250. Regreso al mar

Poema #250.

Regreso al mar.

 

Siempre es el mar donde mejor se quiere,

fue siempre el mar donde mejor te quise;

al amor, como al mar, no hay quien lo alise

ni al mar , como al amor, quien lo modere.

 

No hay quien como la mar familiarice

ni quien como la ola persevere,

ni el que más diga en lo que vive y muere

nos dice más de lo que el mar nos dice.

 

Vamos de nuevo al mar; quiero encontrarte

la hora más azul para besarte

y el lugar más allá para quererte,

 

donde el agua es al par agua y abismo,

en la alta mar, en donde el aire mismo

se da un aire al amor y otro a la muerte.

 

Andrés Eloy Blanco.

 

Este abogado, escritor, humorista y político venezolano nació un 6 de agosto como hoy, pero de 1896 en Cumaná, y falleció en México en el año 1955. Desde muy joven se dedicó a la actividad política con una postura crítica, y formó parte de la disidencia ante la dictadura de Juan Vicente Gómez, hecho que lo llevó a estar preso por un tiempo, y también a estar constantemente fuera del país.

Sin duda “siempre es el mar donde mejor se quiere”, lo sabemos bien, por eso siempre volvemos y siempre queremos volver, como nos dice este soneto. Es que hay tanto en el océano que se extiende hasta más allá del horizonte que es indudable que nos apasionemos ante eso; que es una fuerza imposible de moderar, alisar o controlar, que se desborda y nos desborda. Sumergirnos en la mar es hacerlo también en nosotros mismos, en algo que nos conecta al mundo, un lugar sin duda para amar. El amar y la mar algo se parecen.

Un fragmento de “El viejo y el mar” de Hemingway, dice la siguiente genialidad: “Decía siempre la mar. Así es como le dicen en español cuando la quieren. A veces los que la quieren hablan mal de ella, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. Algunos de los pescadores más jóvenes, los que usaban boyas y flotadores para sus sedales y tenían botes de motor comprados cuando los hígados de tiburón se cotizaban alto, empleaban el artículo masculino, lo llamaban el mar. Hablaban del mar como de un contendiente o un lugar, o incluso un enemigo, pero el viejo lo concebía siempre como perteneciente al género femenino y como algo que concedía o negaba grandes favores, y si hacía cosas perversas y terribles era porque no podía evitarlo. La luna, pensaba, le afectaba lo mismo que a una mujer.”

@SaetasdeLuis

Trazos de la memoria

Mar cerca de Le Havre – Claude Monet

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2 pensamientos en “250. Regreso al mar

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