252. Luna

Poema #252.

Luna.

 

El hombre en la luna es un conejo en México

La luna es la hija olvidada del sol

Un incendio en la luna jamás es visible

La luna añora la visita de los pájaros

El sueño de la luna termina en oscuridad

La luna es el ojo del erudito

Vista de un lado, la luna aún es la luna

La luna tiembla en el cielo invernal

Las alas de la luna fueron lanzadas por la borda

El político de la luna -¡qué triste!

Vacía la luna y vacía tu corazón

La luna es una piedra que flota

La luna usa un capuz para dormir

Hubo un tiempo en que la luna tuvo piernas

Piero della Francesca nació en la luna

Un pavorreal vive en la luna cuando puede

Los caballos de la luna sólo tienen tres patas

Todas las almohadas de la luna se han vuelto piedra

Oh, y si la luna pudiera hablar sólo diría ‘Oh’

El dinero es basura en la luna

Los mormones sueñan con más lunas

Una mujer acostada con la luna llora mucho

El museo de la luna tiene iluminación deficiente

La luna toma las cosas a la ligera

Si la luna cayera, no impactaría la tierra pero solo por pulgadas

Cuídate de las barbudas secretarias de la luna

En un millón de años la luna cantará

 

Mark Strand.

Nació en Prince Edward Island, Canadá, aunque de nacionalidad estadounidense (1934). Es una de las voces esenciales de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha escrito diez libros de poesía, varios volúmenes de narrativa, ensayo, monografías, crítica de arte y cuentos infantiles, y ha realizado múltiples traducciones. Fue designado Poeta Laureado de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso en 1990  y, entre otros premios, recibió el Premio Pulitzer por su libro “Blizzard of one”. Vive en Nueva York, donde se desempeña como profesor de la Columbia University. Este poema pertenece a su libro “Chicken, Shadow, Moon & more” de 1999.

Los poemas de este libro tienen, en general, un estilo que recuerda a la unión libre de André Breton: a partir de una palabra (pollo, sombra, luna y más) surgen una sucesión de imágenes diversas que podrían ser continuadas infinitamente, de quererse así, mientras se continúe escuchando el murmullo incesante. De las imágenes que surgen para cada poema, algunas son más impactantes que otras, y muchas resultan enigmáticas e interesantes de descubrir y desarrollar. De todas ellas, cada lector tendrá, seguramente, las que más disfruta.

@SaetasdeLuis

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