Revista Borrador

Quiero tomarme unas pocas líneas para agradecerles a todos los que nos siguen leyendo, y aún encuentran en los 600 poemas que hemos subido los maravillosos versos que a nosotros también nos siguen fascinando.

Dejar de actualizar el blog fue una decisión difícil, que venía acompañada de muchos cambios y mudanzas. Hoy, bastante tiempo después, les escribo para comentarles que las ideas y los proyectos continúan y se transforman, en este caso en algo llamado: Revista Borrador. Esta publicación cultural que apenas comenzará su existencia física dentro de dos días ha ido creciendo junto con otros proyectos más pequeños.

Los invito a acercarse a la página (que está apenas en construcción) e indagar en las redes sociales donde estaremos compartiendo más contenido, de nuevas maneras, en relación con la poesía (siempre) y también con otras áreas de la cultura.

Pueden encontrarla en facebook y también en twitter siguiendo a @revistaborrador

@SaetasdeLuis

598. En una estación del metro

Poema #598.

En una estación del metro.

 

La aparición de estos rostros en la multitud;

pétalos en una rama oscura y húmeda.

 

Ezra Pound.

Nace en Idaho, Estados Unidos, en el año 1885 y muere en Venecia, Italia, en 1972. Poeta, ensayista, músico y crítico estadounidense perteneciente a la llamada “Generación perdida” que predicó el rescate de la poesía antigua para ponerla al servicio de una concepción moderna. Vivió un tiempo en París y, luego, en Italia, donde se volvió admirador de Benito Mussolini y del fascismo; lo antes mencionado hizo que se le juzgara por traición tras la guerra, en Estados Unidos. Por intervención de figuras del mundo cultural se le declaró “loco”, salvándolo así de una posible pena de muerte. Luego de doce años internado en el hospital de St. Elizabeth volvió a Italia, donde permaneció hasta su muerte.

Mezclar lo urbano con lo natural, la escritura contemporánea con la antigua. Aproximarnos a nuestras experiencias y a otras más, trascender la visión cotidiana del metro. Casi un haiku urbano, un agujero en la cotidianidad que abre otra visión, un poco más allá, hacia otro mundo, otra manera de ver las cosas.

@SaetasdeLuis

596. Nocturno 2

Poema #596.

Nocturno 2.

 

Respira la noche,

bate sus claros espacios,

sus criaturas en menudos ruidos,

en el crujido leve de las maderas,

se traicionan.

Renueva la noche

cierta semilla oculta

en la mina feroz que nos sostiene.

Con su leche letal

nos alimenta

una vida que se prolonga

más allá de todo matinal despertar

en las orillas del mundo.

La noche que respira

nuestro pausado aliento de vencidos

nos preserva y protege

“para más altos destinos”.

 

Álvaro Mutis.

Poeta y novelista colombiano nacido en Bogotá en 1923. Considerado uno de los grandes escritores hispanoamericanos contemporáneos. En 1953 aparece por primera vez su personaje Maqroll el Gaviero en el poemario: “Los elementos del desastre”, personaje  que acompaña al escritor a lo largo de toda su obra. Ente los premios que ha obtenido destacan: Premio Nacional de Letras de Colombia en 1974, la Orden de las Artes y de las Letras de Francia, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997 y y el Premio Cervantes en 2001. Este poema pertenece a “Los trabajos perdidos”.

La noche. Para algunos es sólo un lugar donde refugiarse y desaparecer, para otros es el despertar de todos los fuegos. La noche renueva y altera la vida. Sus oscuridad nos envuelve y nos preserva, nos habla de los hilos que nos unen, que a veces pensamos que podemos ver en el reflejo de la luna. Y aguardamos, y esperamos, y nos mecemos en ella y sus respiraciones. ¿Qué dice la noche? Es un himno de silencio que nos preserva y espera.

@SaetasdeLuis

594. Cobardía

Poema #594.

Cobardía.

 

Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza!

¡Qué rubios cabellos de trigo garzul!

¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza

de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul…!

Pasó con su madre. Volvió la cabeza:

¡me clavó muy hondo su mirar azul!

 

Quedé como en éxtasis…

Con febril premura,

«¡Síguela!», gritaron cuerpo y alma al par.

…Pero tuve miedo de amar con locura,

de abrir mis heridas, que suelen sangrar,

¡y no obstante toda mi sed de ternura,

cerrando los ojos, la deje pasar!

 

Amado Nervo.

Poeta y prosista mexicano, considerado parte del movimiento modernista por su estilo y época. Nació en la ciudad de Tepic en 1870, y falleció en Montevideo, Uruguay, en el año 1919. Su poesía tenía, en muchas ocasiones, misticismo y tristeza que parecían matizar su vena modernista.

Vivimos en cobardía, admitámoslo. ¿Vivimos? Con esas ligeras historias que pasan y mueren antes de comenzar, con esos delirios cotidianos que se esfuman como niebla o rocío. Nos tragamos las palabras, y dejamos pasar fragmentos de la vida como pasan nubes por el cielo, aunque no las podamos olvidar.

@SaetasdeLuis

592. Desenlace

Poema #592.

Desenlace.

 

Yo vivo solo

al borde del agua sin esposa ni hijos.

He girado en torno a muchas posibilidades

para llegar a lo siguiente:

 

una pequeña casa a la orilla de un agua gris,

con las ventanas siempre abiertas

hacia el mar añejo. No elegimos estas cosas.

 

Mas somos lo que hemos hecho.

Sufrimos, los años pasan,

dejamos caer el peso pero no nuestra necesidad

 

de cargar con algo. El amor es una piedra

que se asentó en el fondo del mar

bajo el agua gris. Ahora, ya no le pido nada a

 

la poesía sino buenos sentimientos,

ni misericordia, ni fama, ni Curación. Mujer silenciosa,

podemos sentarnos a mirar las aguas grises,

 

y en una vida inmaculada

por la mediocridad y la basura

vivir al modo de las rocas.

 

Voy a olvidar la sensibilidad,

olvidaré mi talento. Eso será más grande

y más difícil que lo que pasa por ser la vida.

 

Derek Walcott.

Poeta, dramaturgo y artista visual antillano. Nació en Castries, Santa Lucía, en 1930. Se mantuvo independiente de las escuelas de realismo mágico que se desarrollaron alrededor de la época en la que comenzó a escribir. A partir de 1981 vivió en Estados Unidos, dictando clases en la Universidad de Harvard. Actualmente alterna su residencia entre Trinidad y Boston, dictando la Cátedra de Literatura en la Universidad de Boston. Obtuvo, entre otros reconocimientos, el Premio Nobel de Literatura, en el año 1992.

¿Cómo acaba la vida? Cuando te detienes a pensar en el poema, a pensar en la página en blanco, en todo lo que va y lo que viene y en el flujo del tiempo que percibes, entonces, como una marea ralentizada. ¿Dónde estás? ¿Hacia dónde vas? Parece que elegimos, pero ¿qué es lo que realmente elegimos de todo esto, de todo lo que queda? Detenerse también le da nuevos movimientos a nuestra historia.

@SaetasdeLuis

590. Enmudece todo el derredor

Poema #590.

Enmudece todo el derredor.

 

Enmudece todo en derredor. La tarde está lejana.

Y la noche es un pastor detenido a los pies de la colina.

De todo lo creado sube Dios, tembloroso,

en el misterio de las luces distantes.

Por el cielo nos llega el clamor de los días

caídos en la antigua caverna de las sombras.

Y el hombre -junco móvil en medio de tinieblas-

pone su corazón al viento, escarba en su pasado.

 

¿Quién se asoma en esa ardiente nave,

con su poder de intimidad sedienta?

¿Quién se pone ese traje de soledad en el crepúsculo

y mueve las lentas lámparas de su agonía?

¿Quién escapa tan alto, como una queja apenas,

perdido en la nocturna inmensidad de los árboles?

 

Más, sólo un rostro profundo se mira en el espejo.

Y el amor ha caído vencido por el tiempo.

Y la carne es tan débil como una triste caña.

Y nadie sabe cuánta habita el corazón.

 

José Ramón Medina.

Poeta, ensayista, profesor universitario, jurista, periodista y diplomático de activa participación cultural en Venezuela y en el extranjero. Nació en el estado Guárico en 1919 y falleció en el año 2010, en Caracas. Miembro del grupo Contrapunto y de la Academia Venezolana de la Lengua, correspondiente de la Real Española. Ganador de varios premios y autor de una extensa obra. Este poema pertenece a su libro “A la sombra de los días”.

Siempre que enmudece el mundo comienza la elocuencia silente, habla la ausencia de sonidos. La escena es construida imagen tras imagen. El cielo, la noche, el viento, la soledad del crepúsculo y el rostro profundo que se mira a la sombra de los días. Preguntas y afirmaciones, la duda y el desconocimiento pueblan la imagen callada del recuerdo. El tiempo, el tiempo parece que lo vence todo.

@SaetasdeLuis

588. [Una querencia tengo por tu acento]

Poema #588.

 

Una querencia tengo por tu acento,

una apetencia por tu compañía

y una dolencia de melancolía

por la ausencia del aire de tu viento.

 

Paciencia necesita mi tormento

urgencia de tu garza galanía,

tu clemencia solar mi helado día,

tu asistencia la herida en que lo cuento.

 

¡Ay, querencia, dolencia y apetencia!:

tus sustanciales besos, mi sustento,

me faltan y me muero sobre mayo.

 

Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia,

a serenar la sien del pensamiento

que desahoga en mí su eterno rayo.

 

Miguel Hernández.

Poeta y dramaturgo español, nació en Alicante en el año 1910 y falleció en 1942. Hijo de campesinos, guiado por su amigo Ramón Sijé se inició en la poesía desde los 20 años. Durante la guerra civil militó activamente en el bando republicano como Comisario de Cultura, siendo encarcelado y condenado a muerte al terminar el conflicto. Este poema pertenece a sus sonetos amorosos agrupados en “El rayo que no cesa” .

Un rayo de amor que no cesa, una querencia por el acento, por el viento y por el estímulo de cada sentido que espera al amor ausente. Paciencia para la urgencia que no cesa, y el ritmo del soneto que clama por quien no viene. Así es el amor, quien lo probó lo sabe.

@SaetasdeLuis

586. Preciosa y el aire

Poema #586.

Preciosa y el aire.

 

Su luna de pergamino

Preciosa tocando viene,

por un anfibio sendero

de cristales y laureles.

El silencio sin estrellas,

huyendo del sonsonete,

cae donde el mar bate y canta

su noche llena de peces.

En los picos de la sierra

los carabineros duermen

guardando las blancas torres

donde viven los ingleses.

Y los gitanos del agua

levantan por distraerse,

glorietas de caracolas

y ramas de pino verde.

 

Su luna de pergamino

Preciosa Tocando viene.

Al verla se ha levantado

el viento, que nunca duerme.

San Cristobalón desnudo,

lleno de lenguas celestes,

mira a la niña tocando

una dulce gaita ausente.

 

Niña, deja que levante

tu vestido para verte.

Abre en mis dedos antiguos

la rosa azul de tu vientre.

 

Preciosa tira el pandero

y corre sin detenerse.

El viento-hombrón la persigue

con una espada caliente.

 

Frunce su rumor el mar.

Los olivos palidecen.

Cantan las flautas de umbría

y el liso gong de la nieve.

 

¡Preciosa, corre, Preciosa,

que te coge el viento verde!

¡Preciosa, corre, Preciosa!

¡Míralo por dónde viene!

Sátiro de estrellas bajas

con sus lenguas relucientes.

 

Preciosa, llena de miedo,

entra en la casa que tiene

más arriba de los pinos,

el cónsul de los ingleses.

 

Asustados por los gritos

tres carabineros vienen,

sus negras capas ceñidas

y los gorros en las sienes.

 

El inglés da a la gitana

un vaso de tibia leche,

y una copa de ginebra

que Preciosa no se bebe.

 

Y mientras cuenta, llorando,

su aventura a aquella gente,

en las tejas de pizarra

el viento, furioso, muerde.

 

Federico García Lorca.

Miembro de la Generación del 27. Poeta, prosista y dramaturgo español, nacido en Granada en 1898 y ejecutado en 1936 tras la sublevación militar de la guerra civil española, por su afinidad con el Frente Popular y por ser abiertamente homosexual. Este poema pertenece a su “Romancero gitano”, libro de amplio reconocimiento que contiene algunos de sus más populares poemas, muchos de ellos convertidos en canciones.

La historia es clara. El ritmo que la acompaña también, nos invita a escucharla, a cantarla, a sentir tanto a Preciosa como al aire. ¡Corre, Preciosa, que el viento te persigue ardiente! Lo sobrenatural forma parte de la vida gitana, y es necesario convivir con ello, conocer las historias, sus peligros y sus reveses. ¿Cómo se puede escapar del viento?

@SaetasdeLuis

584. Sucesión

Poema #584.

Sucesión.

 

Aunque renazca el sol

los días no vuelven.

 

José Emilio Pacheco.

Nació en Ciudad de México en el año 1939. Poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista, integrante de la “Generación de los años 50”. Coeditó las principales revistas culturales de los sesenta mexicanos, como “México en la Cultura”. Obtuvo, entre otros, los Premios Nacionales de Poesía y de Periodismo Literario de su país, así como el Premio Octavio Paz en el 2003 y el Cervantes en el 2009. Este poema pertenece a la cuarta parte de “Irás y no volverás”.

No hay mucho más que decir. Es un tema recurrente. “En los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos”, dijo Heráclito. Las posibilidades son ilimitadas, y a cada instante hemos de escoger, limitándolas.

@SaetasdeLuis

582. El consenso público

Poema #582.

El consenso público.

 

¿No es más bella la vida de mi corazón

desde que amo? ¿Por qué me distinguíais más

cuando yo era más arrogante y arisco,

más locuaz y más vacío?

 

¡Ah! La muchedumbre prefiere lo que se cotiza,

las almas serviles sólo respetan lo violento.

Únicamente creen en lo divino

aquellos que también lo son.

 

Friedrich Hölderlin.

Poeta lírico alemán nacido en 1770. Falleció en 1843. Su poesía, se dice, acoge la tradición clásica y la funde con el romanticismo alemán. Estudió Teología y Filosofía, trabajó como profesor particular y como traductor de autores clásicos como Sófocles y Píndaro. Desde 1802 su salud mental comenzó a empeorar y, tras ser declarado enfermo incurable alrededor de 1807, pasó al cuidado de un ebanista entusiasta de la lectura de una de sus obras más conocidas, Hiperión, quien lo acogió en su casa donde vivió hasta su muerte.

¿Será esto de consenso público? El consenso suele depender de a quiénes se les pregunte. ¿Podemos concordar en planteamientos universales? Escuchemos las afirmaciones y las dudas del poema, repitámoslas, y busquemos los motivos de cada una de ellas en nuestra cotidianidad.

@SaetasdeLuis