36. F

Poema #36.

F.

“Chawakon temenpachyr karazyr wane pururú,
nono warycha murer ypra yawan kanype”
“Me robaron las brasas y la miel y el cambur,
la tierra, la mujer y el hijo, pero no la furia del corazón”.
(Los chaymas ante el saqueo y despojo de los italianos).

no menguará el fragor no    menguará

hasta arrancarme de las entrañas

la última dulcedumbre
la postrer languidez
la sonrisa inefable que me tatuó en el alma la locura

no amainará el acoso      no amainará

hasta afincar las garras en los últimos sueños
y hacer trizas el cuenco de mis cantos más duros

 

Domingo Rogelio León

Escritor y poeta chayma, nació en Perú a las alturas de uno de los cerros del macizo de Turimiquire, en el municipio Acosta. Actualmente vive en el municipio Maturín, y su vida transcurre en el Complejo “Julián Padrón”; un hombre sencillo y virtuoso de cualidades admirables. Entre sus libros están: Kara-Maru y otros poemas (libro de 1961), Poemas y relatos (poesía y narrativa, de 1982), Alicascos (poemas de 1977), Manifestaciones escénicas, folclóricas y populares del Estado Monagas (2007) y otro poema largo, que insertó en el suplemento literario Pez de Plata, que lleva por nombre Warer Tandema (“El canto de la montaña”, No 44, del 26 de Septiembre de 2010). Este poema pertenece a su poemario Catador de cuchillos.

Este poema me traslada, con su epígrafe en chayma, a un espacio mágico, que fue hurtado sin razón. Los cantos que surgen de la raíz de un corazón, como protesta radical de vestigios de un ayer, de un querer que desgarra la piel, la desmenuza por las querencias y los sentimientos intactos de un verdadero poema. Domingo Rogelio León  nos hacer ver el vuelo de un pájaro libre, solo con su cielo sobrepasa los limites de un puente roto, del vulgar robo de una  cultura y la pasión de un pueblo que no olvida.

Aymara Infante.

(Contribución)

32. Llegas

Poema #32.

Llegas.

Llegas. Tus ojos vienen firmes.
Gallardos, con las armas de los internos fuegos.
Yo quiero ser sencilla como el hilo sin perlas,
ágil como en la copa es la gota del borde.

 

Yo quiero ser sencilla, pero tú me complicas
alzándome a una estrella trémula e invisible.
Yo quiero ser sencilla. Y me colmo de quiebras,
y soy un laberinto y mi clave se pierde.

 

Quiero el ritmo sereno y mi inquietud florece.
Y la flor indecisa, con hojas asustadas,
desploma tu firmeza.

 

Y descanso en la fuga de tus ojos vencidos.
Y soy ligera y simple, como el hilo sin perlas;
ágil como la gota del borde.

 

Enriqueta Arvelo Larriva.

Poeta venezolana, nace en Barinitas en 1886 y muere en Caracas en 1962. Su primer poemario, de 1939, Voz aislada, enuncia lo que fue el desarrollo de su obra poética, en gran parte sin salir de su pueblo natal, entre los llanos y los Andes. En Enriqueta, dijo Alfredo Silva Estrada “imagen y ritmo fluyen unidos en un solo movimiento”. Es considerado por algunos críticos que su obra funda la voz poética femenina en Venezuela. Juan Liscano dijo en su Panorama de la literatura venezolana actual que ella “encontró la vida en un guijarro, en una brizna que vuela, en la de una fruta, en el reflejo del agua, en el vuelo del pájaro”.

Alfredo Silva Estrada dice también que “ser poeta, simplemente, es tener una voz. Tener voz es buscarla interminablemente mediante un sondeo profundo. Enriqueta parece haberlo intuido así desde un comienzo. La Poesía es por igual un intenso decir y un concentrado escuchar”. Una conversación con el paisaje y el universo mismo, con todo lo que sucede; decir y escuchar, fluir en un solo movimiento. La escritura de Enriqueta Arvelo Larriva contiene esa pureza del paisaje que se mantiene no sólo en las imágenes que crea, sino también en el mismo ritmo que mantiene su poema, en la intimidad de una figura que parece fundirse con el paisaje, con los elementos.

Poco (o quizás mucho) puedo agregarle al poema y a lo que dice, con la claridad y la pureza de un cristal nervioso (título de otro de sus poemarios, 1941), ése que tiembla ante la llegada del otro, porque es, también, transparente ante su mirada. Me atrevo, también, ya que publico esto un primero de enero, a extender el significado y permitir que el poema le hable también al nuevo año que llega; queremos ser sencillos, ritmo sereno y ligereza, y esperamos que así sea durante todo el año, “ligeros y simples, como el hilo sin perlas; / ágiles como la gota del borde”. Gracias por leernos, por comentar, y por estar aquí de nuevo, al comienzo del 2012.

@SaetasdeLuis

¡Vacaciones!

Hoy no habrá poema 32, pero lo habrá dentro de unos días. Trazosdelamemoria tomará “vacaciones” de la publicación diaria en el blog desde hoy, 22 de diciembre, hasta el 01 de Enero, que continuaremos con los poemas diarios igual que como hemos hecho hasta ahora.

Queremos agradecerles a todos los que nos han leído en estos días, a los que han ayudado a la difusión y han hecho comentarios para ayudar a mejorar. Esperamos que hayan disfrutado de los poemas que hemos subido, de los comentarios y de la idea general del blog. La idea de este blog es sumar distintos comentarios y distintas perspectivas a un archivo creciente de poemas de todos lados, compartir la poesía -esa “última religión que nos queda”, como dijo Eugenio Montejo– y tener un espacio para conversar sobre los distintos poemas que subimos y lo que estos generan en nosotros.

Los invitamos a que, durante estos días, relean los poemas que ya hemos subido y comenten lo que consideren pertinente; todo es válido, y apreciamos enormemente sus comentarios. Además, nos encantaría contar con otros colaboradores que estén interesados en subir poemas con un breve comentario de su parte, nos pueden escribir por aquí o a nuestras direcciones de twitter y podemos hablar más al respecto.

¡Feliz navidad, y feliz año nuevo a todos!

@LauraAlessR y @SaetasdeLuis

 

7. Definición de amor

Poema #7

 

Definición de amor

Es hielo abrasador, es fuego helado,

es herida que duele y no se siente,

es un soñado bien, un mal presente,

es un breve descanso muy cansado.

 

Es un descuido que nos da cuidado,

un cobarde con nombre de valiente,

un andar solitario entre la gente,

un amar solamente ser amado.

 

Es una libertad encarcelada,

que dura hasta el postrero paroxismo;

enfermedad que crece si es curada.

 

Este es el niño, Amor, éste es su abismo.

¡Mirad cuál amistad tendrá con nada

el que en todo es contrario de sí mismo!

 

Francisco de Quevedo

Fue un destacado escritor español. Nace en Madrid en 1580 y fallece en 1645. Pertenece al Siglo de Oro español. Quevedo es conocido principalmente por su poesía, sin embargo escribió piezas de teatro, textos filosóficos, entre otros.  Los poemas de Quevedo aparecen en su obra Parnaso, publicada luego de su muerte.

Desplazarse en el vaivén de las metáforas de Quevedo, danzar al compás de sus paradojas es reconocer un sentimiento que late en palabras. Añorado y rechazado por los hombres, el amor siempre ha sido un tema recurrente. Quevedo en su soneto nos regala una excelente definición de este.  Amor como niño solitario que es pura contradicción, pero que siempre encuentra cobijo en los corazones elegidos.

El juego de contradicciones a lo largo del poema y su primer verso  me recuerdan las palabras de Gastón Bachelard (pensador francés) que señala al definir el fuego: “Entre todos los fenómenos, verdaderamente es el único que puede recibir netamente dos valoraciones contrarias: el bien y el mal. Brilla en el Paraíso. Abrasa en el Infierno. Dulzor y tortura. Cocina y apocalipsis. Puede contradecirse…” (Psicoanálisis del fuego).  Quevedo nos evoca aquí al fuego-helado, a la soledad entre la gente, a  la libertad encarcelada;  me imagino entonces que el amor está íntimamente relacionado con el fuego, ese elemento que  germina fácilmente en el alma. Amor-fuego, serás así temido por los hombres porque los llevas a recorrer extremos continuamente, a un ritmo disonante…mas siempre hay corazones ansiosos de ti.

Sorprender entonces al Amor, aquellos danzantes que logren detenerlo justo en medio del camino…

@LauraAlessR

6. Amor feliz

Poema #6.

Amor feliz.

Un amor feliz. ¿Es normal,

serio, útil?

¿Qué saca el mundo de dos personas

que no ven el mundo?

 

Encumbrados hacia sí mismos sin mérito alguno,

dos al azar entre un millón, pero seguros

de que así tenía que ocurrir. ¿Cómo premio de qué?, de nada;

la luz llega desde ninguna parte.

¿Por qué cae precisamente sobre ellos y no cae sobre otros?

¿Ofende eso a la justicia? Así es.

¿Viola principios cuidadosamente almacenados, derriba

de su cima a la moral? Viola y derriba.

 

Mirad qué felices:

¡si disimularan aunque fuera un poco,

si fingieran aflicción para animar a los amigos!

Escuchad cómo ríen. Es insultante.

Qué lenguaje utilizan, aparentemente comprensible.

Y esas ceremonias suyas, esas celebraciones,

sus rebuscadas obligaciones de unos para con otros,

¡parece una conspiración a espaldas de la humanidad!

 

Resulta incluso difícil prever qué sucedería

si pudiera cundir su ejemplo.

Qué podrían hacer religiones, poesías;

qué se recordaría, qué se abandonaría,

quién querría permanecer en el círculo.

 

Un amor feliz. ¿Es necesario?

El tacto y el sentido común nos obligan a callar al respecto

como si de un escándalo en las altas esferas de la Vida se tratara.

Espléndidos bebés nacen sin su ayuda.

Nunca podría poblar la tierra,

no es, digamos, muy frecuente.

 

Que la gente que no conoce un amor feliz

afirme que no existe un amor feliz en ningún sitio.

 

Con esa creencia les será más llevadero vivir, y también morir.

 

Wislawa Szymborska.

Poeta, ensayista y traductora polaca, nacida en 1923. Hasta la fecha no ha publicado más de 250 poemas, pero cada uno de sus textos posee precisión extraordinaria, así como un ritmo que se mantiene a pesar de la traducción. Me encantaría escucharla en su idioma original, para poder apreciar su ritmo y su delicada elaboración, que es capaz de mantenerse en sus traducciones. Traducir poesía resulta sumamente difícil por estos aspectos que resaltan en su poesía: mantener la precisión con la que la poeta articula el poema, conservar el ritmo interno del mismo y su musicalidad, los versos y la estructura de las frases… Las palabras, en general, no suenan igual en distintos idiomas.

Ganó el premio Nobel en 1996 por “una poesía que, con precisión irónica, permite que el contexto histórico y biológico salga a la luz en fragmentos de realidad humana”. Podríamos preguntarnos, por muchos de sus textos, también: ¿Una poesía feliz? ¿Es normal, seria, útil? He escuchado a varios lectores de literatura y, en particular, de poesía decir que, prácticamente, no existe tal cosa como un poeta feliz… Han insistido en el asunto y, como mucho, han logrado decir que Whitman podría serlo. ¿Podría? Hanni Ossott dice esto: “El único poeta feliz que he conocido es Whitman y percibo en sus profundidades una suerte de esfuerzo por conquistar la alegría”. No digo que Szymborska sea, únicamente, una poeta feliz, pues muchos de sus poemas hablan sobre la guerra, el terrorismo, y están llenos de ironía, así como de cotidianidad. Una escritora polaca de postguerra tiene que pasar por muchas de estas cosas, pero en sus poemas se nota la felicidad del instante, así como temas de importancia para el ser humano. La poesía feliz existe, y es visible en muchos autores que, inclusive, hablan muchas veces del dolor, pero que consiguen la armonía entre estas fuerzas y, muchas veces, desarrollan ambas en su poesía. Nos encontramos, y nos relacionamos más, con los autores que están en sintonía con nosotros, que hablan de los temas con los que mejor nos llevamos.

Szymborska cuestiona a la sociedad con este poema, nos hace cuestionarnos a cada uno. ¿Conocemos algún amor feliz? ¿Lo hemos visto, lo hemos vivido? Hemos, probablemente, experimentado el impacto que éste genera en quienes lo ven, en quienes encuentran una pareja feliz, aislada del mundo… ¿Alguien puede atreverse a afirmar que nunca ha visto un amor feliz en el mundo? ¿O que ha sido un amor falso, forzado, falaz? Si es así, espero que esa creencia les haga más llevadera la vida… y la muerte.

Sobre el Premio Nobel de Literatura de 1996 (en inglés): http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1996/

@SaetasdeLuis

5. Zazen en la montaña Ching –Ying

Poema #5

Zazen en la montaña Ching –Ying

Las aves han desaparecido del cielo.

Ahora la última nube se escurre.

 

Nos sentamos juntos, la montaña y yo,

hasta que sólo queda la montaña.

Li Po

Poeta chino (701-762) Uno de los poetas de la dinastía Tang. Reconocido por su espíritu libre y amor a la bebida.  Se dice que murió ahogado en un río al tratar de abrazar el reflejo de la luna, en estado de embriaguez.

Cuando el tiempo de la acción ha trascurrido y uno se rinde ante el reposo. Pareciera que el velo que recubre las cosas simples de la vida se desvaneciera y entonces se puede ver… Ver realmente, sin apuro y con detenimiento como: “ahora la última nube se escurre.”

De la poesía china me gusta  esa fijación por la naturaleza y las cosas simples de la cotidianidad.  Los poemas que conozco de Li Po tienen una sencillez especial, es como si despojará a la palabra de sus complicaciones o revestimientos y la diera como gema pura para su admiración.

En este poema me detengo repetidas veces en su última estrofa.  Recuerdo lo que prevalece: las cumbres, el cielo, las estaciones y lo efímero del ser humano. Imagino la seriedad inmóvil de la montaña y lo fugaz del pensamiento del hombre. Me hace pensar en este mundo, donde se agotan las montañas, ríos y laderas, para aparecer inesperadamente un mundo de asfalto. Me pregunto entonces: ¿Ya no estaremos la montaña y yo? ¿Ya no quedará ni siquiera la montaña? ¿Entonces qué es lo que prevalece? ¿Prevalecerá el pensamiento del hombre aunque ya no esté la montaña que lo acompaña?

Es así como yo busco un camino de retorno… yo requiero la montaña.

@LauraAlessR

4. Elemental

Poema #4.

Elemental.

¿Por qué la gente no deja de ser amable

o de pensar que es amable o de querer ser amable

y se hace más bien un poco elemental?

 

Pues el hombre está hecho de elementos.

Fuego, y lluvia, y aire, y viviente marga

y nada de esto es amable

sino elemental,

el hombre está desviado del lado de los ángeles.

 

Yo quisiera que los hombres regresaran a su equilibrio entre los elementos

y fueran un poco más fogosos, tan incapaces de mentir como el fuego.

Quisiera que fuesen leales hacia sus propias variaciones, como lo es el agua,

que atraviesa todos los estados de vapor y torrentada y hielo sin perder la cabeza.

 

Estoy cansado de la gente amable,

de algún modo son una mentira.

D.H. Lawrence

 

David Herbert Lawrence (11 septiembre, 1885-2 marzo, 1930) nació en Eastwood, pueblo de Nottingham, Inglaterra. Es más conocido por sus novelas, cuentos y ensayos, pero escribió más de 800 poemas. Durante toda su vida viajó por buena parte del mundo, escribió montones de libros, pintó, compartió con personalidades importantes de su época y siempre dijo lo que opinaba.

Este poema es parte de sus Pansies (Pensamientos), porque según él mismo dice, presentándolos, son eso más que cualquier otra cosa: “siempre he creído que un pensamiento real, no una argumentación, sólo puede existir en verso o en alguna forma poética”, dice. “Así pues desearía que estos Pansies fuesen recibidos como pensamientos más que como cualquier otra cosa (…). Me gustaría que fuesen tan fugaces como las propias flores que llamamos pansies, que se marchitan tan pronto y cuya variedad de aspecto es tan fascinante mientras duran. (…) No quiero flores eternas, y no quiero ofrecérselas a nadie. Una flor pasa, y eso es tal vez lo mejor de ella.”

Con una sencillez absoluta, este poema -este pensamiento– de D.H. Lawrence resuena por su contenido, por la idea en sí: ser elemental. ¿Qué sucedería, ciertamente, si los hombres regresaramos a nuestro equilibrio entre los elementos? ¿Si se dejara de lado la hipocresía que, de algún modo, muchas veces está presente, para volver a lo que es realmente elemental? Alguna vez lo fuimos, de eso podemos estar seguros, y esa esencia se mantiene en nosotros. Todo está constituido por un balance entre los elementos. Quizás es momento de que redescubramos nuestra elementalidad.

@SaetasdeLuis