569. Cada dificultad me condiciona…

Poema #569

Cada dificultad me condiciona…

Cada dificultad me condiciona
pero cómo evitarlo
cómo cerrar los ojos
y que no me importe morir
que el abismo pregunte por mí
y en cada puerto donde toque tierra
y sé que nada me pertenece
comience mi historia
y que ésta sea un regreso al polvo
a través de hilos oscuros.

Esdras Parra

Poeta, ensayista, narradora y traductora venezolana nacida Mérida en 1939. Vivió en Londres desde los diecisiete años. Se sometió al cambio de sexo, adoptando desde entonces una posición imperturbable. Radicada de nuevo en Caracas, desarrolló una importante carrera literaria como ensayista y editora. Fue fundadora y directora de la revista Imagen, publicó varias obras de narrativa bajo los títulos “El insurgente” en 1967, “Por el norte el mar de las Antillas” en 1968 y “Juego limpio” en el mismo año. A partir de la década del noventa incursionó en la poesía con los siguientes volúmenes: “Suelo secreto”, premio de la II Bienal de Mérida en 1993; “Antigüedad del frío” en 2001 y “Aún no” en 2004. Falleció en noviembre de 2004.

El regreso al polvo es, definitivamente, un descenso. Seguir el camino o simplemente huir de él. Las condiciones las pone el viajero, los límites el destino.

@LauraAlessR

568. Penumbras secretas

Poema #568.

Penumbras secretas.

 

Encontré la desdicha al amanecer,

en un caballo que sangraba

con la cabeza un poco caída en la yerba

y el llanto de mi hermana de dos años

que había sido operada en el vientre.

 

Yo sentí un poco de sangre en las manos,

un dolor triste como un cabrito degollado,

una piel puesta a secar sobre las piedras.

Anduve por el aire frío de las últimas estrellas

donde moraban gallos dispersos,

y sentí mi propia presencia

en un árbol iluminado en el fondo de la casa.

 

El día acogió el caballo herido

con el llanto de mi hermana en los ojos.

El día me recluyó en los rincones oscuros.

Seguí siendo un triste que espanta las moscas de la tarde

o dibuja una iglesia rodeada de aves marinas.

 

Vicente Gerbasi.

 

Escritor, poeta y diplomático venezolano, nacido en Canoabo, Carabobo, en 1913 y fallecido en Caracas en 1992. Especialmente conocido por su extenso poema “Mi padre, el inmigrante” (1945). Publicó una considerable cantidad de poemarios durante su vida, siempre buscando “descifrar los misterios de su tierra” como dice Francisco Pérez Perdomo. Fue miembro del Grupo Viernes.

Hay que admitirlo: en ocasiones nos refugiamos en esos vuelcos que dan las palabras, en el aire que nos permiten respirar -como si estuviésemos buceando en una caverna- y en cada resquicio que encontramos, en cada bocanada sobre la inexistencia de la inmersión, pudiésemos dejar un poco de esa vastedad indescriptible. Nuestra vida, al menos una versión de ella, está entre versos, imágenes, instantes (nuestros y ajenos) y allí, en esas penumbras, nos consolidamos, día tras día, los mismos y otros.

@SaetasdeLuis

567. Distancia justa

Poema #567

Distancia justa

En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo              digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.

Cristina Peri Rossi

Poeta uruguaya. Nació en Montevideo el 12 de noviembre de 1941. Además de poeta es narradora, traductora y ensayista uruguaya. Estudió literatura comparada. Ha efectuado traducciones principalmente de Clarice Lispector. Ha publicado varios libros, entre ellos: “Evohé” 1971, “Diáspora” 1976, “Lingüística general” 1979, “Babel bárbara” 1991, “Aquella noche” 1996, entre otros.

En el amor, y en el boxeo todo es cuestión de danza. Muy cerca nos pisamos, nos sofocamos. Si estamos muy separados, quedo sola y escribo poemas. El desequilibrio se justifica en el arte.

@LauraAlessR

566. Romance de la luna, luna

Poema #566.

Romance de la luna, luna.

 

La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.

El niño la mira mira.

El niño la está mirando.

En el aire conmovido

mueve la luna sus brazos

y enseña, lúbrica y pura,

sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.

Si vinieran los gitanos,

harían con tu corazón

collares y anillos blancos.

 

Niño, déjame que baile.

Cuando vengan los gitanos,

te encontrarán sobre el yunque

con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,

que ya siento sus caballos.

Niño, déjame, no pises

mi blancor almidonado.

 

El jinete se acercaba

tocando el tambor del llano.

Dentro de la fragua el niño,

tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,

bronce y sueño, los gitanos.

Las cabezas levantadas

y los ojos entornados.

 

Cómo canta la zumaya,

¡ay cómo canta el árbol!

Por el cielo va la luna

con un niño de la mano.

 

Dentro de la fragua lloran,

dando gritos, los gitanos.

El aire la vela, vela.

El aire la está velando.

 

Federico García Lorca.

mportante miembro de la Generación del 27. Poeta, prosista y dramaturgo español, nacido en Granada en 1898 y ejecutado en 1936 tras la sublevación militar de la guerra civil española, por su afinidad con el Frente Popular y por ser abiertamente homosexual. Con este poema abre su “Romancero gitano”, libro de amplio reconocimiento y que contiene algunos de sus más populares poemas.

Lo sabemos: la luna nos ha hipnotizado desde el origen de los tiempos, sus cambios nos hablan de nosotros mismos, ella nos refleja y nos altera, nos define. La luna parece aquí, en este romance, arrullar al niño, arrancarle lentamente la vida, que queda fuera del alcance de sus gitanos, incapaces de alcanzarlo antes de que cierre los ojos. La historia, muchas veces contada y muchas veces vivida, se vierte en una nueva forma, en las palabras de García Lorca.

@SaetasdeLuis

Romancero Gitano

Romancero gitano de Federico García Lorca, en Trazos de la memoria

565. Verano

Poema #565

Verano

La corta noche;

en el bajío permanece

la luna creciente.

Yosa Buson

Poeta y pintor japonés. Su auténtico nombre fue  Taniguchi Buson, nació en Osaka en 1716. Uno de los grandes maestros del Haikú en el siglo XVIII. Huérfano desde pequeño, fue recorriendo varios lugares de Japón aprendiendo sobre pintura y poesía. A la edad de 45 años contrae matrimonio y tiene una hija.  Dictaba clases sobre lírica japonesa. Falleció a los 68 años de edad.

El tiempo y la naturaleza. Una breve noche de verano, aunque la oscuridad se desvanece la luna permanece en el horizonte. Aún nos espera la luna, la noche no ha sido suficiente.

@LauraAlessR

564. Un caballo de ojos azulverdosos

Poema #564.

Un caballo de ojos azulverdosos.

 

Lo que ves es lo que ves:

los manicomios raramente

se exhiben.

 

Que todavía paseemos y

nos rasquemos y encendamos

cigarrillos

 

es más milagroso

 

que bellezas bañándose

que las rosas y las mariposas.

 

Sentarse en una habitación pequeña

y beberse una lata de cerveza

y liar un cigarrillo

mientras se escucha a Brahms

en una pequeña radio roja

 

es haber regresado

con vida

de una docena de guerras

 

oír el ruido

de la nevera

 

mientras las bellezas bañándose

se pudren

 

y las naranjas y las manzanas

ruedan.

 

Charles Bukowski.

 

Nace en Alemania en 1920 y a los dos años es trasladado a Los Ángeles, Estados Unidos, donde fallecerá en 1994. Es considerado uno de los grandes exponentes del “realismo sucio” norteamericano, así como de la literatura independiente. Publicó más de cincuenta libros, entre novelas, poemarios, cuentos y demás. Logro (sobre)vivir de su escritura por buena parte de su vida.

Un guiño a esa gente que lee a Bukowski, que escucha sus consejos y ahonda en su realidad sucia”, que se deja asombrar por lo que ve en las líneas y entre ellas. En ocasiones, basta una pequeña habitación para hablar de guerras, del sueño americano, de quién somos y a dónde vamos, de todo y de nada. Lo que ves es lo que ves: la realidad, tu realidad.

@SaetasdeLuis

563. Hay que hacer un agujero

Poema #563

Hay que hacer un agujero

Cojo una pala y un rastrillo
y empiezo a cavar hacia abajo,
rompiendo primero las baldosas,
desmenuzando después el cemento
y la tierra que lo sostiene y todas
las piedras que encuentro las guardo
en los bolsillos por si
de repente vivo un desprendimiento
y hace falta hacer un muro y esperar
que la cosa se calme.

No quiero pensar
a dónde llegaré ni cuánto tardaré
ni si al final encontraré
a alguien cavando en sentido contrario.

Quién sabe si chocaré,
sin tener tiempo para prevenir la colisión,
contra la cabeza de alguien
llena de barro y escombros.

La verdad, pánico de chocar
contra mí,
de ser yo la pregunta y la respuesta.

Anna Gual

Poeta española. Nació en Barcelona en 1986. Estudia comunicación audiovisual.

Bajar por decisión, buscar una respuesta. El abismo, la caída, el descenso y la elección. Seguir el laberinto que lleva hacia el otro, hacia lo otro. Un día el principio o el final.

@LauraAlessR