352. Circunstancias

Poema #352.

Circunstancias.

 

En vecinas aldeas, dos chiquillos, jugando

como locos, en medio de los brezos; en una

fiesta dos forasteros que se encuentran; bajito,

junto al muro de un huerto, dos amantes hablando;

dos vidas enlazadas con dorada ventura;

junto a la torre gris, dos tumbas, con el césped

que limpian mansas lluvias y donde margaritas

florecen; dos chiquillos en una misma aldea.

Así va, de hora en hora, la ronda de la vida.

 

Alfred Tennyson.

Poeta inglés, nació en 1809 y falleció en 1892. Recibió una educación rigurosamente clásica, impartida principalmente por su padre. En 1828 ingresó en el Trinity College de Cambridge y se unió posteriormente a “Los Apóstoles”, una sociedad secreta que pretendía formar una élite intelectual. La Reina Victoria fue una gran admiradora del trabajo de Tennyson a lo largo de su vida, nombrándolo Barón en 1884.

La rueda de la vida, la vida que teje y desteje… sucesos, encuentros, acontecimientos. Las vueltas dan y juntan a dos personas, separan a otras, encuentran a dos más. No solemos ser capaces de ver los hilos que nos llevan, pero las circunstancias hacen que el mundo se mantenga en movimiento, y es mucho lo que sucede cada hora y a la vez, son incalculables las historias que están siendo contadas.

@SaetasdeLuis

287. Trofeos

Poema #287

Trofeos 

¿La pantera? Te había arrastrado ya,

en sus fauces, por Europa entera.

Como si te arrastrase entre sus patas,

tu boca abierta gritando, o ya no gritando más,

sólo dejándote arrastrar. Su auténtica presa

había saltado y huido. Así es que los colmillos,

ciegos de frustración,

aplastaron tu tráquea, estrangularon los sonidos. Las salpicaduras

Rorschach de aquellas secreciones

mancharon las páginas de tu diario. Tu esfuerzo por chillar

palabras se deshizo en oreada sangre

enriquecida por las adrenalinas

de la desesperación, el terror, o la furia escueta.

Cuarenta años después

el tufo de aquella fiera, emanando de tus secas páginas,

eriza los pelos del dorso de mis manos.

La emoción que hubo. La repentina

mirada que me clavó

a través de tus joyas de ámbar

cuando una vez te pillé desprevenida

y clavó sus fauces en mi cara. La tenacidad

que reclamaba el gran felino

sobre el marcado y la discapacitada

es un proceso químico – una combustión

de la materia prima del juicio.

Así es que se lanzó sobre ti. Sus huellas selváticas

señalaron tu página. Obviamente la sangre

era tu propia sangre. Riéndome

recibí yo todo su peso. Apenas sospechaba

que el ataque de un gran depredador

según los supervivientes paraliza a la víctima

en una ebria euforia. Aunque sonreía

mientras era arrastrado desenredé

cuidadosamente de entre sus dientes la cinta del pelo

y un aro de su oreja, como trofeos propios.

Ted Hughes

 

Poeta inglés. Nació el 17 de agosto de 1930 en Londres. Fue un poeta y escritor de libros infantiles. Considerado por la crítica como uno de los mejores poetas de su generación. Contrajo matrimonio con la poetisa estadounidense Sylvia Plath en 1956. La primera colección de Hughes fue “Halcón en la lluvia” en 1957. En 1959 ganó el premio. Su trabajo más significativo es “Cuervo”  de 1970. En “Cartas de cumpleaños”, su última colección, Hughes rompió su silencio acerca de Plath, detallando aspectos de su vida en común y de su propio comportamiento en aquella época. El arte de la portada pertenece a su hija Frieda. Fallece el 28 de octubre de 1998.

¿Quién es ella? La que habita en esa mujer, la que mira a través de esos ojos de ámbar. Para ella era una sombra blanca, para ti, una pantera. Sabias que ese animal hablaba por ella y emanaba de sus secas páginas. La otra también convivía contigo y, quizás, te dijo muchas más cosas que a ella. Pudiste ver que era felina, que era un ataque. Un animal se la llevaba a las profundidades. Retrataste cada detalle, logrando la cinta de su pelo y un aro de su oreja. Los trofeos ganados dan prueba de que existe otra y existe la lucha, qué tan profundo, qué tan alto.

@LauraAlessR

277. Cambio

Poema #277

Cambio

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¿Tú crees que es fácil cambiar?
Ah, es muy arduo cambiar y ser diferente,
significa atravesar las aguas del olvido.

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D.H. Lawrence

Escritor inglés. Nació el 11 de septiembre de 1885. Entre su obra se encuentran novelas, cuentos, ensayos, obras de teatro, entre otros. Este poema, como otros publicados aquí en Trazos de la memoria, pertenece a  “Pansies” (Pensamientos) “…que son verdaderos e inoportunos cuando el humor y la circunstancia cambian”, señala el propio autor. Su novela más conocida fue: “El amante de Lady Chatterley”  de 1928.  Fallece a causa de la tuberculosis el 2 de marzo de 1930 en Francia, a los 44 años de edad.

Las aguas del olvido, creo, deben ser saladas. Esas aguas que conoce bien un personaje como Hamlet, quien por un azar del destino tiene un encuentro muy peculiar en alta mar. Este viaje al príncipe de Dinamarca lo llevaba hacia su inminente asesinato, hacia su muerte. Al tomar en cuenta que viajar es morir un poco, el recorrido de Hamlet le da la oportunidad de olvidar, de olvidarse de sí mismo, algo en su sustancia muere.  Al regresar el protagonista de esta tragedia tiene mucha más determinación, algo que anteriormente era increíble que él pudiera lograr. Para cambiar, entonces, es preciso morir un poco acuáticamente.

@LauraAlessR

239. Buscadores

Poema #239

Buscadores

Oh, buscadores, cuando dejen de buscar

percibirán que nada había que buscar.

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Sólo buscaban perder algo,

no encontrar algo,

cuando salieron tan vigorosamente en búsqueda.

D.H. Lawrence

Escritor inglés nacido el 11 de septiembre de 1885. Entre su obra se encuentran novelas, cuentos, ensayos, obras de teatro, entre otros.  Su novela más conocida fue: “El amante de Lady Chatterley”  de 1928.  Fallece a causa de la tuberculosis el 2 de marzo de 1930 en Francia, a los 44 años de edad. Ya publicado anteriormente en Trazos de la memoria.

Ellos (nosotros) ansiosos salen, emigran. Algunos buscan respuestas, otros batallas y unos cuantos solo encuentros. Viajero, tu misión es recorrer. Disfrutar de todo lo que la travesía te ofrece: “Pide que el camino sea largo. / Que muchas sean las mañanas de verano/ en que llegues -¡con qué placer y alegría!-/ a puertos nunca vistos antes.” Deberás dejar algo de ti en cada parada, para que te enriquezcas con la entrega. Seguramente, cuando encuentres lo que buscas deberás dejarlo. Lo que buscabas no es más que un nuevo principio.  Así, sabrás que un nuevo viaje te espera.

@LauraAlessR

219. Como actor vacilante en el proscenio…

Poema #219

Como actor vacilante en el proscenio…

Como actor vacilante en el proscenio
que temeroso su papel confunde,
o como el poseído por la ira
que desfallece por su propio exceso,

así yo, desconfiando de mí mismo,
callo en la ceremonia enamorada,
y se diría que mi amor decae
cuando lo agobia la amorosa fuerza.

Deja que la elocuencia de mis libros,
sin voz, transmita el habla de mi pecho
que pide amor y busca recompensa,
más que otra lengua de expresivo alcance.

Del mudo amor aprende a leer lo escrito,
que oír con ojos es amante astucia.

William Shakespeare 

Poeta y dramaturgo inglés. Nació en 1564. Perteneció a una familia noble de escasos recursos económicos. Autor de varios sonetos así como de grandes piezas de teatro. Algunas de sus obras como “Hamlet”, “Otelo”, “Macbeth”, “Romeo y Julieta”, “El Rey Lear” y “La tempestad”,  han sido catalogadas a través del tiempo como verdaderas joyas de la literatura universal. Falleció el 23 de abril de 1616.

Los ojos, las miradas. Experto es el amante en leer. Hay frases que más que escucharlas, hay que prestar atención al gesto que las acompaña.  Hay que estar atentos al lenguaje del cuerpo, siempre tiene maneras diferentes de manifestarse. Pero en la danza de la pasión “oír con los ojos es amante astucia”.

@LauraAlessR

162. [La fuerza que por el verde tallo impulsa la flor]

Poema #162.

La fuerza que por el verde tallo impulsa la flor

impulsa mis verdes años; la que agosta la raíz del árbol

es la que me destruye.

Y yo estoy mudo para decirle a la rosa doblada

que dobla mi juventud la misma invernal fiebre.

 

La fuerza que impulsa el agua entre las rocas

impulsa mi roja sangre; la que seca las ruidosas corrientes

vuelve cera la mía.

Y yo estoy mudo para decirles con mi boca a mis venas

que la misma boca bebe en la corriente del monte.

 

La mano que arremolina el agua del estanque

remueve la arena; la que amarra el soplido del viento

detiene mi vela de sudario.

Y yo estoy mudo para decirle al verdugo

que su cuerpo vil está hecho de mi arcilla.

 

Los labios del tiempo sorben del manantial;

el amor gotea y se recoge, mas la sangre vertida

calmará sus pesares.

Y yo estoy mudo para decirle al viento de un tiempo

que el tiempo ha marcado un cielo alrededor de los astros.

 

Y yo estoy mudo para decirle a la tumba de la amada

que en mi sábana avanza encorvado el mismo gusano.

 

Dylan Thomas.

 

Poeta, narrador y dramaturgo galés (1914-1953). Muere a los 39 años en Nueva York y es considerado un importante poeta de literatura inglesa de comienzos del siglo XX. Influenciado por el surrealismo inglés, recoge influencias celtas, bíblicas, sexuales y las mezcla en una poesía especialmente preocupada por el ritmo y la musicalidad, por la palabra en sí misma y en armonía con el resto del poema.

La fuerza que nos impulsa a movernos es la misma que impulsa a la flor, al agua y al viento: la naturaleza, la energía que mantiene a los elementos y al mundo en equilibrio. Comprender esto nos ayuda a reducir la distancia inexistente entre el tallo que florece, el soplido del viento y la arena que siempre cambia. El tiempo transcurre y, con él, la naturaleza continúa en sus ciclos; y ahí estamos nosotros, tanto en nosotros mismos como en cada uno de los otros lugares posibles, porque estamos hechos de la misma energía, porque aunque no seamos capaces de decirlo a la naturaleza (“I am dumb to tell”, dice el original), somos una parte de ella -la misma parte- y, también, todo.

@SaetasdeLuis

125. Fe

Poema #125

Fe

Por siempre sin nombre,

por siempre desconocido,

por siempre inconcebido,

por siempre irrepresentado,

mas por siempre sentido en el alma.

D.H. Lauwrence

Escritor inglés nacido el 11 de septiembre de 1885. Entre su obra se encuentran novelas, cuentos, ensayos, obras de teatro, entre otros. Anteriormente publicados aquí sus poemas: “Elemental” y “¡Basta!”. Su novela más conocida es: “El amante de Lady Chatterley”  de 1928, aunque escribió más de 800 poemas.  Fallece a causa de la tuberculosis el 2 de marzo de 1930 en Francia, a los 44 años de edad.

Fe… confianza, certeza, seguridad. Es que para mí, la fe es como el amor, concentran en su sustancia un recurrente juego de opuestos. Un juego que burla la lógica y le gana. El amor y la fe están para percibirse con los sentidos, para sentirse en el alma.

@LauraAlessR