559. La hora de Hamlet

Poema #559

La hora de Hamlet

Esta mañana me sorprende
con mi olvidada calavera entre las manos.
Hago de Hamlet.

Es la hora reductiva del monólogo
en que interrogo a mi Hacedor
sobre esta máscara que ha de volverse polvo,
sobre este polvo que sigue hablando todavía
aquí y acaso en otra parte.

A la distancia que me encuentre de la muerte,
hago de Hamlet.

Hamlet y pájaro con vértigo de alturas,
tras las almenas del íngrimo castillo
que cada quien erige piedra a piedra
para ser o no ser según la suerte,
el destino, la sombra, los pasos del fantasma.

Eugenio Montejo

Poeta y ensayista venezolano. Nació en Caracas, el 19 de octubre de 1938. En 1998 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura y en 2004 el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo. Fue fundador de muchos proyectos importantes como las revistas “Poesía” y “Zona Tórrida” de la Universidad de Carabobo. Se han publicado varios de sus poemas anteriormente en Trazos de la memoria. Fallece en Valencia, el 5 de junio de 2008.

Cada quien erige su castillo, su prisión, su morada. Momentos de preguntas sobre el ser y el no ser. ¿Destino o elección? Algunos simplemente le llaman vida, otros misterio.

@LauraAlessR

543. Tú que caminas esta noche…

Poema #543

Tú que caminas esta noche en la soledad de la calle, vas llena de besos que no has dado.
Del amor ignoras la escritura prodigiosa.

Aunque no me conoces, en mi cuerpo tiembla el mismo mar que en tus venas danza.
Recibe mis ojos milenarios, mi cuerpo repetido, el susurro de mi arena.

Rafael Cadenas

Poeta y ensayista venezolano, nace en Barquisimeto, en 1930. Ganó el Premio Nacional de Literatura en 1985, formó parte del grupo “Tabla Redonda” y dio clases en la Escuela de Letras de la UCV. Es reconocido como uno de los más notables poetas contemporáneos y ha producido una interesante obra ensayística con textos como Realidad y literatura y En torno al lenguaje. Su obra poética ha sido traducida a varios idiomas.

Tú allá, lejana y viajera. Tú desconocida y constante evocación de mis palabras, tú, recíbeme. Al final yo procuraré no quedarme con nada. Solo , quizás, con breves trazos que algunos llaman escritura.

@LauraAlessR

537. Si no viene…

Poema #537

Si no viene
si no llega
déjalo estar

Ello está allí, siempre
como convocatoria

Si no viene
espera
La canción de la luna tiene su tiempo.

Hanni Ossott

Poeta venezolana. Nació el 14 de febrero de 1946. Hija de padres alemanes, se desempeñó como profesora de la Escuela de Letras de la U.C.V. Entre sus poemarios se encuentran: “Hasta que llegue el día y huyan las sombras”, “El reino donde la noche se abre”, “Casa de agua y de sombras”, entre otros. Fue esposa de Manuel Caballero. Galardonada con el Premio Nacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre y el Premio Nacional de Poesía. Fallece el 31 de diciembre de 2002. Podrás encontrar otros poemas de ella publicados en Trazos de la memoria.

Esperar, a la luna solo hay que esperarla. Cuando llega se entrega poco a poco y por completo. Solo esperar y dejar que ello habite en nosotros como convocatoria. Quizás ello nos permita realizar de la noche la luz.

@LauraAlessR

536. Me perseguían en las sombras

Poema #536.

Me perseguían en las sombras.

 

Con sus caras de perro

y sus brazos de serpientes

me perseguían en las sombras.

Allí ululaban como un viento maligno.

Un ruido aciago

con furor penetraba en mis oídos

y atrozmente me torturaba.

Se enardecían mis terrores atávicos.

La cabeza me empezaba a dar vueltas

perdida en el espacio,

giraba sin control

aturdida por aquellas bestias de tinieblas.

Dentro de mí

me confinaban en una tierra desolada.

 

Francisco Pérez Perdomo.

Poeta y crítico literario nacido en Boconó, Venezuela, en el año 1930. Formó parte de los grupos Sardio, Tabla redonda y El techo de la ballena. Recibió, en 1980, el Premio Nacional de Literatura. Este poema pertenece a “Los ritos secretos”, libro publicado en 1981. Falleció el domingo 26 de mayo del año 2013.

Ese rito secreto de la escritura nos habla también del tiempo por venir, aunque no escribamos pensando en él. Cuando las palabras logran abrir un espacio en la página, se sitúan en otro tiempo fuera del tiempo, en un espacio que es también todos los espacios. Ahí, quizás, quedamos más allá de nosotros mismos, confinados.

@SaetasdeLuis

532. [De fijo nadie sabía sus orígenes]

Poema #532.

 

De fijo nadie sabía sus orígenes.

Era un ser crepuscular,

remoto.

Absuelta de toda edad

y vueltos los ojos al pasado,

cruzó y desapareció por estas calles solas

como caída de otros mundos.

Era una errancia sin nombre

y sin destino que trajinaba

hasta el fin sus propios pasos.

¿Un signo mitológico?

Secretos hilos que nadie jamás

hubiese podido destejer

acaso la movían por la tierra,

ausente, huraña, abstraída

de su voluntad, ensimismada

en el rumor de otras memorias.

Ser irreal solapado en las penumbras.

¿Rara ave de invierno?

Figuración sombría del azar que pasaba rotando

como una rueda sobre sí misma

y rozaba apenas los bordes de la vida.

 

Francisco Pérez Perdomo.

Poeta y crítico literario nacido en Boconó, Venezuela, en el año 1930. Formó parte de los grupos Sardio y El techo de la ballena. Recibió, en 1980, el Premio Nacional de Literatura. Este poema pertenece a “Los ritos secretos”, libro de su madurez publicado en 1981 en el que se entrelazan hechos y ensueños, realidad y fantasía ensimismada.

El laberinto de los orígenes, los infinitos hilos que nos conectan con los demás, con otros tiempos, con otras opciones. La infinidad de las posibilidades reducida a una en cada instante; signados por la mitología, la historia y el tiempo buscamos avanzar sin tener muy claro hacia dónde.

@SaetasdeLuis

531. Para desnudar a una mujer

Poema #531

Para desnudar a una mujer

Para desnudar a una mujer no hace falta penumbra
ni pericia ni astucia
De nada valen erudición destreza brusquedad
Ni siquiera sabiduría

Para amanecer a su lado
poco importa el arrojo el valor
.                                                               la treta o la artimaña
De nada sirven apostura o tenacidad
No hay método ni sapiencia ni sistema que puedan vencer su resolución
.                               o su mesura

Para desnudar a una mujer toda presunción es inútil
.                                 toda voracidad resulta amarga
.                                 todo discernimiento se vuelve melancólica penuria

Para desnudar a una mujer basta el instante
.                                 en que el ciego misterio la envuelva y la estremezca
y restaure en su pecho la incordura
.                                y sepulte su cuerpo en nuestros brazos.

Gustavo Pereira

Poeta, ensayista y crítico literario venezolano. Nació en Margarita en 1940. Fue miembro del grupo “Símbolo”. Ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos: el Premio Municipal de Poesía de Caracas (1988), el Premio de la XII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (1997) y el Premio Nacional de Literatura de Venezuela (2000). En 2008, el Festival Mundial de Poesía (5ªedición) fue dedicado a Gustavo Pereira. Ya tenemos varios poemas de él publicados en Trazos de la memoria.

Para denudar una mujer… un instante de duda, un instante solamente. Un instante propicio para el fuego que “sugiere el deseo de cambiar, de atropellar el tiempo, de empujar la vida hasta su más allá”. Y así, como la llama viva, desnudar a una mujer es un instante, no más.

@LauraAlessR

520. De la voz de los ángeles

Poema #520.

De la voz de los Ángeles.

 

A Rilke

A Patricia Guzmán

 

Si la voz de los Ángeles

nos sirviera para escuchar

de nuestro descalabro

 

Pero no, no escuchamos

 

Sólo de cuando en vez, una tenua voz

un aviso, una premonición

que escapa y llega.

 

Y los Ángeles son voces

avisos

pero estamos de vuelta a ellos

como si pertenecieran a otro espacio

transparentes

poco locuaces

se alimentan de sí mismos

Como Dios o el Ser

 

Ellos no llevan el sino trágico de los santos

Ellos no llevan la muerte del Señor.

 

Hanni Ossott.

 

Poeta y ensayista venezolana, nace en 1946 y fallece en el año 2002. Fue profesora de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Recibió en el año 1972 el Premio José Antonio Ramos Sucre, y en el año 1988 el Premio CONAC de Poesía. Este poema pertenece a su libro El circo roto, publicado en el año 1993.

Los ángeles, sus voces que se nos escapan, sus señales que usualmente no captamos, que no nos alcanzan a tiempo. No las escuchamos, pero suponemos que están allí, queremos pensar que las percibimos en otras ocasiones, que nos guardan. Pertenecen a otro plano, su voz lo trasciende para llegar a nosotros, pero no nos ven sino desde esa distancia, sin comprender la pasión, la vida humana, tantas otras cosas. Se alimentan de sí mismos, como Dios o el Ser.

@SaetasdeLuis