 por “una poesía que, con precisión irónica, permite que el contexto histórico y biológico salga a la luz en fragmentos de realidad humana”. Podríamos preguntarnos, por muchos de sus textos, también: ¿Una poesía feliz? ¿Es normal, seria, útil? He escuchado a varios lectores de literatura y, en particular, de poesía decir que, prácticamente, no existe tal cosa como un poeta feliz… Han insistido en el asunto y, como mucho, han logrado decir que Whitman podría serlo. ¿Podría? Hanni Ossott dice esto: “El único poeta feliz que he conocido es Whitman y percibo en sus profundidades una suerte de esfuerzo por conquistar la alegría”. No digo que Szymborska sea, únicamente, una poeta feliz, pues muchos de sus poemas hablan sobre la guerra, el terrorismo, y están llenos de ironía, así como de cotidianidad. Una escritora polaca de postguerra tiene que pasar por muchas de estas cosas, pero en sus poemas se nota la felicidad del instante, así como temas de importancia para el ser humano. La poesía feliz existe, y es visible en muchos autores que, inclusive, hablan muchas veces del dolor, pero que consiguen la armonía entre estas fuerzas y, muchas veces, desarrollan ambas en su poesía. Nos encontramos, y nos relacionamos más, con los autores que están en sintonía con nosotros, que hablan de los temas con los que mejor nos llevamos.

Szymborska cuestiona a la sociedad con este poema, nos hace cuestionarnos a cada uno. ¿Conocemos algún amor feliz? ¿Lo hemos visto, lo hemos vivido? Hemos, probablemente, experimentado el impacto que éste genera en quienes lo ven, en quienes encuentran una pareja feliz, aislada del mundo… ¿Alguien puede atreverse a afirmar que nunca ha visto un amor feliz en el mundo? ¿O que ha sido un amor falso, forzado, falaz? Si es así, espero que esa creencia les haga más llevadera la vida… y la muerte.

Sobre el Premio Nobel de Literatura de 1996 (en inglés): http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1996/

@SaetasdeLuis