505. Erótica

Poema #505

Erótica

Enséñame
cada lugar, cada
dónde

Deja que me pierda.
Abandóname.

El deseo le huye al equilibrio.
Solo gusta de la pérdida.

Sin piedad, amor.

destrúyeme.

Alberto Barrera Tyszka

Poeta y narrador venezolano. Nació en Caracas en 1960. Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Fue parte de los grupos Guaire y Tráfico. Ha sido guionista de televisión para varios países de Latinoamérica. Obtuvo el premio Herralde 2006, por su novela “La enfermedad”. Es autor de los poemarios: “Coyote de ventanas” y “Tal vez el frío”.

No existe la entrega a medias. No existe la entrega en equilibrio. No es entrega si estás en el camino. Hay que perderse, salir, vivir en intemperie. El logro del amante es ser destruido.

@LauraAlessR

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415. Falta de mérito

Poema #415

Falta de mérito

Si yo fuera capaz de entrar por fin
en esa pulcritud del aire inmóvil
que he llamado silencio en el poema;
si yo fuera capaz de nombrar árbol
como esta tarde el árbol se mostraba
a sí mismo en la quietud del parque;
si yo fuera capaz de parecerme
al objeto real de mi escritura
(al agua misma cuando escribo agua,
al vaso limpio cuando escribo vaso);
y si fuera posible merecerte,
cosa que ultrajo en tu mudez precisa
al hacerte sonar en mi palabra,

yo entraría en la luz de lo que digo.

Armando Rojas Guardia

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989), ”Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios. Ya tenemos varios poemas de él publicados en Trazos de la memoria.

La belleza que se admira y la necesidad expresiva que invade al poeta. La necesidad de hacer sentir a través de la palabra. Lograr que un sentimiento habite en una imagen y que ella se multiplique en cada lector. Maravillosa poesía, esa que hace de la palabra algo tangible, algo que invade y se asienta en cada lector. Lograr ser esa palabra, ese poema. Que la belleza trascienda en la palabra abriendo las infinitas formas de un sentimiento. ¿Cómo no sentir falta de mérito?

@LauraAlessR

397. Vitral de mujer sola

Poema #397

Vitral de mujer sola

Se sabe de una mujer que está sola
porque camina como una mujer que está sola
Se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
Esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del subsuelo
de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra al igual que sobre los árboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
Las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben donde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
porque van del llanto a la alegría
y a veces piensan en la muerte
También planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
Administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puedo ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir que no quieran a nadie más que a sí mismas
esto es completamente falso
Lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades
infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate más que el zapato
al que mira con detenimiento
o el botón
que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros.

Yolanda Pantin

Poeta Venezolana. Nace en Caracas en 1954. Estudió Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Vinculada al grupo de poetas mujeres reunidas bajo la denominación de «Generación del 78», sus inicios literarios la señalan como destacado componente del grupo poético «Tráfico». Fue miembro del consejo rector del Fondo Editorial Pequeña Venecia y de la Editorial Luna Nueva de la Universidad Metropolitana de Caracas. Ha publicado numerosos libros de poesía, entre ellos: “Casa o lobo” (1981), “La canción fría” (1989), “El cielo de París” (1989), “Los bajos sentimientos” (1993), “La épica del padre” (2002). En 2004 su obra fue recopilada en Poesía reunida 1981-2002.

Soy la única en esta mesa. Mujeres y hombres entran y salen del bar. Los tragos, cigarros, manos, risas, irrumpen entre las letras que esbozo. Un mundo se va creando gracias a los ritmos y compases de las sillas, las botellas, los zapatos, las miradas. La vida se vuelve ruidosa, habla más de la cuenta. Ellos entran al papel y yo “soy apenas un hombre que trata de respirar por los poros del lenguaje”. Por favor, no preguntes por qué no quiero compañía.

@LauraAlessR

291. 19

Poema #291

19

No buscados, hoy amanecen
el pan sin el soporte de la mesa,
el agua regia sin el vaso,
el árbol sin las letras que lo escriben o pronuncian,
el pájaro puntual en la ciudad dormida.
La lluvia pisa la grama y resucita
vírgenes perfumes. La cal nueva
fulge en la pared del campanario
donde el domingo me convoca.
Ese trozo de musgo en el asfalto
me recuerda que el Mundo, subversivo,
derrota a la Historia finalmente. Y con él,
vence este día, cabal e impronunciado,
rendimiento en su fasto la basura
acumulada ayer sobre la acera.
Hay asueto en la entraña del silencio
y hasta las motocicletas braman hoy
en el vacío festivo, como un circo
de animales prehistóricos jugando
en la infancia silvestre del oído.
La calle de siempre es otra calle:
una estampa escrita por detrás
en la caligrafía primera de la luz.
No hay mariposas, pero en cambio
los ojos de aquel perro, bajo el porche,
agradecen, acuosos, el sol tibio.
Me miran ignorando su dulzura
en la extática plegaria del instinto.
¿Cómo cristalizó el mito de esta hora
en el ateísmo líquido del tiempo?
Alguien dibuja el día por nosotros.
Alguien me ama hoy, secretamente.

Armando Rojas Guardia

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989),  ”Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro  del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios. Ya tenemos varios poemas de él publicados en Trazos de la memoria.

Días para los detalles. Pequeños eventos cotidianos brillan y rememoran. Nace un agradecimiento por la existencia, por el correr del tiempo, así, sin razón y en simplicidad. Son días para detenerse y mirar, retratar en la memoria la silenciosa belleza de la vida.

@LauraAlessR

255. Lugar común desinfectado

Poema #255

Lugar común desinfectado

Lugar común desinfectado,

hoy resplandece lo humilde

de tan obvio:

sólo en silencio

descubro

que Suenas.

Armando Rojas Guardia

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989),  ”Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro  del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios. Ya tenemos varios poemas de él publicados en Trazos de la memoria.

Lo pequeño, lo común, lo sencillo, lo obvio está allí, en todo. En ocasiones resplandece y descubrimos o reconocemos su existencia, lo obvio acostumbra pasar desapercibido. Resplandecer, aquí, es la conjugación de un momento. El instante en que el silencio existe y se revela el sonido. Aquello pequeño y común se hace presencia eminente. Algo que ha estado allí empieza a tomar cuerpo, en un lugar común desinfectado.

@LauraAlessR

191. Madrugada

Poema #191

Madrugada

Papeles. Libros y carpetas

al acecho. Libretas y cuadernos, rigurosos.

Un poco más allá, las fichas

donde el saber coleccionado

duerme su vanidad inútil.

Indiferentes y tercas, las paredes

delimitan el insomnio, esta vigilia,

que mide el silencio de las puertas,

calibra la geometría del piso,

palpa la exactitud de la ventana.

Reloj fijo. Si abro el clóset

encontraré mi ropa tiritando. En las gavetas

los labios del secreto se entreabren.

El espejo devuelve una anécdota boba:

yo escribiendo estas líneas.

Sé que busco

tu olor en las palabras: es tu cuerpo

respirando en las letras del deseo.

Pero en vano. Hoy sólo te nombra el desalojo

y en este cuarto náufrago ejercito

la autopsia del recuerdo.

Armando Rojas Guardia 

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989),  ”Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro  del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios. Ya tenemos varios poemas de él publicados en Trazos de la memoria. 

Lugar propicio para el naufragio recurrente del recuerdo. La ventana, el clóset, los papeles, objetos que se prestan para entreabrir el movimiento del sentimiento (quizás también su estática). Allí, en ese cuarto pareciera de pronto entrar una presencia, un recuerdo que se cuela entre los objetos (palabras)  como un aroma. Preciso es detenerse en lo cuadrado de los objetos que se va deformando y diluyendo  poco a poco para terminar en recuerdo, en deseo. Y así, entre objetos y palabras, terminar ejercitando “la autopsia del recuerdo”.

@LauraAlessR

111. Salir

Poema #111

Salir

Salí, sin ser notada

San Juan de la Cruz

Salir, siempre salir. El éxodo es mi patria.

Encontrarse saliendo una y otra vez

del hogar esclavizante. Afrontar

la libertad de partir continuamente

al retomar la llave que impedía

el paso decisivo: despedirse.

Que la casa se transforme en campamento

a desmantelar cada mañana. Que la marcha

se inicie, puntual, en la precisa hora,

la que obliga a encarar el adelante

y no mirar hacia atrás, no prolongar

el adiós junto a la inminencia del trayecto.

Jugar la apuesta cifrada por el ir

permanente, en perseverante riesgo. Abdicar

del poder que acumula lo individual

encerrado  en un glóbulo monádico y lo social

establecido.  Renunciar a lo anterior ya confortable

y a lo exterior vuelto adherencia. Destapar

significados no fijables al sentido de todo.

Desconfiar ante la situación que parece detener

el tiempo y el espacio de este fluido universo

cuyo objeto es expandirse. Escapar de la parálisis

marmórea fabricada por el éxito.  Preferir, más bien,

la elástica materia del fracaso

con la que se puede moldear una figura

fugitiva de la gloria: ella aligera el equipaje.

Alejarse del dogma intransitivo. No atender

la fórmula mapificada  como límite

de la constante expedición que amplía la verdad.

Arriesgarse al nomadismo de la mente,

el que descubre las infinitas aperturas

de un cuerpo, de un texto, de un momento,

de un paréntesis monótono, de un clausurado círculo.

No proyectar lo imprevisible. Imitar

la sobreabundancia trascendente

que penetra, hasta el tuétano, este mundo

pero no sedentariza en él su plenitud

invitando a la perpetua búsqueda.

Mas el deseo central que explica la salida,

su auténtico móvil, su horizonte,

es, a semejanza del autoolvido de Dios,

quien creó fuera de él otra realidad

diferente a la absoluta tan sólo para dársele,

el abandono de sí mismo en el amor.

Armando Rojas Guardia

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Publicados anteriormente aquí: “¿Y si fuera verdad..?” , “La noche del deseo” y “Causa perdida”. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989),  “Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro  del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios.

Y aprendes a despedirte, a decir adiós, para cambiar. Porque existe una inquietud que te mueve, que desea arriesgarse por todo aquello que está afuera, que aún no has visto. “Salir, siempre salir”… como aprendido desde siempre, porque nacemos para partir.  “Arriesgarnos al nomadismo de la mente”,  el darse la oportunidad sagrada de sorprenderse,  invitando a la búsqueda, al eterno movimiento.

Pasar del adiós al encuentro, del resguardo a la apertura y penetrar el mundo, abandonarse, una y otra vez,  al amor. Redescubrir (se) amerita movimiento.

Gracias mom, este poema va para vos.

@LauraAlessR