478. Casida IV. De la mujer tendida

Poema #478.

De la mujer tendida.

 

Verte desnuda es recordar la Tierra,

la Tierra lisa, limpia de caballos,

la Tierra sin un junco, forma pura,

cerrada al porvenir; confín de plata.

 

Verte desnuda es comprender el ansia

de la lluvia que buscar débil talle,

o la fiebre del mar de inmenso rostro

sin encontrar la luz de su mejilla.

 

La sangre sonará por las alcobas

y vendrá con espadas fulgurantes,

pero tú no sabrás dónde se ocultan

el corazón de sapo o la violeta.

 

Tu vientre es una lucha de raíces.

Tus labios son un alba sin contorno.

Bajo las rosas tibias de la cama

los muertos gimen esperando turno.

 

Federico García Lorca.

Poeta, dramaturgo y prosista granadino, parte de la Generación del 27. Nace en 1898 y muere ejecutado tras la sublevación militar de la guerra civil española, en el año 1936. Una “casida”, según explica Emilio García Gómez, “es el nombre que se le da en árabe a todo poema de cierta longitud, con determinada arquitectura interna (…) y en versos monorrimos, medidos con arreglo a normas escrupulosamente estereotipadas”. Pertenece a su libro “Diván del Tamarit”, que está dividio en dos secciones: gacelas y casidas.

Recordar la Tierra, ver la Tierra; su vastedad, su esplendor, sus motivos y el recorrido incierto de la vida que da vueltas sobre un tiempo que va y viene en la mujer tendida y desnuda: máxima revelación.

@SaetasdeLuis

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477. You

Poema #477

You

Tú apareces,
tú te desnudas,
tú entras en la luz,
tú despiertas los colores,
tú coronas las aguas,
tú comienzas a recorrer el tiempo como un licor,
tú rematas la más cegadora de las orillas,
tú predices si el mundo seguirá o va a caer,
tú conjuras la tierra para que acompase su ritmo a tu lentitud de lava,
tú reinas en el centro de esta conflagración
y del primero
al séptimo día
tu cuerpo es un arrogante
.                                                        palacio
donde vive
.                                  el
.                                          temblor.

Rafael Cadenas

Poeta y ensayista venezolano, nace en Barquisimeto, en 1930. Ganó el Premio Nacional de Literatura en 1985. Ha traducido a grandes poetas como: Lawrence, Nijinski, Whitman, Cavafy, entre otros. Entre sus obras se pueden nombrar: “Los cuadernos del destierro” (1960), “Falsas maniobras” (1966), “Intemperie” (1977), “Amante” (1983), “Dichos” (1992), “Gestiones” (1992), entre otros.

Tú allí, aquí, siempre…

@LauraAlessR

476. Extraña primavera

Poema #476.

Extraña primavera.

 

 

Profunda luz. Las doce. En duro suelo

me abriga el sueño aquella vieja roca.

Tres ángeles detienen, suave, el vuelo.

Extraños ríen con extraña boca.

 

Baña los campos la fundida nieve.

Premonitoria es esta primavera,

y de aquel abedul se adentra, leve,

en frío lago larga cabellera.

 

Veloz acerca el ala hermosa nube,

cintas azules en el cielo brillan…

Risueño en ellas mi mirar detuve.

Los ángeles piadosos se arrodillan.

 

De un pájaro encantado se levanta

muy claro y fuerte el trino de metal

y lúcido, yo escucho lo que canta:

¡Tu dicha no, tu muerte sí, mortal!

 

Georg Trakl.

Poeta nacido en Salzburgo, Austria, en 1887. Alternó durante toda su vida el trabajo como farmaceuta y la escritura, fundando el grupo literario Apollo con otros escritores. Su obra estuvo influenciada por escritores como Rimbaud, Novalis y Hölderlin. Durante la primera guerra mundial participó en la batalla de Grodek. Eso le produjo una crisis nerviosa que le conduciría al hospital psiquiatrico de Cracovia, donde se suicidó en 1914.

Asumir el tiempo que nos abriga, que nos pasa, que nos muestra nuestra mortalidad. Ver en el claro ciclo de las estaciones la espiral de nuestra existencia, eternos retornos, señales y vinculaciones con la naturaleza, con la vida, con todo. Figuras angelicales se detienen, se arrodillan, pasan, nos llaman la atención y nosotros se la llamamos, en este caso. ¿Qué nos dicen? ¿Que hay algo más allá? ¿Existe algo más allá del ciclo de la vida, que las estaciones nos muestran cada año con claridad? La naturaleza canta a la vida y a la muerte, canta el eterno retorno, la copia reinventada en cada ocasión.

@SaetasdeLuis

475. Nostalgia

Poema #475

Nostalgia

Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
-sal, espuma y estruendo-,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.

Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.

Rosario Castellanos

Poeta, novelista y promotora cultural mexicana. Nació en la Ciudad de México el 25 de mayo de 1925. Estudió Filosofía y Letras. Dedicó una extensa parte de su obra y de sus energías a la defensa de los derechos de las mujeres, labor por la que es recordada como uno de los símbolos del feminismo latinoamericano. Falleció en Tel Aviv, el 7 de agosto de 1974. Publicada anteriormente en Trazos de la memoria.

¿Cuántas veces se rompe la ola contra la orilla? ¿Cuántas veces hemos tocado este silencio?

 @LauraAlessR

474. [Proscrito está todo retorno]

Poema #474.

 

Proscrito está todo retorno

 

Nos signan

soles

implacables

 

Ana María del Re.

Poeta, traductora y profesora venezolana. Licenciada en Letras y en Francés Superior por la Universidad Central de Venezuela. Realizó una maestría en Literatura hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde fue docente desde 1975 hasta el 2000. Realizó un doctorado en Literatura en La Universidad de La Sorbona (París).

Cada sol que transcurre ahonda en la cicatriz y el abismo. Cada vez más lejano, menos posible, el retorno está proscrito. Los griegos lo sabían bien, no hay nada que ocultar a la mirada de Helios.

@SaetasdeLuis

473. Espejo

Poema #473

Espejo

Soy plateado y exacto. No tengo preconceptos.
Cuanto veo, lo trago inmediatamente
tal cual es, sin empañar por amor o desagrado.
No soy cruel, sólo veraz:
ojo de un pequeño dios, cuadrangular.
Casi todo el tiempo medito en la pared de enfrente.
Es rosada, con lunares. La he mirado tanto tiempo
que creo que es parte de mi corazón. Pero fluctúa.
Las caras y la oscuridad nos separan una y otra vez.

Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí,
buscando en mi extensión lo que ella es en realidad.
Luego se vuelve hacia esas mentirosas, las bujías o la luna.
Veo su espalda y la reflejo fielmente.
Me recompensa con lágrimas y agitando las manos.
Soy importante para ella. Que viene y se va.
Todas las mañanas su cara reemplaza la oscuridad.
En mí ella ahogó a una muchachita y en mí una vieja
se alza hacia ella día tras día, como un pez feroz.

.
Sylvia Plath

Poeta y ensayista norteamericana. Nació en Boston el 27 de octubre de 1932. Escribió sus primeros poemas a los ocho años de edad. Sometida a un intenso tratamiento psiquiátrico, se gradúo en Smith College. Se casó con el poeta inglés Ted Hughes en 1956. Sylvia Plath es inscrita dentro de la poesía confesional. Fue la primera poeta en recibir post-mortem el Premio Pulitzer por el conjunto de su obra. Se suicida en Londres el 11 de febrero de 1963.

¿Quién es ella, la mujer del espejo? Pero, intriga más, quién es él… Ese que media entre las dos, que desarrolla paciencia para aguantar interminables tardes de escrutinios. Ese que contiene a una en la otra, y viceversa. Ese que calla y aguarda. Él, que se sorprende una mañana sin reflejo, inoportuno acusador. Cómplice del tiempo.

@LauraAlessR

472. A Ajmátova

Poema #472.

A Ajmátova.

 

¡Oh musa del llanto, la más bella de las musas!

Oh loca criatura del infierno y de la noche blanca.

Tú envías sobre Rusia tus sombrías tormentas

y tu puro lamento nos traspasa como flecha.

 

Nos empujamos y un sordo ah

de mil bocas te jura fidelidad, Anna

Ajmátova. Tu nombre, hondo suspiro,

cae en es hondo abismo que carece de nombre.

 

Pisar la tierra misma que tú pisas, bajo tu mismo cielo;

Llevamos una corona.

Y aquél a que a muerte hieres a tu paso

yace inmortal en su lecho de muerte.

 

Sobre esta ciudad que canta brillan cúpulas,

y el vagabundo ciego canta loas al Señor…

Y yo, yo te ofrezco mi ciudad con sus campanas,

Ajmátova, y con ella te doy mi corazón.

 

Marina Tsvetáieva.

Poeta rusa, nace en Moscú en 1892 y fallece en 1941. Hija de un profesor especializado en Bellas Artes, estudió en Moscú y en La Sorbona. Vivió muchos años en el extranjero. Es considerada una de las figuras más relevantes de la literatura rusa del siglo XX.

Un retrato y una exaltación de otra gran poeta rusa, Anna Ajmátova, definiéndola con diversas características, entre ellas “musa del llanto”, a quien describe y agradece por su escritura, por sus luchas, por su compañía en una época cruel y difícil. Es una ventana, desde otra perspectiva, a la vida de Ajmátova, con los ojos de Tsvetáieva.

@SaetasdeLuis