331. Cuando despierten

Poema #331

Cuando despierten

Trata de guardarlas, poeta,
por más que sean pocas aquellas que se detienen.
Las visiones de tu amor.
Ponlas, medio ocultas, entre tus frases.
Trata de retenerles, poeta,
cuando despierten en tu mente
en la noche o en el fulgor del mediodía.

Constantino Cavafis

Poeta griego nacido en Alejandría (Egipto) vivió entre 1863 y 1933, es considerado una figura representativa de la poesía moderna. Entre sus poemas destacan: “La ciudad”, “El dios abandona a Antonio”, “Ítaca”, entre otros. Es un poeta de la vejez, como dijera él mismo en 1929, señalando que es necesario el paso del tiempo para que los acontecimientos sean inspiración al ser evocados.

Retener la emoción y el furor: la necesidad. Dejar que madure la palabra. Luego, lo que quede todavía impulsando el golpe en el pecho, será plasmado con quietud en cualquier trozo de papel.

@LauraAlessR

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188. Esperando a los bárbaros

Poema #188.

Esperando a los bárbaros.

 

¿A qué esperamos, reunidos en el fórum?

 

A los bárbaros que deben llegar hoy.

¿Por qué no ocurre nada en el senado?

¿Por qué los senadores están sentados sin legislar?

 

Porque hoy llegan los bárbaros.

¿De qué serviría que los senadores hicieran ahora leyes?

Una vez que estén aquí, ellos harán la legislación.

¿Por qué se ha levantado tan temprano nuestro Emperador?

¿Y por qué está sentado en el trono en la puerta de la ciudad,

con gran pompa y corona?

 

Porque hoy llegan los bárbaros

y el Emperador espera recibir a su jefe.

Incluso tiene un pergamino que darle,

repleto de títulos, con nombres imponentes.

¿Por qué hoy salen nuestros dos cónsules y pretores

vistiendo sus escarlatas togas bordadas?

¿Por qué se han puesto pulseras con tantas amatistas,

sortijas relucientes con magníficas esmeraldas?

¿Por qué hoy salen con elegantes varas

hermosamente trabajadas en oro y plata?

 

Porque hoy llegan los bárbaros

y cosas como éstas les deslumbran.

¿Por qué no vienen nuestros distinguidos oradores de costumbre

a hacer sus discursos, a decir lo que tengan que decir?

 

Porque hoy llegan los bárbaros

y les aburre la retórica y los discursos públicos.

¿Por qué esta repentina perplejidad, esta confusión?

(Qué serias se han vuelto las caras de la gente.)

¿Por qué las calles y las plazas se vacían tan rápidamente,

todo el mundo volviendo a casa absortos en meditación?

 

Porque ha caído la noche y los bárbaros no han llegado.

Y algunos de nuestros hombres recién llegados de la frontera dicen

que ya no hay bárbaros.

¿Y ahora qué va a ser de nosotros sin los bárbaros?

Aquellas gentes eran una especie de solución.

 

Constantino Cavafis.

 

Su nombre puede encontrarse escrito de distintas formas: Kavafy, Kavafis, y otras variaciones. Es un poeta griego que vivió entre 1863 y 1933. Hoy en día es considerado una de las figuras más importantes de la poesía del siglo XX. Su obra consta de 154 poemas que consideró acabados y forman la edición canónica, más un cierto grupo de composiciones que, para él, no habían alcanzado su forma definitiva. Poemas como éste hablan de grandes momentos históricos y de la decadencia de los mismos, pero, a su vez, salen de la historia y se muestran intemporales.

Lo bárbaro resulta de suma importancia para el equilibrio de la vida humana. Ésta se armoniza con el encuentro de la civilización con la barbarie; ambas tienen y requieren su espacio. En la Grecia Antigua, cuando las polis se encontraban en una relativa decadencia, fueron conquistadas por razas bárbaras que le dieron una vitalidad diferente: sucedió, en primera instancia, en el caso de los Macedonios, que llevó al imperio de Alejandro Magno, y posteriormente a la conquista romana que llevó a la civilización que conocemos. De alguna forma, “aquellas gentes” fueron una especie de solución, y en muchas otras ocasiones los hemos considerado “una especie de solución”, cuando la civilización se está desmoronando, cuando cierta manera de vivir en sociedad se vuelve obsoleta, es necesario un período de caos que reformule y replantee la vida humana. ¿Qué pasaría si no llegase este cambio cuando es necesario? La decadencia seguiría su avance hasta que no quedasen sino ruinas. El cambio es nuestra esencia, el cambio es necesario.

Aún así, importa también que no esperemos, reunidos y sentados, a que llegue. Si continuásemos realizando nuestras actividades, si siguiésemos con los discursos, y la cultura, y no nos detuviésemos pensando que “a los otros les aburre”, sino que creyésemos en el valor de nuestra cultura, en la importancia de preservarla y de continuarla, ¿quién sabe qué sucedería? En el compartir de las culturas está el enriquecimiento de la humanidad, como ha sucedido a lo largo de la historia.

@SaetasdeLuis.

Trazos de la memoria (trazosdelamemoria.wordpress.com)

“La invasión de los bárbaros” o “Los Hunos en Roma”, cuadro de Ulpiano Checa.

155. Balance

Poema #155

Balance

He viajado, me he cansado y escrito poco
pero pensé mucho en el regreso, cuarenta años.
El hombre en todas las edades es un niño:
la ternura y la brutalidad de la cuna;
a lo demás le pone límite la mar, como a la orilla,
a nuestro abrazo y al eco de nuestra voz.

Giorgos Seferis

Poeta, diplomático y ensayista griego. Nació en 1900 en Turquía. A la edad de 14 años, comenzó a escribir sus primeros poemas.  Estudió derecho y literatura en la Sorbona, París.  Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1963, fue el primero de su nacionalidad en lograrlo. Seferis fue influenciado por la obra de Constantino Cavafis, T. S. Eliot y Ezra Pound.  Es considerado como el poeta griego más importante de la generación de la preguerra en los años treinta. En su obra destaca su amor y nostalgia por el Mediterráneo y su ciudad natal, Esmirna. Falleció el 20 de septiembre de 1971,

Balance entre la mar y el eco.  Los límites del abrazo. Partir para pensar en el regreso, eternamente. Viaje del círculo (del laberinto), viaje que termina en abrazo. Hay distancias que se miden por agua, bordes líquidos. Otras por aire, aire que conduce el deseo, que revela las oraciones. Rezos a la mar, plegarias a la tierra. Volver, porque a esta distancia solo escucho los ecos tu voz nombrándome.

@LauraAlessR

54. Velas

Poema #54.

Velas.

Días por llegar están delante nuestro

como una fila de velas encendidas…

doradas, cálidas y vívidas velas.

 

Días pasados caen detrás nuestro,

una lóbrega fila de velas consumidas;

todavía humean las más próximas,

frías, fundidas y torcidas.

 

No quiero mirarlas: sus formas me entristecen,

me entristece recordar su luz original.

Miro adelante mis velas encendidas.

 

No quiero girarme, no quiero ver, aterrado,

con qué rapidez esa oscura fila se alarga,

con qué rapidez una nueva vela muerta sigue a otra.

 

Constantino Cavafis.

Poeta griego, uno de los mayores exponentes del renacimiento de la lengua griega moderna. Vivió en Alejandría, Egipto, entre 1863 y 1933. Algunos de sus poemas más conocidos son Ítaca y La ciudad. Su obra tiene una refinada cultura grecolatina y una subyacente ironía; su escritura es madura, con remembranza de la juventud; habla, también, de la experiencia humana en sí misma, de forma atemporal y global. Puede leerse más sobre su vida en los otros dos poemas que hemos comentado.

El tiempo como una sucesión de velas que se agotan; como si cada una de ellas representara un día de nuestra existencia, y se fuesen apagando una tras otra, inexorablemente; dejando en el pasado una oscura fila de cera derretida, fría y oscura; mientras la llama de los días por venir se tambalea en una habitación oscura, en la incertidumbre desde la que vemos hacia adelante: una fila de velas que apenas iluminan el camino, hacia atrás: la moldeada oscuridad de los días que pasaron.

Con qué rapidez pasamos de una vela a otra, con qué rapidez se gastan y se apaga su llama y se acumulan días pasados, mientras observamos cómo se oscurece el cuarto cada vez más, mientras buscamos qué hacer con cada una de esas velas que (creemos) nos quedan, con cada uno de esos días, buscando comprender; buscando hacer algo más con esas llamas que desaparecen, algo que permita que la luz prevalezca; y le cantamos a la llama, como le canta Martin Kaubish en sus versos: “Llama, tumulto alado, / oh soplo, rojo reflejo del cielo / quien descifre tu misterio / conocerá el secreto de la vida / y de la muerte…”

@SaetasdeLuis

40. La ciudad

Poema #40.

La ciudad.

Dijiste: “Yo iré a otra tierra, a otro mar.

Otra ciudad mejor que ésta ha de hallarse.

La fatalidad condena, aquí, todos mis esfuerzos;

y mi corazón -como un muerto- está bajo tierra.

¿Hasta cuándo permanecerá mi espíritu en este marasmo?

Hacia donde dirijo la mirada, en todas partes

sólo veo los negros escombros de mi vida aquí

donde he pasado tantos años, destruido y perdido”.

 

Nuevos lugares tú no encontrarás, ni otros mares.

La ciudad te ha de seguir: vagarás por estas mismas calles,

en estos mismos barrios envejecerás

y bajo estos mismos techos habrás de encanecer.

Siempre en esta ciudad terminarás. En cuanto a ir a otra parte

-ninguna esperanza- nada de barco, nada de ruta para ti.

Como arruinaste tu vida en este pequeño rincón,

en toda la tierra también la destruiste.

 

Constantino Cavafis.

 

Uno de los mayores exponentes del renacimiento de la poesía griega moderna (Alejandría, Egipto 1863-1933). Fue periodista y funcionario; aunque publicó poco en vida, luego de fallecer su obra ha ido cobrando paulatinamente cada vez más fuerza. Su nombre presenta muchas diferencias en la escritura: Cavafy, Kavafy, Kavafis, etc. Ya publicamos uno de sus poemas más conocidos, Ítaca.

Éste es otro de sus poemas fuertemente urbano e introspectivo. En ocasiones la ciudad en la que estamos no es lo que deseamos que sea, sentimos que todo está mal, sucio, caótico, hecho escombros, y creemos que la solución es irnos a otra ciudad, a otro lugar que “sea mejor”, y en ocasiones no es así, en ocasiones huir y recorrer el mundo buscando algo nos lleva siempre a la misma ciudad que tenemos dentro de nosotros, que -consciente o inconscientemente- hacemos cada día, que vivimos. El mundo parece ser, nos muestra este poema de Cavafis, un reflejo de lo que nosotros somos, y así lo son las personas con las que nos relacionamos, lo que vivimos y lo que representa la ciudad para cada uno de nosotros. Sí, “otra ciudad mejor que ésta ha de hallarse”, pero comienza en nosotros mismos, en dejar de estar “destruidos y perdidos” y hacer algo al respecto. Me recuerda a una vieja historia oriental que plantea, de otra forma, lo mismo.

@SaetasdeLuis

3. Ítaca

Poema #3

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

Constantino Cavafis

Constantino Cavafis, poeta griego nacido en Alejandría (Egipto) vivió entre 1863 y 1933, es considerado una figura representativa de la poesía moderna. Entre sus poemas destacan: La ciudad, El dios abandona a Antonio, Ítaca, entre otros. Es un poeta de la vejez, como dijera él mismo en 1929, señalando que es necesario el paso del tiempo para que los acontecimientos sean inspiración al ser evocados.

El destino de los eternos viajeros… Ítaca es el pueblo de Ulises, al cual retorna luego de la guerra de Troya, según Homero en La Odisea. El retorno de Ulises es complejo y lleno de travesías. Cavafis hace en este poema la evocación de ese viaje, pero no acercándolo a lo difícil y triste que fue para Ulises, sino como la posibilidad de vivir, como la celebración del recorrido: “Pide que el camino sea largo. / Que muchas sean las mañanas de verano / en que llegues -¡con qué placer y alegría!- / a puertos nunca vistos antes.”. Es sentir como Ítaca se estaciona en alma para “tenerla siempre en mente”, ella es el motivo, el lugar al cual es necesario llegar, donde te esperan, pero como dice el poema, lleno ahora de nuevas experiencias, sabio.

Ítaca brinda esta oportunidad al viajero, le da la razón para la travesía. Pero recuerda: disfruta del viaje, porque será la historia que recitarás para ser recordado.

¿Qué significa Ítaca? Emprende el viaje…

@LauraAlessR