593. Una hoja sin árbol

Poema #593

Una hoja sin árbol

Una hoja, sin árbol
para Bertold Brecht:

¿Qué tiempo es éste
en el que una conversación
es casi un crimen
porque incluye
tantas cosas explícitas?

Paul Celan

Poeta rumano de origen judío nacido en Chernovtsi en 1920. Hablaba fluidamente el rumano, el alemán, el ruso el francés y el hebreo. En Paris obtuvo en 1950 la Licenciatura en Filología y Literatura por “L’Ecole Normale Superieure”. Más tarde adquirió la nacionalidad francesa. Considerado como el más importante poeta en lengua alemana de la posguerra, alcanzó la fama desde la primera publicación surrealista “Amapola y memoria”en 1952. Tradujo entre otros, a Rimbaud, Mandelstam, Michaux, Char, Valéry y Pessoa. Desde 1965 fue internado varias veces en un asilo psiquiátrico donde escribió varios textos en hebreo. Se quitó la vida arrojándose al Sena en 1970.

Matar el sentido, la incógnita, el significado. Acabar con la búsqueda entre las palabras y los viajes que se pueden hacer entre ellas. Ahora, es tan difícil enamorarse… Yo quiero regresar, tal vez, solo un poco…

@LauraAlessR

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418. Nada dos veces

Poema #418.

Nada dos veces.

 

Nada sucede dos veces

ni va a suceder, por eso

sin experiencia nacemos,

sin rutina moriremos.

 

En esta escuela del mundo

ni siendo malos alumnos

repetiremos un año,

un invierno, un verano.

 

No es el mismo ningún día,

no hay dos noches parecidas,

igual mirada en los ojos,

dos besos que se repitan.

 

Ayer mientras que tu nombre

en voz alta pronunciaban

sentí como si una rosa

cayera por la ventana.

 

Ahora que estamos juntos,

vuelvo la cara hacia el muro.

¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?

¿Como una flor o una piedra?

 

Dime por qué, mala hora,

con miedo inútil te mezclas.

Eres y por eso pasas.

Pasas, por eso eres bella.

 

Medio abrazados, sonrientes

buscaremos la cordura,

aun siendo tan diferentes

cual dos gotas de agua pura.

 

Wislawa Szymborska.

Poeta, ensayista y traductora polaca (1923-2012). A los ocho años fue trasladada a Cracovia, donde fijó su residencia. En los años 40 publicó sus primeros poemas en periódicos locales. En 1953 formó parte del equipo de la revista “Vida literaria”, donde trabajó hasta 1981. Fue colaboradora del periódico parisino Kultura. En el año 1996 obtuvo el Premio Nobel de Literatura por su obra. Publicó pocos poemas, pero minuciosamente elaborados.

No puedo evitar preguntarme si la rima es tan obvia en su idioma original, o si debemos esa cadencia particular del poema a esta traducción. De cualquier forma, y apartando ese hecho, surge en el poema el tema del instante, tan relevante para el poeta y para la poesía. El instante que sucede -que nunca ha sucedido y que no volverá a repetirse- está cargado de poesía, y podemos resaltar de él cuestiones pequeñas pero trascendentes, universales pero singulares cada una, “cual dos gotas de agua pura”.

@SaetasdeLuis

406. [Antes el vuelo del ave, que pasa y no deja rastro,]

Poema #406.

 

Antes el vuelo del ave, que pasa y no deja rastro,

que el paso del animal, que deja un recuerdo en el suelo.

El ave pasa y olvida, y así debe ser.

El animal, donde ya no está y por eso de nada sirve,

muestra que ya estuvo, lo que no sirve para nada.

 

El recuerdo es una traición a la Naturaleza,

porque la Naturaleza de ayer no es Naturaleza.

Lo que fue no es nada, y recordar es no ver.

 

¡Pasa, ave, pasa, y enséñame a pasar!

 

Alberto Caeiro.

 

Heterónimo de Fernando Pessoa, poeta portugués, considerado el “Maestro” por todo el grupo. Un poeta de la espontaneidad, del instinto, de la vivencia. Según la historia del personaje, fue un campesino que sólo recibió la educación primaria, y creía en la ausencia de toda filosofía.

En el poema se llega al extremo de sólo vivir el presente, olvidar toda influencia del pasado y del futuro. Pasar sin dejar rastro, vivir sin memoria, siempre entregándose nuevamente como la primera vez, escuchando a la Naturaleza, al instinto, a la emoción humana que mueve y conmueve. Todos nuestros conceptos son cuestionables, convenciones que hemos decidido vivir. Y pasamos, como todo pasa, inclusive las huellas del animal.

@SaetasdeLuis

182. Máquinas de ahora

Poema #182.

Máquinas de ahora.

 

Va naciendo temor en el engranaje, el no de la pausa,

y perdiéndose la esperanza de vencer, el sí de la pelea,

tragaluz en el candado, herraje en las ciudades,

posibilidad trunca en cada cuarto.

 

En un hermoso abrazo el escogido felicita al héroe

y éste se conturba; porque le falta tiempo,

porque no puede visitar a su madre, porque junta sueldos

y vive en ínfima condición, filtrado por el miedo.

 

A punto de que lo consideren abatido, brinda y exalta

y va sentándose con el segundo, con el quinto,

y canta como si fuera día de fiesta y en su voz

no hay limadura, ni afrenta, ni violencia.

 

Adentro está la máquina. Exaspera. Y por más

que él se balancee a la derecha, algo lo inclina a la izquierda,

y la subsistencia se hace hiladiza

y el aceite se sobrepasa en lo profundo.

 

Allí está la fábrica sacando azules enlatados

y amores con tuercas y rígidos maniquíes de pasión.

Allí los mecanismos dando saltos salvajes

en frascos con tapas de lujuria, en paraísos

con serpientes de cien hojas.

 

Y el héroe no alcanza el cielo,

lo agarran manos, pinzas, hierros de amplia boca:

y así goza, no tanto a solas como fecundado

por multitudes que aman con piezas voladoras.

 

Jesús Sanoja Hernández.

Graduado en Letras en la Universidad Central de Venezuela, nació en Tumeremo en 1930 y falleció en Caracas en el año 2007. Fue miembro fundador del grupo literario “Tabla Redonda”, y cofundador de importantes revistas literarias venezolanas, como Cantaclaro, Tabla Redonda y Cambio. También fue columnista de varios periódicos, actividades que lo llevaron a recibir Premios importantes de periodismo. Este poema pertenece a su poemario “La mágica enfermedad”, una de las joyas poco conocidas de la poesía venezolana y único libro del poeta. Fue divulgado -pero no ganador- en el Premio José Rafael Pocaterra de 1968.

Surgen preguntas que se conectan con las palabras que va trazando el poema. Me pregunto: ¿podrá surgir un héroe de una estirpe de cobardes? ¿podrá surgir un cobarde de una estirpe de héroes? La historia estará, con seguridad, plena de ejemplos que avalen mis preguntas, pero qué dirá nuestro tiempo, nuestro ahora. ¿Qué somos hoy en día? ¿Máquinas u hombres? ¿Qué nos aviva, qué nos mueve? Quizás un montón de cosas nos mantienen en la vía cotidiana, nos abaten, nos extirpan la esperanza de vencer, la vida, la posibilidad de alcanzar el cielo… ese cielo que siempre se ha reflejado en nuestros ojos.

@SaetasdeLuis