65. El santuario de la cumbre

Poema #65

El santuario de la cumbre

La cumbre, el monasterio.

Ya es de noche. Alzo la mano

y toco a las estrellas.

Hablo en voz baja: temo

que se despierte el cielo.

Li Po

Poeta chino (701-762). Ya mencionado anteriormente su poema: “Zazen en la montaña Ching –Ying”.  Es reconocido como uno de los grandes poetas chinos y  fue un maestro en el arte de la espada.  Un hombre errante que estudió el taoísmo. Él y cinco compañeros eran los “Seis bohemios del río de bambúes”, por llevar a vida de los iniciados taoístas.  También fue maestro de los dos tipos de poesía de su época.

Y me retiro, me alejo del ruido apabullante del mundo: los trabajos, el transporte, las llegadas tarde, el niño malcriado, las angustias de las deudas. Distanciado de todo aquello que desde adentro desbarata la simple existencia. Un lugar donde reposar, allí me detengo y miro, y escucho… nada. A esa distancia más de uno se pregunta dónde perdió el alma. Así, como cerca del cielo, de la inmensidad, de la simple existencia de la naturaleza. Y siento como se desacelera el pulso, aquí desde lo alto pido permiso, espero no molestar a todas esas grandes cosas que me enseñan sobre la sencilla y delicada manera de vivir. Aquí “hablo en voz baja: temo / que se despierte el cielo.”

@LauraAlessR

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5. Zazen en la montaña Ching –Ying

Poema #5

Zazen en la montaña Ching –Ying

Las aves han desaparecido del cielo.

Ahora la última nube se escurre.

 

Nos sentamos juntos, la montaña y yo,

hasta que sólo queda la montaña.

Li Po

Poeta chino (701-762) Uno de los poetas de la dinastía Tang. Reconocido por su espíritu libre y amor a la bebida.  Se dice que murió ahogado en un río al tratar de abrazar el reflejo de la luna, en estado de embriaguez.

Cuando el tiempo de la acción ha trascurrido y uno se rinde ante el reposo. Pareciera que el velo que recubre las cosas simples de la vida se desvaneciera y entonces se puede ver… Ver realmente, sin apuro y con detenimiento como: “ahora la última nube se escurre.”

De la poesía china me gusta  esa fijación por la naturaleza y las cosas simples de la cotidianidad.  Los poemas que conozco de Li Po tienen una sencillez especial, es como si despojará a la palabra de sus complicaciones o revestimientos y la diera como gema pura para su admiración.

En este poema me detengo repetidas veces en su última estrofa.  Recuerdo lo que prevalece: las cumbres, el cielo, las estaciones y lo efímero del ser humano. Imagino la seriedad inmóvil de la montaña y lo fugaz del pensamiento del hombre. Me hace pensar en este mundo, donde se agotan las montañas, ríos y laderas, para aparecer inesperadamente un mundo de asfalto. Me pregunto entonces: ¿Ya no estaremos la montaña y yo? ¿Ya no quedará ni siquiera la montaña? ¿Entonces qué es lo que prevalece? ¿Prevalecerá el pensamiento del hombre aunque ya no esté la montaña que lo acompaña?

Es así como yo busco un camino de retorno… yo requiero la montaña.

@LauraAlessR