340. Nieve

Poema #340.

Nieve.

 

Retrocede, combate

hacia atrás, corazón mío.

Cíñete al amor, queda

activo en cuerpos, en

materiales amantes.

Olvida la nieve, vive

con los tuyos, desciende

a la ternura. Este

es tu país.

¡Oh la sed, oh la sed!

¿Por qué este mismo fuego

me empuja hacia la nieve?

Subir, subir al agua

eterna donde viven

la claridad y el frío.

Un sueño: cumbre inmóvil.

Nada y luz. Nadie, nadie.

Oh Dios, si sólo un pájaro

me visitase en esta

región de libertad.

Atrás, puros espacios,

belleza inhabitable.

vuelva la sed a su

origen en el fuego.

 

Antonio Gamoneda.

Poeta español nacido en Oviedo en 1931. Ha vivido desde los 3 años en la ciudad de León. Fue parte de la resistencia intelectual al Franquismo. Ha publicado una considerable obra ensayística y poética que le ha valido varios premios, entre ellos el Cervantes, en el año 2006, y el Premio Nacional de Poesía en 1988.
Podríamos trazar una línea entre los elementos opuestos. El origen de la sed que nos acompaña: el fuego, externo e interno. Nos invita a olvidar la nieve, a ceñirnos al amor, a buscar el agua eterna. La nada luminosa de la libertad en la nieve, la sed que da el fuego y que la transforma en agua, que busca el encuentro, aunque fuese de sólo un pájaro. ¿Qué región es más inhóspita, inhabitable, para nosotros? La palabra, como la nieve, cae, se condensa, y nuestra sed la vuelve agua que nos sacia.

@SaetasdeLuis

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