590. Enmudece todo el derredor

Poema #590.

Enmudece todo el derredor.

 

Enmudece todo en derredor. La tarde está lejana.

Y la noche es un pastor detenido a los pies de la colina.

De todo lo creado sube Dios, tembloroso,

en el misterio de las luces distantes.

Por el cielo nos llega el clamor de los días

caídos en la antigua caverna de las sombras.

Y el hombre -junco móvil en medio de tinieblas-

pone su corazón al viento, escarba en su pasado.

 

¿Quién se asoma en esa ardiente nave,

con su poder de intimidad sedienta?

¿Quién se pone ese traje de soledad en el crepúsculo

y mueve las lentas lámparas de su agonía?

¿Quién escapa tan alto, como una queja apenas,

perdido en la nocturna inmensidad de los árboles?

 

Más, sólo un rostro profundo se mira en el espejo.

Y el amor ha caído vencido por el tiempo.

Y la carne es tan débil como una triste caña.

Y nadie sabe cuánta habita el corazón.

 

José Ramón Medina.

Poeta, ensayista, profesor universitario, jurista, periodista y diplomático de activa participación cultural en Venezuela y en el extranjero. Nació en el estado Guárico en 1919 y falleció en el año 2010, en Caracas. Miembro del grupo Contrapunto y de la Academia Venezolana de la Lengua, correspondiente de la Real Española. Ganador de varios premios y autor de una extensa obra. Este poema pertenece a su libro “A la sombra de los días”.

Siempre que enmudece el mundo comienza la elocuencia silente, habla la ausencia de sonidos. La escena es construida imagen tras imagen. El cielo, la noche, el viento, la soledad del crepúsculo y el rostro profundo que se mira a la sombra de los días. Preguntas y afirmaciones, la duda y el desconocimiento pueblan la imagen callada del recuerdo. El tiempo, el tiempo parece que lo vence todo.

@SaetasdeLuis

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228. [Algo]

Poema #228.

 

Algo

invisible

vuela

de pronto

frente

a ti

mientras

tu mano dibuja

en el vacío

una inexistente

mañana

que no pudiste

retener

en tu memoria.

 

José Ramón Medina.

Poeta, ensayista, profesor universitario, jurista, periodista y diplomático de activa participación cultural en Venezuela y en el extranjero. Miembro del grupo Contrapunto y de la Academia Venezolana de la Lengua correspondiente de la Real Española. Ganador de varios premios y autor de una extensa obra. Este poema pertenece a la segunda parte de su libro “Aún en el otoño” titulada “El sutil hilo de Ariadna”.

En ocasiones, el poema es sólo eso: algo. Algo invisible, inasible, que vuela de pronto frente a nosotros, que apenas percibimos, casi de manera sobrenatural, y de repente pasa; y si no lo plasmamos, si no lo logramos retener, se nos escapa de la memoria, se quiebra como el sutil hilo de Ariadna y quedamos perdidos en los laberintos del tiempo y del recuerdo, en el vacío.

@SaetasdeLuis

 

136. [Mientras]

Poema #136.

 

Mientras

tú hablas

a solas

con tu sombra,

ella canta

como el rumor

del agua.

 

Mientras

tú escribes,

ella sueña

con lejanías

y puertas

que se abren

a una carrera

de caballos

desbocados.

 

Mientras

tú duermes,

ella vela y teje

la tela invisible

de la melancolía.

 

José Ramón Medina.

En mi post anterior también publiqué un poema del mismo autor. Escritor venezolano (1919-2010), fundador de la Biblioteca Ayacucho en 1974 y director de la misma hasta el año 2001. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1961.

Descubrir un poemario puede ser una experiencia maravillosa. En mi caso es un proceso lento, puesto que hay momentos en los que no puedo continuar leyendo y me quiero quedar con el sabor del último poema que leí: compartirlo, repetirlo, volver a leerlo, incorporarlo. No siempre es así, por supuesto, hay poemarios por los que pasamos sin ninguna sorpresa, o que en vez de sacudirnos nos acarician, y mucho más. Este poema pertenece, como el otro, a “Aún en el otoño”, y se me hace, aún, difícil hablar de él.

Cada una de las estrofas es un poema en sí misma, y las tres se juntan armoniosamente. La dicotomía entre el que habla a solas, escribe y duerme, y la mujer, quien me parece sorprendentemente luminosa, es extraordinaria. Como si contuviera en sí misma muchos de los grandes mitos, historias antiguas que se renuevan en ella, en ella que existe y se desborda mientras el escritor se contiene en sí mismo, en acciones que parecieran no permitirle alcanzarla. Angustiante.

@SaetasdeLuis

134. [Lo escrito]

Poema #134.

Lo escrito

queda

definitivamente

en el olvido

de lo escrito.

José Ramón Medina.

Escritor venezolano, poeta, ensayista, profesor universitario, jurista, periodista y diplomático de activa participación cultural en el país y en el extranjero. Miembro del grupo Contrapunto, de la Academia Venezolana de la Lengua correspondiente de la Real Española. Ganador de varios premios y autor de una extensa obra. Este poema pertenece a su libro “Aún en el otoño”.

Es tanto lo que hacemos para el olvido, son tantas las cosas que escribimos para que se borren de la memoria; no puedo evitar sorprenderme por el afán de posteridad con el que vivimos, por las preocupaciones que nos atormentan como si la vida fuese eterna, o quedase grabada en la memoria (individual o colectiva) por siempre. Si cayésemos en cuenta de que la mayor parte de lo que hacemos quedará, definitivamente, en el olvido, ¿cómo viviríamos? ¿Nos aterraría, quizás, lo efímero? El olvido es inevitable… ¿podemos soportarlo? Le escribimos al vacío.

@SaetasdeLuis