597. Vaivén

Poema #597

Vaivén

El mar mantiene su vaivén
variable, e invariable.

Miro las aguas espumosas
y luego transparentes,
suben y bajan en la playa,
se estrellan en las rocas.

En apariencia son uniformes
en su movimiento,
pero la diversidad reina
en todos sus gestos.

Francisco Gálvez

Poeta español nacido en Córdoba en 1954. Es fundador y editor de la revista de poesía Antorcha de Paja que se editó entre 1973-1983. En la actualidad es director literario de las colecciones de poesía y crítica de Ediciones Litopress, dirige la revista de literatura La Manzana Poética, El Seminario de Poesía y Traducción Poética, y el Aula de Poesía 2016 del Ayuntamiento de Córdoba. Entre los premios recibidos cuenta con el Premio Anthropos de Poesía en 1993 por “Tránsito” y el Premio de Poesía Ciudad de Córdoba Ricardo Molina en 2005 por “El paseante”.

Definitivamente la mar, ella definición de grandeza femenina, de furor y fuerza de mujer. El vaivén de la mar, movimientos de mujer.

@LauraAlessR

595. El escondite

Poema #595

El escondite

Tengo miedo.

Jugábamos al escondite.
Yo me ocultaba
y tú me perseguías.
Pasaron largas horas
y tú no me encontrabas.
Pasó la primavera,
se esfumaron los largos días de verano
y vino el otoño con su crujir de madera seca
y vino el invierno con su dolor de corazón sepultado en la nieve.
Te espero en mi rincón
y tengo miedo.

Irene Sánchez Carrón

Poeta española nacida en Navaconcejo, Cáceres en 1967. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Extremadura y en Filología Hispánica por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Se desempeña como profesora de Lengua Inglesa. Obtuvo el Premio Adonais 1999 con su libro “Escenas principales de un actor secundario”. Con el poemario “Porque no somos dioses“ recibió el Premio Valbón en 1966. En el año 2008 obtiene el XI Premio Internacional de Poesía Antonio Machado en Baeza por su libro “Ningún mensaje nuevo”.

Pasar la vida en un rincón, esperando… Hay rincones que se mueven contigo, que te abordan de momento, que te alejan. Hay rincones de abismo, de soledad Existen rincones de descanso. No me agradan los rincones, son espacios propicios para emboscadas. Prefiero la intemperie y las posibilidades de perderse, sin buscar, sin esperar.

@LauraAlessR

588. [Una querencia tengo por tu acento]

Poema #588.

 

Una querencia tengo por tu acento,

una apetencia por tu compañía

y una dolencia de melancolía

por la ausencia del aire de tu viento.

 

Paciencia necesita mi tormento

urgencia de tu garza galanía,

tu clemencia solar mi helado día,

tu asistencia la herida en que lo cuento.

 

¡Ay, querencia, dolencia y apetencia!:

tus sustanciales besos, mi sustento,

me faltan y me muero sobre mayo.

 

Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia,

a serenar la sien del pensamiento

que desahoga en mí su eterno rayo.

 

Miguel Hernández.

Poeta y dramaturgo español, nació en Alicante en el año 1910 y falleció en 1942. Hijo de campesinos, guiado por su amigo Ramón Sijé se inició en la poesía desde los 20 años. Durante la guerra civil militó activamente en el bando republicano como Comisario de Cultura, siendo encarcelado y condenado a muerte al terminar el conflicto. Este poema pertenece a sus sonetos amorosos agrupados en “El rayo que no cesa” .

Un rayo de amor que no cesa, una querencia por el acento, por el viento y por el estímulo de cada sentido que espera al amor ausente. Paciencia para la urgencia que no cesa, y el ritmo del soneto que clama por quien no viene. Así es el amor, quien lo probó lo sabe.

@SaetasdeLuis

586. Preciosa y el aire

Poema #586.

Preciosa y el aire.

 

Su luna de pergamino

Preciosa tocando viene,

por un anfibio sendero

de cristales y laureles.

El silencio sin estrellas,

huyendo del sonsonete,

cae donde el mar bate y canta

su noche llena de peces.

En los picos de la sierra

los carabineros duermen

guardando las blancas torres

donde viven los ingleses.

Y los gitanos del agua

levantan por distraerse,

glorietas de caracolas

y ramas de pino verde.

 

Su luna de pergamino

Preciosa Tocando viene.

Al verla se ha levantado

el viento, que nunca duerme.

San Cristobalón desnudo,

lleno de lenguas celestes,

mira a la niña tocando

una dulce gaita ausente.

 

Niña, deja que levante

tu vestido para verte.

Abre en mis dedos antiguos

la rosa azul de tu vientre.

 

Preciosa tira el pandero

y corre sin detenerse.

El viento-hombrón la persigue

con una espada caliente.

 

Frunce su rumor el mar.

Los olivos palidecen.

Cantan las flautas de umbría

y el liso gong de la nieve.

 

¡Preciosa, corre, Preciosa,

que te coge el viento verde!

¡Preciosa, corre, Preciosa!

¡Míralo por dónde viene!

Sátiro de estrellas bajas

con sus lenguas relucientes.

 

Preciosa, llena de miedo,

entra en la casa que tiene

más arriba de los pinos,

el cónsul de los ingleses.

 

Asustados por los gritos

tres carabineros vienen,

sus negras capas ceñidas

y los gorros en las sienes.

 

El inglés da a la gitana

un vaso de tibia leche,

y una copa de ginebra

que Preciosa no se bebe.

 

Y mientras cuenta, llorando,

su aventura a aquella gente,

en las tejas de pizarra

el viento, furioso, muerde.

 

Federico García Lorca.

Miembro de la Generación del 27. Poeta, prosista y dramaturgo español, nacido en Granada en 1898 y ejecutado en 1936 tras la sublevación militar de la guerra civil española, por su afinidad con el Frente Popular y por ser abiertamente homosexual. Este poema pertenece a su “Romancero gitano”, libro de amplio reconocimiento que contiene algunos de sus más populares poemas, muchos de ellos convertidos en canciones.

La historia es clara. El ritmo que la acompaña también, nos invita a escucharla, a cantarla, a sentir tanto a Preciosa como al aire. ¡Corre, Preciosa, que el viento te persigue ardiente! Lo sobrenatural forma parte de la vida gitana, y es necesario convivir con ello, conocer las historias, sus peligros y sus reveses. ¿Cómo se puede escapar del viento?

@SaetasdeLuis

576. Signos en el polvo

Poema #576.

Signos en el polvo.

 

Como el dedo que pasa

sobre la superficie polvorienta

del mueble abandonado y deja un surco

brillante que acentúa la tristeza

de lo que ya está al margen de la vida,

de lo que sigue vivo y ya no puede

participar de nuevo, ni aun con esa

pasiva y tan sencilla

manera de estar limpio allí, dispuesto

a servir para algo; como el dedo

que traza un vago signo, ajeno a todo

significado, sólo

llevado por la inercia del impulso

gratuito y que deja

constancia así en el polvo de un inútil

acto de voluntad, así, con esa

dejadez, inconsciencia casi, siento

que alguien me pasa por la vida, alguien

que, mientras piensa en otra cosa, traza

conmigo un surco, se entretiene

en dibujar un signo incomprensible

que el tiempo borrará calladamente,

que recuperará de nuevo el polvo

aún antes de que pueda interpretarse

su cifrado sentido, si es que tuvo

sentido, si es que tuvo

razón de ser tan pasajera huella.

 

Rafael Guillén.

 

Poeta español (Granada, 1933). Ha dedicado su vida a la actividad literaria, destacándose en el campo de la narrativa, el ensayo y, especialmente, en la poesía. Pertenece a la Generación del 50. Ha dirigido importantes publicaciones y su obra literaria se encuentra traducida a numerosos idiomas. Ha colaborado en Andalucía con recuperar la cultura poética. Ha publicado más de veinte libros obteniendo numerosos premios entre los que se destacan: Premio Países Hispánicos, II Premio Internacional del Círculo de escritores Iberoamericanos, entre otros.

Como el ritmo del poema, la vida nos muestra sus idas y venidas, sus discursos célebres y su olvido en el polvo. Nos lleva a darnos cuenta que somos un vago trazo, y es así, como caminando entre tanto recuerdo, cambiamos nuestra perspectiva; lucimos más pequeños y más humanos. Entonces es tiempo de que [hablemos en blanco], como nos contó Hanni.

@cbonilla20

573. En el principio

Poema #573

En el principio

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero Muñoz

Poeta español nacido en Bilbao en 1916. Blas de Otero Muñoz Uno de los principales representantes de la poesía social de los años cincuenta en España. Recibió una formación religiosa con los jesuitas y después de terminar su bachillerato se licenció en Derecho en Valladolid, carrera que nunca ejerció. Se trasladó luego a Madrid donde se dedicó por entero a la creación literaria. Obtuvo varios premios importantes entre los que se cuentan: Boscán de Poesía en 1950, Premio de la Crítica en 1959 y el Fastenrath de la Real Academia en 1961. “A modo de antología” y “Todos mis sonetos” son sus obras más representativas. Fallecido en Madrid en 1979.

Al margen, en el antes y en el después, me quedará la palabra. Sin voz, sin nadie a quien le interese, me quedará la palabra. Esa palabra ya gastada, usada mil veces por viejos y nuevos poetas. Esa palabra que gime, la palabra del principio, la que desea regresar. Después de ustedes, después de mí, quedará la palabra gastada como la patria.

@Laura AlessR

570. Las nubes

Poema #570.

Las nubes.

 

Inútilmente interrogas.

Tus ojos miran al cielo.

Buscas detrás de las nubes,

huellas que se llevó el viento.

 

Buscas las manos calientes,

los rostros de los que fueron,

el círculo donde yerran

tocando sus instrumentos.

 

Nubes que eran ritmo, canto

sin final y sin comienzo,

campanas de espumas pálidas

volteando su secreto,

 

palmas de mármol, criaturas

girando al compás del tiempo,

imitándole la vida

su perpetuo movimiento.

 

Inútilmente interrogas

desde tus párpados ciegos.

¿Qué haces mirando a las nubes,

José Hierro?

 

José Hierro.

Poeta español nacido en 1922 y fallecido en 2002. Su obra toca muchos temas sociales relacionados con la guerra, desde su experiencia. Durante la guerra civil se dedicó a actividades clandestinas que lo llevaron a prisión en 1939. En 1942 fue liberado, y se dedicó a diversos oficios hasta asentarse en Madrid y dedicarse a la escritura. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1953, el Premio Adonais en 1947 y el Premio Cervantes en 1999, entre muchos otros.

Interrogar al viento y al cielo, a lo efímero. Preguntarle a la incertidumbre qué hay de cierto, qué dudas se resuelven y cuáles se mantienen, hasta cuándo las palabras y cómo los silencios. Universalizar el instante de mirar las nubes,  lo inútil que cobra sentido al verlo plasmado, y entendemos su necesidad imperante. ¿Qué nos dicen hoy las nubes?

@SaetasdeLuis