300. La cogida y la muerte

Poema #300.

La cogida y la muerte.

 

A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana

a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida

a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte

a las cinco de la tarde.

 

El viento se llevó los algodones

a las cinco de la tarde.

Y el óxido sembró cristal y níquel

a las cinco de la tarde.

Ya luchan la paloma y el leopardo

a las cinco de la tarde.

Y un muslo con un asta desolada

a las cinco de la tarde.

Comenzaron los sones de bordón

a las cinco de la tarde.

Las campanas de arsénico y el humo

a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio

a las cinco de la tarde.

¡Y el toro solo corazón arriba!

a las cinco de la tarde.

Cuando el sudor de nieve fue llegando

a las cinco de la tarde

cuando la plaza se cubrió de yodo

a las cinco de la tarde,

la muerte puso huevos en la herida

a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

A las cinco en punto de la tarde.

 

Un ataúd con ruedas es la cama

a las cinco de la tarde.

Huesos y flautas suenan en su oído

a las cinco de la tarde.

El toro ya mugía por su frente

a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía

a las cinco de la tarde.

A lo lejos ya viene la gangrena

a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles

a las cinco de la tarde.

Las heridas quemaban como soles

a las cinco de la tarde,

y el gentío rompía las ventanas

a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!

¡Eran las cinco en todos los relojes!

¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

 

Federico García Lorca.

Importante miembro de la Generación del 27. Poeta, prosista y dramaturgo español, nacido en Granada en 1898 y ejecutado en 1936 tras la sublevación militar de la guerra civil española, por su afinidad con el Frente Popular y por ser abiertamente homosexual. Este poema es la primera elegía de su “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, torero, escritor y miembro de la Generación del 27, quien murió de gangrena a causa de una cornada en la plaza de Manzanares.

La hora sombría en la que nos enteramos de la muerte de un ser querido, la hora que se repite en todos los relojes y en todos los tiempos, que nos resuena terrible y atronadora. ¡Qué terrible la hora incierta de la muerte! La noticia que viene, que nos llega, que nos lleva. Las cuatro elegías que componen el llanto articulan su dolor ante esta situación, ante una sangre que no quiere verse, ante un cuerpo presente, ante el alma ausente. Aceptamos la impotencia ante esto -no tenemos otra opción- pues todos morimos, como también se muere el mar

@SaetasdeLuis

Ve con el viento, ahora y en todas las horas.

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