226. Agradecimiento

Poema #226.

Agradecimiento.

 

Debo mucho

a quienes no amo.

 

El alivio con que acepto

que son más queridos por otro.

 

La alegría de no ser yo

el lobo de sus ovejas.

 

Estoy en paz con ellos

y en libertad con ellos,

y eso el amor ni puede darlo

ni sabe tomarlo.

 

No los espero

en un ir y venir de la ventana a la puerta.

Paciente

casi como un reloj de sol

entiendo

lo que el amor no entiende;

perdono

lo que el amor jamás perdonaría.

 

Desde el encuentro hasta la carta

no pasa una eternidad,

sino simplemente unos días o semanas.

 

Los viajes con ellos siempre son un éxito,

los conciertos son escuchados,

las catedrales visitadas,

los paisajes nítidos.

 

Y cuando nos separan

lejanos países

son países

bien conocidos en los mapas.

 

Es gracias a ellos

que yo vivo en tres dimensiones,

en un espacio no-lírico y no-retórico,

con un horizonte real por lo móvil.

 

Ni siquiera imaginan

cuánto hay en sus manos vacías.

 

‘No les debo nada’,

diría el amor

sobre este tema abierto.

 

Wislawa Szymborska.

Poeta, ensayista y traductora polaca (1923-2012), ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1996 por “una poesía que, con precisión irónica, permite que los contextos histórico y biológico salgan a la luz en fragmentos de realidad humana”. Con simpleza, precisión y musicalidad, ha desarrollado temas que conmueven y se relacionan con la condición humana. Imágenes cotidianas que podemos encontrar, con las que nos relacionamos y que, en algunos casos, no nos atreveríamos siquiera a decir, o no sabríamos cómo hacerlo.

Agradecer es siempre un acto importante. Este agradecimiento no va a las personas a las que ama, aunque también -entre líneas- hable de ellas. Este agradecimiento es para quienes no se ama, porque se está en paz con ellos, porque no importa si la distancia es de muchos países o de unas cuantas cuadras, es una distancia medible y nada preocupante, porque no importa dejar de verlos por mucho tiempo, ni que otros los quieran más. No sucede que las distancias se magnifican ni que el tiempo se deforma, como puede pasar con aquellos que amamos, no sucede que pasa a segundo plano el más increíble paisaje, siempre por detrás de la amada, no. Nada de eso sucede con las personas que no amamos, no hay problemas con las separaciones por semanas, meses o un año, ni tampoco con vivir en ciudades diferentes. Las distancias son medibles en kilómetros, el espacio no es lírico ni retórico. Hay que agradecer a quienes no amamos, también, por mostrarnos la diferencia. Es mucho lo que les debemos.

@SaetasdeLuis

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