317. Leí hasta altas horas de la noche

Poema #317

Leí hasta altas horas de la noche

Olvidada de las cuentas del día
y flotando en el ritornello de la lluvia
y del silencio
.                                  leí hasta altas horas de la noche
.
Mientras el agua parodiaba
la paz de las tuberías
y los demás se entregaban a la brutalidad
del sueño
y cada quien se perdonaba
mascullando indecencias
y yo también con ellos
me conciliaba y parecía
.                                  leí hasta altas horas de la noche
.
así Eliot
en medio de elevadas transcendencias
registraba
el trivial placer de haber leído
.                                    hasta altas horas de la noche
.
Pero yo
profana y atea
de trascendencia ninguna
sólo me multiplico en milagros
cuando leo
.                                  hasta altas horas de la noche

Lo he decidido con todas las garras:
.                                  será el único hueso de la belleza
.                                  que no entregaré
.                                  ni en el postrero aliento.
Márgara Russotto

Nacida en Palermo, Italia, en el año de 1946. Russotto se ha desempeñado como poeta, profesora universitaria y crítico literario. Ha sido reconocida con el Premio de Poesía de la Bienal “José Rafael Pocaterra” por su obra Brasa (Fundarte, 1979); con el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal por Tópicos de la retórica femenina (Monte Ávila, 1993); y con el Premio de Poesía de la Bienal “José Antonio Ramos Sucre” por Épica mínima (UDO, 1996). También podemos mencionar los poemarios Restos del viaje (Monte Ávila, 1979), Viola d’amore (Fundarte, 1986) y Éxtasis. Poemas apócrifos de Sor Juana (El pez soluble, 2000).

La noche, siempre cómplice de la literatura, se refleja en el poema de Russotto como ese sitio seguro, ajeno a cualquier perturbación de la vida cotidiana que le roba a la mujer tiempo preciado para disfrutar los placeres de la lectura. La voz poética encuentra, entre el susurro de la lluvia y la quietud de la madrugada, una trinchera protegida por el sueño de los otros, un espacio en el que la vida alrededor carece de importancia y sólo en las páginas de un libro pueden ocurrir milagros, trascendencias; encuentra, además, un lugar al que resulta casi delictivo renunciar. El contrapunto entre la condición femenina que requiere espacios para nutrir el alma y los “deberes” impuestos a la misma por la sociedad son el pilar de este poema que sirve como alegato, manifiesto, protesta, que busca defender con arrojo el sentimiento de plenitud que regala leer “hasta altas horas de la noche”.

Ezioly Serrano.

(Contribución)

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