419. Sucedió más de una vez, sucederá muchas veces…

Poema #419

Sucedió más de una vez, sucederá muchas veces…

Sucedió más de una vez, sucederá muchas veces
en nuestra sorda y obstinada batalla:
Como siempre, ahora has renegado de mí
pero sé que pronto regresarás resignada.

Por eso no te asombres, mi querida enemiga
atrapada en el amor oscuro,
si los besos mañana se tiñen de sangre
y el murmullo de amor se convierte en quejido.

Nikolai Gumiliov

Poeta ruso nacido en Kronshtadt en 1886. Escribió sus primeros poemas a la edad de 8 años y su primer cuando tenía sólo 19 años. En 1910 se casó con la poeta Anna Ajmatova, con quien inició un nuevo movimiento literario conocido como “Acmeismo”. Se divorció ocho años después. Militó en el marxismo, después de la Revolución de 1917 se declaró abiertamente monárquico. Durante el régimen soviético su poesía fue prohibida. En 1921 fue detenido y fusilado en agosto del mismo año.

Aunque el tiempo fluya permanentemente y el minuto pasado no vuelva nunca, hay repeticiones. No conseguimos parar el tiempo, pero si podemos detenernos. No ser parte del cambio, no danzar con la vida, nos deja atrás o detenidos viviendo lo que pareciera ser lo mismo. El paisaje varía constantemente pero somos incapaces de percibirlo, es desperdiciar la belleza del momento y perder mucho más. Sin importar la resistencia al cambio, la marea de una manera u otra, nos abrasará.

@LauraAlessR

Anuncios

418. Nada dos veces

Poema #418.

Nada dos veces.

 

Nada sucede dos veces

ni va a suceder, por eso

sin experiencia nacemos,

sin rutina moriremos.

 

En esta escuela del mundo

ni siendo malos alumnos

repetiremos un año,

un invierno, un verano.

 

No es el mismo ningún día,

no hay dos noches parecidas,

igual mirada en los ojos,

dos besos que se repitan.

 

Ayer mientras que tu nombre

en voz alta pronunciaban

sentí como si una rosa

cayera por la ventana.

 

Ahora que estamos juntos,

vuelvo la cara hacia el muro.

¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?

¿Como una flor o una piedra?

 

Dime por qué, mala hora,

con miedo inútil te mezclas.

Eres y por eso pasas.

Pasas, por eso eres bella.

 

Medio abrazados, sonrientes

buscaremos la cordura,

aun siendo tan diferentes

cual dos gotas de agua pura.

 

Wislawa Szymborska.

Poeta, ensayista y traductora polaca (1923-2012). A los ocho años fue trasladada a Cracovia, donde fijó su residencia. En los años 40 publicó sus primeros poemas en periódicos locales. En 1953 formó parte del equipo de la revista “Vida literaria”, donde trabajó hasta 1981. Fue colaboradora del periódico parisino Kultura. En el año 1996 obtuvo el Premio Nobel de Literatura por su obra. Publicó pocos poemas, pero minuciosamente elaborados.

No puedo evitar preguntarme si la rima es tan obvia en su idioma original, o si debemos esa cadencia particular del poema a esta traducción. De cualquier forma, y apartando ese hecho, surge en el poema el tema del instante, tan relevante para el poeta y para la poesía. El instante que sucede -que nunca ha sucedido y que no volverá a repetirse- está cargado de poesía, y podemos resaltar de él cuestiones pequeñas pero trascendentes, universales pero singulares cada una, “cual dos gotas de agua pura”.

@SaetasdeLuis

417. Solamente

Poema #417

Solamente

ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida

Alejandra Pizarnik

Poeta argentina nacida en Buenos Aires el 29 de abril de 1936. Es representante del surrealismo poético. Titulada por la Universidad de Buenos Aires en Filosofía y Letras. Fallece el 25 de septiembre de 1972 debido a una intensa depresión. Podrás encontrar varios poemas de ella, ya publicados en Trazos de la memoria.

La verdad: salir y vivir la vida. En ella danza la chispa primera del poema, las emociones del poeta.

@LauraAlessR

416. Me estoy riendo

Poema #416.

Me estoy riendo.

 

Un guijarro, uno solo, el más bajo de todos,

controla

a todo el médano aciago y faraónico.

 

El aire adquiere tensión de recuerdo

y de anhelo,

y bajo el sol se calla

hasta exigir el cuello a las pirámides.

 

Sed. Hidratada melancolía de la tribu errabunda,

gota

a

gota,

del siglo al minuto.

 

Son tres Treses paralelos,

barbados de barba inmemorial,

en marcha    3          3         3

 

Es el tiempo este anuncio de gran zapatería,

es el tiempo, que marcha descalzo

de la muerte                    hacia                  la muerte.

 

César Vallejo.

Poeta peruano, nace en 1892 y muere en París, en 1938. Publicó en Lima sus dos primeros poemarios, Los heraldos negros, y Trilce. En 1926 editó con Juan Larrea una fugaz revista que sólo llegó a dos números, titulada “Favorables París Poema”, a la que pertenece este texto, y que se puede leer aquí.

En el ejemplar del que extraigo este poema, Vallejo habla de la “poesía nueva”, de una poesía simple y humana, y critica a la poesía “pedante de novedad”, diciendo que se notan sus posturas, sus gestos forzados, su empeño por ser nueva. Lo nuevo siempre es relativo; nos estamos riendo de todas esas cosas, jugando con el lenguaje, con las palabras, con la poesía, y creando.

@SaetasdeLuis

415. Falta de mérito

Poema #415

Falta de mérito

Si yo fuera capaz de entrar por fin
en esa pulcritud del aire inmóvil
que he llamado silencio en el poema;
si yo fuera capaz de nombrar árbol
como esta tarde el árbol se mostraba
a sí mismo en la quietud del parque;
si yo fuera capaz de parecerme
al objeto real de mi escritura
(al agua misma cuando escribo agua,
al vaso limpio cuando escribo vaso);
y si fuera posible merecerte,
cosa que ultrajo en tu mudez precisa
al hacerte sonar en mi palabra,

yo entraría en la luz de lo que digo.

Armando Rojas Guardia

Poeta venezolano. Nacido en Caracas en el año 1949. Entre sus poemarios se encuentran: “Del mismo amor ardiendo” (1979), “Yo que supe de la vieja herida” (1985), “Hacia la noche viva” (1989), ”Fuera de tiesto” (2008), entre otros. Fue miembro del grupo Tráfico y participó en el Taller de Calicanto y Antonia Palacios. Ya tenemos varios poemas de él publicados en Trazos de la memoria.

La belleza que se admira y la necesidad expresiva que invade al poeta. La necesidad de hacer sentir a través de la palabra. Lograr que un sentimiento habite en una imagen y que ella se multiplique en cada lector. Maravillosa poesía, esa que hace de la palabra algo tangible, algo que invade y se asienta en cada lector. Lograr ser esa palabra, ese poema. Que la belleza trascienda en la palabra abriendo las infinitas formas de un sentimiento. ¿Cómo no sentir falta de mérito?

@LauraAlessR

414. Hoy mismo

Poema #414.

Hoy mismo.

 

Mira las cosas que se van,

recuérdalas,

porque no volverás a verlas nunca.

 

José Emilio Pacheco.

 

Poeta, ensayista, cuentista, novelista y traductor mexicano. Nace en 1939. Coedita las principales revistas literarias de los años sesenta mexicanos, obtiene los Premios Nacionales de Poesía y Periodismo, así como el Octavio Paz, y escribe una extensa obra. En el año 2009 le otorgan el Premio Cervantes. Este poema, breve y con vestigios de otros poetas elementales, pertenece a la cuarta parte de Irás y no volverás.

Nada sucede dos veces, diría Szymborska, y lo que fue no volverá a ser, ni volveremos a verlo nunca. Recuérdalas, nos recomienda el poema, aunque otro poeta nos diría que el recuerdo es una traición de la naturaleza. Nada volverá de la misma manera -ni siquiera tú- así que hoy mismo mira las cosas, vívelas.

@SaetasdeLuis

413. La mordida profunda

Poema #413

La mordida profunda

.
Hay una mordida profunda

.                      incisiva

en el centro de mi sexo

por la cual yo me erijo como yo misma

.          y soy,

.          y poseo y dono.

.          Regalo mi cuerpo y mi ansia.

.
Hay una mordida en mí

.              que doblega al otro

.              lo arrodilla, lo inclina.

.
Por esa mordida se abre un vasto mar de vacíos

.               vértigos

.               precipitaciones

.               abismos.

.
Me cruza una pendiente

me traza un precipicio

.                                              en el amor…

.                               y en todas mis secretas junturas

con cuido, con recelo, tú te avienes a mí

.                                              y no me sabes.

Hanni Ossott

Poeta venezolana. Nació el 14 de febrero de 1946. Hija de padres alemanes, se desempeñó como profesora de la Escuela de Letras de la U.C.V. Entre sus poemarios se encuentran: “Hasta que llegue el día y huyan las sombras”, “El reino donde la noche se abre”, “Casa de agua y de sombras”, entre otros. Fue esposa de Manuel Caballero. Galardonada con el Premio Nacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre y el Premio Nacional de Poesía. Fallece el 31 de diciembre de 2002. Podrás encontrar otros poemas de ella publicados en Trazos de la memoria.

Saber a una mujer. Cómo saber a una mujer de cartas boca abajo. Largos e intricados son sus caminos. Laberintos, quizás, de violenta seducción como este poema. Ella que se reconoce, que se erige en sí misma. Mujer que advierte la caída que la habita, el eterno final que la define, en el amor. No bastará una noche, porque aún adviniéndote a mí, no me sabes…

@LauraAlessR