275. Cuento de hadas

Poema #275

Cuento de hadas

Había una vez  (y fueron tantas veces)
un hombre que adoraba a una mujer.
Había una vez (la vez fue muchas veces)
que una mujer a un hombre idolatraba.
Había una vez (lo fue muchas más veces)
una mujer y un hombre que no amaban
a aquel o aquella que los adoraban.

Había una vez (tal vez sólo una vez)
una mujer y un hombre que se amaban.

Robert Desnos

Poeta francés nacido en Paris en 1900. Publicó varios escritos en una revista socialista llamada La galería de los jóvenes. En 1919 publicó los primeros poemas en Le fards de argonautes y se reunió con André Breton, Péret, Tzara y Aragon, integrándose en 1920 al grupo surrealista. Mostró sus habilidades literarias jugando con el idioma, y convirtiéndose en un experto de la ”escritura automática” en sus poemas titulados Oasis” Asilo amigo.
En la segunda guerra mundial se alistó en el ejército francés. Publicó una serie de ensayos contra los nazis que le valieron su reclusión en varios campos de concentración. Falleció ocho días después de ser liberado por el ejército ruso en junio de 1945.

Había una vez, quizás solo una vez  un Amor feliz

@LauraAlessR

274. Mar eterno

Poema #274.

Mar eterno.

 

Digamos que no tiene comienzo el mar

Empieza donde lo hallas por vez primera

y te sale al encuentro por todas partes

 

José Emilio Pacheco.

Escritor mexicano, perteneciente a la llamada “generación de los años 50”. Nació en 1939 en Ciudad de México. Ha obtenido importantes galardones a lo largo de su vida, entre ellos el Premio Nacional de Poesía, el Premio Nacional de Periodismo Literario y el Premio Octavio Paz. Ya hay otros dos de sus poemas publicados en Trazos de la memoria.

La mar, la mar de la que tanto hablamos, que siempre está en nosotros. Digamos que no tiene comienzo -porque no lo tiene, ni fin- y comienza donde la hallamos por primera vez -allá, en lo profundo de nuestra memoria, en un tiempo sin tiempo- y sale al encuentro por todas partes -en versos, en imágenes, en mujeres y en sueños, siempre nos orilla y nos resuena como ola incansable-, el mar es eterno.

@SaetasdeLuis

273. Delta

Poema #273

Delta

Si has creído que este escombro es mi pasado
hurgando en él para vender fragmentos
entérate de que ya hace tiempo me mudé
más hondo al centro de la cuestión

Si crees que puedes agarrarme, piensa otra vez:
mi historia fluye en más de una dirección
un delta que surge del cauce
con sus cinco dedos extendidos

Adrienne Rich

Poeta norteamericana. Nació en Baltimore en 1929. Fue intelectual, crítica y activista lesbiana. Casada con Alfred H. Conrad, participó en movimientos feministas y publicó ”Necessities of Life”, “Selected Poems” en 1967,”Leaflets” en 1969, ”Time’s Power” en 1989,  entre otros. Fallece el 28 de marzo de 2012.

Historias. Personas que son del tamaño de su historia, incontenibles como un río amplío y profundo. Personas que son agua en movimiento, con facilidad para trasladarse, dejando un poco de sí en cada cosa que tocan.  No se pueden vender fragmentos de su vida pasada, cada trozo se derrama y se va, fluye.

@LauraAlessR

272. Poema 5

Poema #272.

Poema 5.

 

Para que tú me oigas

mis palabras

se adelgazan a veces

como las huellas de las gaviotas en las playas.

 

Collar, cascabel ebrio

para tus manos suaves como las uvas.

 

Y las miro lejanas mis palabras.

Más que mías son tuyas.

Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

 

Ellas trepan así por las paredes húmedas.

Eres tú la culpable de este juego sangriento.

 

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.

Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

 

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,

y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

 

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte

para que tú las oigas como quiero que me oigas.

 

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.

Huracanes de sueños aún a veces las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.

Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.

 

Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.

Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

 

Pero se van tiñendo como tu amor mis palabras.

Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

 

Voy haciendo de todas un collar infinito

para tus blancas manos, suaves como las uvas.

 

Pablo Neruda.

Poeta chileno (1904-1973) que publica una extensa obra de más de cuarenta poemarios, siendo los “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” su segundo libro, en 1923, con tan solo 20 años de edad. Estos poemas tienen un tono melancólico, imágenes claras y un ritmo libre pero de una musicalidad sencilla y pegajosa. Obtendrá, años después, el Premio Nacional de Literatura en 1945 y el Premio Nobel de Literatura en 1971.

Hacer que las palabras -esenciales para nosotros- vayan todas a la amada. Todas mis palabras buscan tus palabras, todas las palabras quieren lograr alcanzar a la amada, acercarse a ella, mientras que su mera existencia va cambiando y llenando al poeta. Un amor joven y apasionado que quiere atreverse seguir, ahondar, que le pide a la amada que lo escuche, que lo llene, que le permita envolverla con lo que dice, entregarle las palabras como una ofrenda. Hay que dejar que (re)suenen.

@SaetasdeLuis.

271. He entrado a región delgada…

Poema #271

He entrado a región delgada.

Todo lo que canta se reúne a mis pies como banderas que el tiempo inclina.

Aquí el mundo es una estación amanecida sobre corales.

Ésta es la morada donde se depositan los signos de las aguas, el légamo de los navíos,

los mendrugos cargados de relámpagos.

Éste es el huerto de las especias clamorosas, la temporada de arcilla que el océano erige.

Ésta es la fruta de un piélago muerto, la columna desesperada del hambre.

Ésta es la salobre campana de verdor que el fuego crucifica, la tierra donde una  tribu oscura

embalsama un clavel.

Ésta es la tinta trémula del día, la rosa al rojo vivo inscrita en los anales de la selva.

Rafael Cadenas

Poeta y ensayista venezolano, nació en Barquisimeto, en 1930. Ganó el Premio Nacional de Literatura en 1985, formó parte del grupo “Tabla Redonda” y dio clases en la Escuela de Letras de la UCV. Su obra poética ha sido traducida a muchos idiomas. Este poema pertenece a su libro “Los cuadernos del destierro”.

La multiplicidad única de la imagen.  La selva y los corales, aguas y relámpagos, una “campana de verdor que el fuego crucifica”. ¿Dónde estamos? Esta región delgada habla del hambre, del cuerpo en la naturaleza. El tiempo inclinándose parece explicarlo, en el vacío se encuentra todo.

@LauraAlessR

270. El perdedor

Poema #270.

El perdedor.

 

…Y el siguiente recuerdo es que estoy sobre una mesa,

todos se han marchado: el más valiente

bajo los focos, amenazante, tumbándome a golpes…

Y después un tipo asqueroso, de pie, fumando un puro:

 

«Chico, tú no sabes pelear», me dijo.

Y yo me levanté y le lancé de un golpe por encima

de una silla.

 

Fue como una escena de película y

allí quedó sobre su enorme culo diciendo

sin cesar «Dios mío, dios mío, pero ¿qué es lo que

te ocurre?», y yo me levanté y me vestí,

las manos aún vendadas, y al llegar a casa

me arranqué las vendas de las manos y

escribí mi primer poema,

y no he dejado de pelear

desde entonces.

 

Charles Bukowski.

Escritor norteamericano. Nace en Alemania en 1920 y dos años después es trasladado a Los Ángeles, Estados Unidos, donde fallecerá en 1994. Escribió más de cincuenta libros -entre novelas, cuentos, poemas y otras cosas- y es considerado un exponente del realismo sucio y la literatura independiente. Su escritura transmite una manera de vivir que es, en muchas ocasiones, autobiográfica, y muestra la difícil vida de escritor independiente a la que se entregó Bukowski, cuyos escritos continúan recibiendo críticas variopintas.

En ocasiones, escribir es una pelea, como si se boxeara consigo mismo, con las sombras y los demonios personales, que saben bien cómo noquearnos. Pero a veces, después de un noqueo viene una gran revelación, un arranque de fuerza, una escena de película y la necesidad de expresar algo, de escribir poesía y seguir peleando con la palabra y con la vida. Al menos ésta es, sin duda, una manera de hacerlo que le ha servido a varios pesos pesados de la literatura.

@SaetasdeLuis

269. Teoría del caos

Poema #269

Teoría del caos

En la superficie

de mi piel de humana

hay restos

de saliva, besos, caricias, mordiscos,

esperma,

chupetones,

cortes, heridas, golpes, llagas,

sudor, cicatrices,

rasguños, sangre, costras, morados, lesiones,

arañazos,

bofetadas

varices, ampollas y quemadas.

No me hacen falta ni perforaciones ni tatuajes,

mi cuerpo

es un mapa.

Anna Gual

Poeta española. Nació en Barcelona en 1986. Estudia comunicación audiovisual.

Por casualidad me he topado con este poema.  Aún es como una flor extraña en medio del camio.

El cuerpo como mapa, como muestra de lo que se ha vivido. Cada rincón tiene su historia, cada extensión sus caminos y atajos. El cuerpo más que para ser visto, está hecho para ser leído. Un mapa para ser descifrado por los sentidos.

@LauraAlessR

268. Los heraldos negros

Poema #268.

Los heraldos negros.

 

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

Golpes como el odio de Dios; como si ante ellos,

la resaca de todo lo sufrido

se empozara en el alma… Yo no sé!

 

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras

en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.

Serán talvez los potros de bárbaros atilas;

o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

 

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,

de alguna fe adorable que el Destino blasfema.

Esos golpes sangrientos son las crepitaciones

de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

 

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como

cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;

vuelve los ojos locos, y todo lo vivido

se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

 

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

 

César Vallejo.

Poeta peruano nacido en 1892 y muerto en el año 1938 en París. Es considerado uno de los mayores innovadores de la poesía del siglo XX. Publicó en Lima sus dos primeros poemarios: “Los heraldos negros” (1918) y “Trilce” (1922). El primer poemario al que, por supuesto, pertenece este poema, tiene ciertos rasgos aún modernistas pero también aspectos que ya buscan diferenciarse con una voz personal e innovadora.

Hay versos o palabras que se vuelven absolutamente universales, que transmiten un sentimiento más allá de cualquier sentimiento personal. Eso pasa con el sencillo verso que repite en este poema: “Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!”. Golpes como estos nos dejan desamparados ante la vida que sucede, desorientados. Nos suceden a todos, de formas diferentes, sin importar la latitud ni la vida que llevemos. Vallejo refuerza con las repeticiones y el ritmo del poema la  expresión del dolor que nos causan estos heraldos negros. Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

@SaetasdeLuis

267. Bitácora

Poema #267

Bitácora

No conoce el arte de la navegación
quien no ha bogado en el vientre
de una mujer, remado en ella,
naufragado
y sobrevivido en una de sus playas.

Cristina Peri Rossi

Poeta uruguaya. Nació en Montevideo el  12 de noviembre de 1941. Además de poeta es narradora, traductora y ensayista uruguaya. Estudió literatura comparada. Ha efectuado traducciones principalmente de Clarice Lispector. Ha publicado varios libros, entre ellos: “Evohé” 1971, “Diáspora” 1976, “Lingüística general” 1979, “Babel bárbara” 1991, “Aquella noche” 1996, entre otros.

Olas recurrentes.

Es que la mar es mujer y cambia con las faces de la luna.

Mujer, ¿cuántas playas te conforman?

Entonces, no has de llamarte marinero, hasta que quedes náufrago en una de esas orillas.

¿Cuántos barcos sumergidos llevas entre tus faldas?

En este naufragio, el sobreviviente puede ser todos y ninguno.

@LauraAlessR

266. A una que pasa

Poema #266.

A una que pasa.

 

El fragor de la calle me envolvía en aullidos.

Alta, esbelta, de luto, majestuoso dolor,

vi pasar la mujer que con mano fastuosa

levantaba y mecía de su falda los bordes.

 

Noble y ágil, luciendo una pierna de estatua.

Yo bebía, crispado, como un ser peregrino,

en sus cárdenos ojos, cielos hechos borrasca,

la dulzura que embriaga y el placer que da muerte.

 

Un relámpago… luego sólo noche. Belleza

fugitiva que mira devolviendo la vida,

¿no he de verte otra vez más que fuera del tiempo?

 

Oh, muy lejos de aquí, tarde ya, ¡tal vez nunca!

Yo no sé adonde huyes, donde voy tú lo ignoras,

tú a quien yo hubiese amado, tú que bien lo sabías.

 

Charles Baudelaire.

 

Ya hemos publicado varios poemas de este escritor, crítico de arte y traductor francés (1821-1867), considerado por María Zambrano “el padre, al par que redentor, de la poesía”. Exponente del simbolismo en Francia, rompió con las formas poéticas clásicas, y compartió opiniones sobre la modernidad, el arte, la cultura y la poesía. Este poema es parte de las Estampas Parisienses de sus “Flores del mal”.

Uno se pregunta: ¿Podría acaso un relámpago ser eterno? ¿Podría mantenerse en el tiempo y no dar paso a la oscuridad subsecuente? Una pasa, uno la admira, desea que no pase, ¿no he de verte otra vez más que fuera del tiempo? La mujer pasa, el instante se acaba y sólo queda el poema y el recuerdo fuera del tiempo. Quién sabe si se encontrarán alguna otra vez, quién sabe qué hubiese pasado, todo lo que podría haber sido, aunque el poeta afirme con certeza que ella es “a quien yo hubiese amado”, ella “que bien lo sabía”. ¿Será posible?

@SaetasdeLuis

Trazos de la memoria

El Relámpago del Catatumbo, en el lago de Maracaibo.