57. Muerte

Poema #57

Muerte

(Hamlet, Acto III, escena IV.)

To die, to sleep…, to sleep… perchance to dream.

 ….

Eres sueño de un dios; cuando despierte

¿al seno tornarás del que surgiste?

¿serás al cabo lo que un día fuiste?

¿parto de desnacer será tu muerte?

….¿El sueño yace en la vigilia inerte?

Por dicha aquí el misterio nos asiste;

para remedio de la vida triste,

secreto inquebrantable es nuestra suerte.

….Deja en la niebla hundido tu futuro

y ve tranquilo a dar tu último paso,

que cuando menos luz, vas más seguro.

….¿Aurora de otro mundo es nuestro ocaso?

Sueña, alma mía, en tu sendero oscuro:

“¡Morir… dormir… dormir… soñar acaso!”

Miguel de Unamuno

Fue un escritor y filósofo español. Nace en Bilbao el 29 de septiembre de 1864. Perteneciente a la generación del 98. En su obra desarrollo gran variedad de géneros literarios como novela, ensayo, teatro y poesía. Tuvo una gran actividad política, fue condenado a prisión y participó en la guerra civil española. Entre sus obras poéticas destacan: “Poesías” (1907), “El Cristo de Velázquez” (1920), “Rimas de dentro” (1923), “Romancero del destierro” (1928), entre otras. Fallece en Salamanca el 31 de diciembre de 1936.

¿Vivir es un sueño? ¿Es la realidad un sueño?  ¿Somos el sueño de otro? ¿Cuándo despertamos? ¿Despertamos? ¿Qué será de nosotros, cuando el que nos sueña despierte? ¿Moriremos? ¿Morir o despertar?  “Por dicha aquí el misterio nos asiste…”

Dormir, dormir “…que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne…” (Hamlet).  Como quien deja su destino hundido en tinieblas, como quien olvida, como quien muere…

  @LauraAlessR

12. Rosa de fuego

Poema #12.

Rosa de fuego.

Tejidos sois de primavera, amantes,

de tierra y agua y viento y sol tejidos.

La sierra en vuestros pechos jadeantes,

en los ojos los campos florecidos,

 

pasead vuestra mutua primavera,

y aun bebed sin temor la dulce leche

que os brinda hoy la lúbrica pantera,

antes que, torva, en el camino aceche.

 

Caminad, cuando el eje del planeta

se vence hacia el solsticio de verano,

verde el almendro y mustia la violeta,

 

cerca la sed y el hontanar cercano,

hacia la tarde del amor, completa,

con la rosa de fuego en vuestra mano.

 

Antonio Machado

Poeta español (Sevilla, 1875-Collioure, Francia, 1939), miembro tardío de la generación del 98, suele inscribirse dentro de la corriente modernista. Machado creía en la importancia de que la poesía hablara “desde el corazón”, no era, para él, tan importante la forma, musicalidad y buena rima, si no lograba transmitir algo íntimo y profundo. En este caso, su “Rosa de fuego” es un soneto, poesía tradicional en los momentos en los que se está retirando para dar paso a las vanguardias que se aproximan. Es posible conseguir muchos análisis detallados de este soneto, con sus temas, sus cuartetos y tercetos y sus características principales.

El poema habla por sí mismo, elaborando una relación íntima y personal entre los dos amantes, a los que les habla una tercera persona, que los describe y les recomienda qué hacer con su amor primaveral. Puede que hablar de la “rosa de fuego” ya no nos resulte un hallazgo en la comparación, pero creo que es importante resaltar la elementalidad que muestra Machado en su primer cuarteto, “Tejidos sois de primavera, amantes, / de tierra y agua y viento y sol tejidos”. Los cuatro elementos constituyen a todas las cosas, personas y, en este caso particular, a los dos amantes primaverales. De estos cuatro elementos, es el fuego el que predomina en su relación, la “rosa de fuego” que remite al amor pasional, carnal y que recuerda, en cierta forma, a los trovadores antiguos que cantaban las relaciones de amor ideales, que hablaban de la búsqueda, del amor y del fuego de amar que puede ser un arma de doble filo.

El otro tema, en el segundo cuarteto: la pantera, nos muestra la posibilidad doble del amor y de la vida, o se vive o se perece en sus garras: “y aun bebed sin temor la dulce leche / que os brinda hoy la lúbrica pantera, / antes que, torva, en el camino aceche”. La dualidad de los amantes existe siempre: tener a mano lo que los sacia, pero a la vez sentirse insaciados. Los temas del amor se repiten en nosotros a lo largo de toda la historia, de manera consciente o inconsciente, así como la elementalidad de la que estamos “tejidos”.

@SaetasdeLuis