220. El día que me quieras

Poema #220.

El día que me quieras.

 

El día que me quieras tendrá más luz que junio;

la noche que me quieras será de plenilunio,

con notas de Beethoven vibrando en cada rayo

sus inefables cosas,

y habrá juntas más rosas

que en todo el mes de mayo.

 

Las fuentes cristalinas

irán por las laderas

saltando cristalinas

el día que me quieras.

 

El día que me quieras, los sotos escondidos

resonarán arpegios nunca jamás oídos.

Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras

que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

 

Tomadas de la mano cual rubias hermanitas,

luciendo golas cándidas, irán las margaritas

por montes y praderas,

delante de tus pasos, el día que me quieras…

Y si deshojas una, te dirá su inocente

postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente!

 

Al reventar el alba del día que me quieras,

tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,

y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,

florecerán las místicas corolas de los lotos.

 

El día que me quieras será cada celaje

ala maravillosa; cada arrebol, miraje

de “Las mil y una noches”; cada brisa un cantar,

cada árbol una lira, cada monte un altar.

 

El día que me quieras, para nosotros dos

cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

 

Amado Nervo.

 

Poeta y prosista mexicano, considerado parte del movimiento modernista por su estilo y época. Nació en la ciudad de Tepic en 1870, y falleció en Montevideo, Uruguay, en el año 1919. Su poesía tenía, en muchas ocasiones, misticismo y tristeza que parecían matizar su vena modernista. Este libro pertenece a su libro de poesía publicado en 1919 titulado “El arquero divino”.

Tantas exaltadas cuestiones sucederían cuando llegase “el día que me quieras”, exaltaciones místicas, musicales y naturales recorren el poema mostrando todo el brillo divino que tendría el mundo si llegase el momento en el que la amada quiera al poeta. Ese día será el más luminoso, el más diáfano y exaltado de todos. ¿Llegará alguna vez el día que me quieras? Es posible que todos conozcamos la frase antes que el poema, y resuene en nosotros con la voz de Carlos Gardel, ya que Alfredo Le Pera escribió una paráfrasis de este poema que se hizo famosa, grabada por primera vez en 1935. Un excelente tema para la nostalgia que contiene cualquier tango, para los amores que nunca se concretan, para soñar y fantasear, pensando lo maravilloso que sería un día con esa amada imposible. La voz de Gardel resuena sobre el poema y comienza a cantar: Acaricia mi ensueño, el suave murmullo de tu suspirar…

@SaetasdeLuis

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