366. Cerco

Poema #366.

Cerco.

 

Desempleado, sin un centavo en el bolsillo,

sin combates, sin nada que hacer,

digo, no tengo acceso a la alegría,

no tengo derecho al más pequeño de los saludos

y menos aún al amor.

 

Sólo la blasfemia me es dada, sólo la blasfemia

y las hambres más hondas me son dadas.

 

Pero sabedlo,

esto no va a durar toda la vida.

 

Vosotros devoradores de la canción,

que durante sombras seculares me habéis tenido

acorralado en este cerco de tristezas:

¡escuchadme bien!

es cierto que estoy hecho para grandes decepciones

y cierto también, preparado,

para inexorables alegrías que vendrán.

 

Tengo necesidad del mañana.

No me juzguéis cruel por mis actos.

 

Víctor Valera Mora.

Poeta venezolano, nació en Valera en 1935 y falleció en Caracas en 1984. Se graduó en sociología por la Universidad Central de Venezuela, en 1961. Durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez estuvo preso durante cinco años por motivos políticos. También fue miembro fundador de la Pandilla de Lautréamont. En 1969 reside en Mérida, donde trabaja por un tiempo en la Dirección de Cultura de la Universidad de los Andes. Este poema pertenece a su primer libro “Canción del soldado junto”, publicado en 1961.

Cargado de esperanza, con necesidad de futuro, busca abrirse paso más allá de su “cerco de tristeza”; para él, para el poeta joven que comienza a publicar, su canción es la canción de un soldado justo, pero también lo sabe: el tiempo lo juzgará por sus actos, por sus palabras y por su necesidad de mañana, como a todos.

@SaetasdeLuis

365. Yo, tranquilo, serenamente plantado…

Poema #365

Yo, tranquilo, serenamente plantado…

Yo, tranquilo, serenamente plantado ante la naturaleza,
amo de todo o señor de todo, sereno en medio de las cosas irracionales.
Imbuido como ellas, pasivo, receptivo, y silencioso, también como ellas,
conocedor de que mi ocupación, mi pobreza, mi notoriedad
y mis debilidades son menos importantes de lo que creía,
hacia el mar mexicano, en el Manhattan o en el Tennessee, o lejos en el norte o tierra adentro,
hombre de río u hombre de montes o de granjas de estos estados, ribereño del mar o de los lagos de Canadá.
Yo, dondequiera que viva mi vida, quiero hacer frente a las contingencias
y encarar la noche, las tormentas, el hambre, el ridículo, los accidentes
y los rechazos como lo hace el animal.

Walt Whitman

Poeta, ensayista, periodista y humanista estadounidense. Nace en el Estado de Nueva York, el 31 de mayo de 1819.  Whitman está entre los más influyentes escritores del canon estadounidense y ha sido llamado el padre del verso libre. Trabajó como periodista, profesor, empleado del gobierno y enfermero voluntario durante la Guerra Civil. Al inicio de su carrera, también produjo una novela, “Franklin Evans” (1842). Su obra maestra, “Hojas de hierba”, fue publicada en 1855 costeada por él mismo. Murió a los 72 años y su funeral se convirtió en un espectáculo público.

Respetar la vida y la muerte como lo hace un animal. Aceptar el miedo, las dificultades y el dolor con esa esencia elemental que debería permanecer en cada hombre. Ese instinto que nos conecta con la naturaleza. Este estar “sereno en medio de las cosas irracionales” que busco en mí.

@LauraAlessR

364. Fama

Poema #364.

Fama.

 

Esto es la fama: domingos,

una sensación de vacío

como en Balthus,

 

callejuelas empedradas,

iluminadas por el sol, resplandecientes,

una pared, una torre marrón

 

al final de una calle,

un azul sin campanas,

como un lienzo muerto

 

en su blanco

marco, y flores:

gladiolos, gladiolos

 

marchitos, pétalos de piedra

en un jarrón. Las alabanzas elevadas

al cielo por el coro

 

interrumpidas. Un libro

de grabados que pasa él mismo

las hojas. El repiqueteo

 

de tacones altos en una acera.

Un reloj que arrastra las horas.

Un ansia de trabajo.

 

Derek Walcott.

Poeta, dramaturgo y artista visual antillano. Nació en Castries, Santa Lucía, en 1930. Se mantuvo independiente de las escuelas de realismo mágico que se desarrollaron alrededor de la época en la que comenzó a escribir. A partir de 1981 vivió en Estados Unidos, dictando clases en la Universidad de Harvard. Actualmente alterna su residencia entre Trinidad y Boston, dictando la Cátedra de Literatura en la Universidad de Boston. Obtuvo, entre otros reconocimientos, el Premio Nobel de Literatura, en el año 1992.

La fama descrita a trazos, una sensación de vacío, domingos y callejuelas iluminadas por el sol, un reloj que arrastra las horas, un ansia de trabajo. Las flores están cargadas de simbología, y los gladiolos marchitos también tienen su significado. ¿Es eso la fama? Son muchos los que la buscan ávidamente, pero no es para todos una victoria. El poema nos detiene y nos suspende en un ritmo lento para contarnos lo que se siente una de esas “grandes palabras”… y seguimos preguntándonos, ¿será eso? ¿a qué se sentirá?

@SaetasdeLuis

363. La pasión

Poema #363

La pasión

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.

Cristina Peri Rossi

Poeta uruguaya. Nació en Montevideo el 12 de noviembre de 1941. Además de poeta es narradora, traductora y ensayista uruguaya. Estudió literatura comparada. Ha efectuado traducciones principalmente de Clarice Lispector. Ha publicado varios libros, entre ellos: “Evohé” 1971, “Diáspora” 1976, “Lingüística general” 1979, “Babel bárbara” 1991, “Aquella noche” 1996, entre otros.

Primero el golpe, el accidente, el suceso que deja impronta. Luego, la pasión y la pregunta: para qué. Pasión: luego del fuego, finas brasas que sobreviven.

@LauraAlessR

362. Más adentro

Poema #362.

Más adentro.

 

En la gran entrada a la ciudad

cuando el sol está bajo.

El tráfico se hace denso, repta.

Es un pesado dragón reluciente.

Soy una de las escamas del dragón.

De pronto está el sol rojo

frente al parabrisas

e inunda el carro.

¡Estoy iluminado

y una escritura se hace visible

dentro de mí,

palabras con tinta invisible

que aparecen

cuando el papel se acerca al fuego!

Sé que debo ir lejos,

atravesar la ciudad y luego

más allá, hasta que sea hora de ir

a caminar largamente por el bosque.

A seguir las huellas del tejón.

Se oscurece, se dificulta la visión.

Allí, en el musgo, hay piedras.

Una de esas piedras es valiosa.

Ella puede transformarlo todo,

puede hacer brillar la oscuridad.

Es un interruptor para todo el país.

Todo depende de ella.

Verla, tocarla…

 

Tomas Tranströmer.

Premio Nobel de Literatura 2011, porque “a través de sus imágenes condensadas y translúcidas nos permite el acceso a la realidad”. Psicólogo, escritor y traductor sueco, nacido en 1931. Su poesía se centra en lo cotidiano y lo natural, desarrollando lo que se ha considerado el lenguaje del siglo XX. Este poema pertenece a su libro “Senderos”, y la traducción al castellano, como las de los otros poemas que están ya en el blog, es de Roberto Mascaró.

Adentrarse en sí mismo, en la naturaleza. En ocasiones son senderos inesperados los que nos llevan a obtener revelaciones, sorpresas, iluminaciones. El dragón reluciente avanza con pesada lentitud, y el hombre atrapado en él cae en cuenta de su escritura secreta, de su búsqueda, de sí mismo.

@SaetasdeLuis

361. Quiéreme entera…

Poema #361

Quiéreme entera…

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!

si me quieres, no me recortes:
¡quiéreme toda… o no me quieras!

Dulce María Loynaz

Poeta cubana. Nació en La Habana el 10 de diciembre de 1902. Doctora en leyes. Una de las principales figuras de la poesía lírica cubana y universal. Publicó sus primeros poemas en 1920. En 1986 recibió el premio Nacional de Literatura de su país, en 1991 el Premio de la Crítica y en 1992 el premio Cervantes, convirtiéndose desde entonces en directora de la Academia Cubana de la Lengua. Entre sus obras se encuentran: “Juegos de agua” (1951),”Poemas náufragos” (1991), “Finas redes” (1993), “La novia de Lázaro” (1993), “Melancolía de otoño” (1997), “La voz del silencio” (2000), entre otros. Fallece el 27 de abril de 1997.

Si me quieres, quiéreme toda…

Llena o menguante. A pleno mediodía o nublada. Quiéreme de domingo y de miércoles por la tarde. Quiéreme absoluta y plena. Quiéreme cambiante y silenciosa. Quiéreme como a ese Ángel inmisericorde, que te ha enseñado finalmente como vivir sin él. 

@LauraAlessR

360. Octubre

Poema #360.

Octubre.

 

Hay una leve luz caída

entre las hojas de la tarde.

Dame

tu mano y cruza

de puntillas conmigo

para nunca pisarla,

para no arder tan tenue

en sus dormidas brasas

y consumirte lenta

en el perfil del aire.

 

José Ángel Valente.

Poeta, ensayista y traductor español nacido en el año 1929, en Orense. Falleció en el año 2000 en Ginebra. Estudió Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela y estudió la licenciatura en Filología Románica por la Universidad Complutense. Fue sometido a Consejo de Guerra por la dictadura franquista en 1972 por “alusiones ofensivas al ejército” en uno de sus cuentos. Su poesía suele inclinarse hacia la mística, la esencialidad y la llamada “poética del silencio”.

Dame tu mano. Crucemos levemente, con sigilo, con la esperanza de que la vida no se entere de nuestra conspiración; para nunca pisarla, para no arder, para no consumirnos en el perfil del aire. La luz caída nos recuerda el mundo allí afuera, el mes, la temporada. Esquívemosla, por ahora.

@SaetasdeLuis

359. Ningún amor cabe en un cuerpo solamente

Poema #359

Ningún amor cabe en un cuerpo solamente

Ningún amor cabe en un cuerpo solamente,
aunque abarquen sus venas el tamaño del mundo;
siempre un deseo se queda fuera,
otro solloza pero falta.

Lo sabe el mar en su lamento solitario
y la tierra que busca los restos de su estatua;
no basta un solo cuerpo para albergar sus noches,
quedan estrellas fuera de la sangre.

Ningún amor cabe en un cuerpo solamente,
aunque el alma se aparte y ceda espacio
y el tiempo nos entregue la hora que retiene.
Dos manos no nos bastan para alcanzar la sombra;
dos ojos ven apenas pocas nubes
pero no saben dónde van, de dónde vienen,
qué país musical las une y las dispersa.
Ningún amor, ni el más huidizo, el más fugaz,
nace en un cuerpo que está solo;
ninguno cabe en el tamaño de su muerte.

Eugenio Montejo

Poeta y ensayista venezolano, nació en Caracas, el 19 de octubre de 1938. En 1998 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura y en 2004 el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo. Fue fundador de muchos proyectos importantes como las revistas “Poesía” y “Zona Tórrida” de la Universidad de Carabobo. Se han publicado varios de sus poemas anteriormente en Trazos de la memoria. Fallece en Valencia, el 5 de junio de 2008.

En un cuerpo que está solo no puede nacer el amor. El amor necesita compañía, espacio, tiempo… El amor necesita del otro, de su forma y de su sustancia. Cuando se ama existe otro que nos acompaña de mil maneras diferentes, y se multiplican las formas de ver el mundo, de contemplar la belleza y de aceptar la muerte. El amor crea un universo donde todo está y todo falta, un lugar para encontrarse y para perderse, un laberinto muy pesado. Este universo, esta creación, no cabe en un cuerpo solamente.

@LauraAlessR

358. Incendio

Poema #358.

Incendio.

 

A veces había un incendio y yo entraba en él

y salía ileso y seguía mi camino,

y para mí era tan solo otra cosa que hacer.

En cuanto a apagar el fuego, dejaba eso a los demás,

que se precipitaban a la oleada de humo con escobas

y mantas para sofocar las llamas. Cuando atravesaban el fuego

se amontonaban para hablar de lo que habían visto

-cuán afortunados habían sido al ser testigos de los lustres del calor,

cómo acallaban las cenizas, pero más aún por haber conocido la fragancia

del papel en llamas, el sonido de las palabras en su último respiro…

 

Mark Strand.

Poeta canadiense de nacionalidad estadounidense, nace en 1934 y se dedica a la poesía, la narrativa, el ensayo, la crítica del arte y la escritura en general. Ha traducido, entre otros, a Rafael Alberti y Carlos Drummond de Andrade. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990, en 1991 obtuvo el Premio Bollingen y en 1999 su poemario Blizzard of one obtuvo el Premio Pulitzer. Vive en Nueva York, donde es profesor de la Columbia University.

El papel en llamas, el sonido de las palabras en su último respiro, el ejercicio de adentrarse en el incendio y seguir el camino. Hay algo en el fuego, en su danza secreta, en sus misterios, que nos habla con otro aire, con otra fragancia que pocos llegan a conocer. En cuanto a apagar el fuego, dejo eso a los demás, quizás sólo hacía falta una escalera para incendios.

@SaetasdeLuis

357. Poema 739

Poema #357

Poema 739

Muchas veces pensé que la paz había llegado
cuando la paz estaba muy lejos-
como los náufragos- creen que ven la tierra-
en el centro del mar-

y luchan más débilmente -sólo para probar
tan desahuciadamente como yo-
cuántas ficticias costas-
antes del puerto hay-

Emily Dickinson

Poeta norteamericana nacida en Amherst, Massachusetts en 1830. Hija de prominentes figuras políticas e intelectuales, fue educada en un ambiente puritano y pasó gran parte de su vida recluida en una habitación de la casa de su padre en Amherst. Admiró a los poetas Robert y Elizabeth Barrett Browning, así como a John Keats. Aunque su producción poética fue muy amplia, sólo fue editada en 1890 después de su muerte, ocurrida en el año de 1886 en la ciudad de Amherst.

Cuántas costas ficticias antes de llegar… muchas retrasan el ritmo, hacen largo el regreso a tu isla. Ese pequeño pedazo de tierra que te ha dado todo desde la ausencia, es necesario siempre tenerla en mente, llegar a ella es tu destino. Para vivir es necesario perder el camino, para arder hay que naufragar…

@LauraAlessR