272. Poema 5

Poema #272.

Poema 5.

 

Para que tú me oigas

mis palabras

se adelgazan a veces

como las huellas de las gaviotas en las playas.

 

Collar, cascabel ebrio

para tus manos suaves como las uvas.

 

Y las miro lejanas mis palabras.

Más que mías son tuyas.

Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

 

Ellas trepan así por las paredes húmedas.

Eres tú la culpable de este juego sangriento.

 

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.

Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

 

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,

y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

 

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte

para que tú las oigas como quiero que me oigas.

 

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.

Huracanes de sueños aún a veces las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.

Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.

 

Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.

Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

 

Pero se van tiñendo como tu amor mis palabras.

Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

 

Voy haciendo de todas un collar infinito

para tus blancas manos, suaves como las uvas.

 

Pablo Neruda.

Poeta chileno (1904-1973) que publica una extensa obra de más de cuarenta poemarios, siendo los “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” su segundo libro, en 1923, con tan solo 20 años de edad. Estos poemas tienen un tono melancólico, imágenes claras y un ritmo libre pero de una musicalidad sencilla y pegajosa. Obtendrá, años después, el Premio Nacional de Literatura en 1945 y el Premio Nobel de Literatura en 1971.

Hacer que las palabras -esenciales para nosotros- vayan todas a la amada. Todas mis palabras buscan tus palabras, todas las palabras quieren lograr alcanzar a la amada, acercarse a ella, mientras que su mera existencia va cambiando y llenando al poeta. Un amor joven y apasionado que quiere atreverse seguir, ahondar, que le pide a la amada que lo escuche, que lo llene, que le permita envolverla con lo que dice, entregarle las palabras como una ofrenda. Hay que dejar que (re)suenen.

@SaetasdeLuis.

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