238. El alba

Poema #238.

El alba.

 

El alba

nada más que una aurora

para la aparición de esas dunas

mal estibadas que una retina vaga

hace avanzar a mi pesar

espacio de vuelo de las ultimas parábolas

esbozado en las fiebres de los soles estrechados

 

es surge de entre los ensueños que me conmueven aquí

el follaje y su escrito

en adorno que se extenúa

retención de pájaros

sobre los muros del delirio

regiones muertas de otroras periferias

 

nada más que una aurora

extensión de mi mismo al azar de las nubes

en el paroxismo de la noche negada

acoge incluso aquella en que me libero

mis pálidas falanges para medir mi huella

han capturado los lugares que de día

el cuerpo alucina

 

Mostafa Nissabouri.

traducido del francés por Fayçal A. Bentahar

 

Mostafa Nissabouri, nacido en 1943, en Casablanca (Marruecos), es uno de los autores más representativos de la poesía marroquí en lengua francesa. Sus libros de poesía, que pasan por ser autenticas visiones del verbo en su exploración del espacio y los tiempos concentrados que permite, lindan entre la reflexión filosófica y el éxtasis espiritual, en ese purgatorio intermedio en el que el dolor y el sufrimiento maduran su reconversión en plenitud mientras atraviesan el espacio abierto y enigmático de lo real. Ha publicado Plus haute mémoire (Memoria más elevada), en 1968, La Mille et Deuxième Nuit (La Mil y Segunda noche), en 1975. En 1999 aparece el libro Approche du désertique / Aube (Aproximación de lo desértico / Alba), del cual ha sido extraido este poema. No había sido traducido al español, por lo cual este poema es inédito en esta lengua. Una traducción de la obra integral de este poeta está en curso por el autor de estas líneas.

Cabe apuntar que Marruecos, debido a su historia, tanto ancestral como reciente, ha sido espacio de confluencia de cuatro culturas: la occidental: la más reciente, de la mano de Francia y España, a través del colonialismo que cubrió parte del proceso de modernización y de laicización de las estructuras políticas del país; la arabo-musulmana: venida del Oriente Medio, y que ha legado un importante bagaje cultural y espiritual; la bereber: autóctona e históricamente la que más ha perdurado e influenciado la población, y cuyas raíces se pierden en tiempos del Imperio romano; y finalmente, en proporción reducida aunque no menos significativa, la judía: también autóctona y/o venida, a su vez, del Este. No es, pues, extraño que los poetas marroquíes escriban en distintas lenguas, lo que denota la riqueza cultural del país, encrucijada de culturas.

Los escritos de Nissabouri han sido publicados principalmente por las revistas Souffles e Integral, dos revistas que contribuyeron a crear un espacio cultural propicio al renovamiento de la literatura del Marruecos contemporáneo. La primera, fundada en 1966 por los poetas francófonos Mostafa Nissabouri y Abdellatif Laâbi, Souffles fue una revista cultural y literaria que desde sus inicios tuvo una clara vocación política y que en los últimos años de su existencia llegó a convertirse en uno de los principales medios de expresión de dos organizaciones –Ilal Aman y 23 Mars– ligadas al emergente movimiento marxista-leninista marroquí de la época, que desempeñaron un importante papel en las artes plásticas. Si bien surgió con la intención de renovar la literatura marroquí, desde un principio se interesó por otras manifestaciones artísticas como la pintura, el teatro o el cine.

El objetivo fundamental de Souffles era contribuir a modernizar la cultura y la identidad nacional marroquí. Sus fundadores fueron jóvenes intelectuales procedentes, en la mayor parte de los casos, de familias acomodadas que habían sido educados para dirigir el nuevo Marruecos. Estos jóvenes consideraban que la conservación, difusión y promoción del arte y la cultura era un elemento fundamental en el proyecto de construcción del Marruecos moderno. Un proyecto que no podía basarse sólo en el arabismo (pues eso suponía ignorar el legado tanto de la cultura bereber como judía) y que debía servir para que el pueblo marroquí se liberara de una vez por todas de la herencia colonial que había empobrecido enormemente la riqueza y pluralidad cultural y patrimonial de este país norteafricano. A juicio de los responsables de Souffles había que reformar integralmente la enseñanza artística y literaria (que contribuía a reforzar la visión colonialista, marginando, por ejemplo, el arte caligráfico árabe en beneficio de la escultura y la pintura de carácter figurativo) y poner en marcha políticas públicas que ayudaran a combatir el proceso de aculturación que estaba sufriendo la sociedad marroquí.

Hoy, pese a que los desafíos son numerosos y arduos, cabe la esperanza, la lucha y un horizonte. Cabe, pues, imaginar el alba.

@enbleuadorable

(contribución)

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222. Poema de amor

Poema #222.

Poema de amor.

 

Con mis ojos grandemente abiertos

la distinguí a través de un ligero velo,

el velo de la aurora.

No podía creerles a mis ojos

que fuera ella.

Y sin embargo era bien ella,

y no otra sino ella misma.

Ella que me ama tanto,

ella que yo amo mucho.

La reconocí por su esbelto talle,

esbelto a la manera del talle de una mujer-avispa.

La reconocí

por su grupa firme y redondeada en media luna.

Grupa que balancea caminando

y que balancea todo su menudo cuerpo;

la reconocí por su fina boca,

guarnecida de blancos dientes

y cerrada por dos labos sin espesor,

dos labios delgados,

teñidos de azul como un puro cielo,

dos labios que se abren

y se cierran con una cautivante gracia.

En el momento en que la complicidad de la luz,

la luz emitida por la boca amarilla del sol,

del naciente sol, allá en el horizonte oriental,

iba a permitir a mis ojos

embriagarse con sus puras formas,

como un bebé se embriaga con la leche de los senos

henchidos toda la noche,

¡la púdica!,

calificarla no puedo de otro modo,

me dijo: “Adiós”.

Se escabulló mimosa,

más graciosa que nunca.

Me dijo:

la luz del sol traiciona a los enamorados,

excúsame,

te amo.

Me abandonó en la llanura

y su ausencia incendió la llanura de tristeza.

Y mi corazón y mis entrañas cogieron fuego,

se consumían

y yo moría

viendo la silueta esbelta de mi amada

esfumarse en la llanura,

llanura inmensa que desciende

y la traga.

Ella partió como parte un espejismo.

Me dejó todo jadeante, en las cenizas,

muriendo de crueles desesperos.

No puedo dirigirle palabra dura alguna

por respeto a ella,

por respeto a la mujer.

Mi mujer, mi tía y mi hermana son mujeres.

Espero que en los próximos crepúsculos,

cuando el gran cielo esté engastado de estrellas,

centelleantes como preciosas perlas,

mi amada volverá.

Volverá a rociar mis cenizas

con una fina lluvia, hecha de sus lágrimas y de su saliva,

cuya virtud me resucitará.

 

Anónimo fulbe.

 

Los fulbe (o fula) fueron una de las etnias más importantes del occidente de África durante la época colonial, han sido protagonistas de grandes acontecimientos históricos en esa parte del continente durante los últimos cuatrocientos años. Sus mujeres son consideradas como las más hermosas de África Occidental, y se subdividen en dos grandes grupos: los nómadas, profundamente conservadores de sus costumbres y religión ancestral; y los sedentarios, bastante islamizados. Parte de su literatura, como este poema de amor, está constituida por creaciones anónimas y orales, relacionadas con su cotidianidad.

¿Cómo aman en otras culturas? ¿Sienten las mismas cosas que nosotros sentimos? ¿Qué nos lleva a sentir y relacionarnos de la manera que lo hacemos? Quizás no es usual que pensemos en estas cosas, pero al preguntárnoslas podemos comprender mejor lo que sentimos, lo que nos mueve a relacionarnos de ciertas maneras y a practicar ciertas convenciones sociales. Nuestra visión occidental del amor se debe a nuestra historia, a los cátaros y a los trovadores, a la literatura y al arte. Aquellos que no están tan vinculados con nuestra religión y nuestra historia, ¿se relacionan de forma diferente? Este amante, por ejemplo, tiene mujer, pero la poligamia es permitida en su cultura, y habla de ella con normalidad, sin sentir que la traiciona, ni actúa mal… ¿sentirán celos? ¿o no?

Me resultan asombrosas las imágenes con las que el poeta describe a la amada con la que se encuentra, con las que relata el encuentro amoroso. Me parece inevitable que nos relacionemos con lo que siente, con lo que expresa, con cuestiones en común que tenemos en la manera de sentir, no creo que podamos dudar que es un poema de amor. Me recuerda, en parte, a Los beduinos de Vicente Gerbasi, donde el poeta habla también de una historia de amor en otras tierras, con otras reglas. Como dice Gonzalo Rojas, ¿qué se ama cuando se ama?

@SaetasdeLuis