213. Como quien oye llover

Poema #213

Como quien oye llover

Óyeme como quien oye llover,

ni atenta ni distraída,

pasos leves, llovizna,

agua que es aire, aire que es tiempo,

el día no acaba de irse,

la noche no llega todavía,

figuraciones de la niebla

al doblar la esquina,

figuraciones del tiempo

en el recodo de esta pausa,

óyeme como quien oye llover,

sin oírme, oyendo lo que digo

con los ojos abiertos hacia adentro,

dormida con los cinco sentidos despiertos,

llueve, pasos leves, rumor de sílabas,

aire y agua, palabras que no pesan:

lo que fuimos y somos,

los días y los años, este instante,

tiempo sin peso, pesadumbre enorme,

óyeme como quien oye llover,

relumbra el asfalto húmedo,

el vaho se levanta y camina,

la noche se abre y me mira,

eres tú y tu talle de vaho,

tú y tu cara de noche,

tú y tu pelo, lento relámpago,

cruzas la calle y entras en mi frente,

pasos de agua sobre mis párpados,

óyeme como quien oye llover,

el asfalto relumbra, tú cruzas la calle,

es la niebla errante en la noche,

como quien oye llover

es la noche dormida en tu cama,

es el oleaje de tu respiración,

tus dedos de agua mojan mi frente,

tus dedos de llama queman mis ojos,

tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,

manar de apariciones y resurrecciones,

óyeme como quien oye llover,

pasan los años, regresan los instantes,

¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?

no aquí ni allá: los oyes

en otro tiempo que es ahora mismo,

oye los pasos del tiempo

inventor de lugares sin peso ni sitio,

oye la lluvia correr por la terraza,

la noche ya es más noche en la arboleda,

en los follajes ha anidado el rayo,

vago jardín a la deriva

entra, tu sombra cubre esta página.

Octavio Paz

Poeta, ensayista y diplomático mexicano. Nace en Ciudad de México el 31 de marzo de 1914. Premio Nobel de Literatura en 1990. Su obra abarcó géneros diversos entre los que destacan sus ensayos, textos poéticos y traducciones. Es considerado uno de los más grandes escritores del siglo XX. Fallece en Ciudad de México el 19 de abril de 1998. Publicado anteriormente en Trazos de la memoria.

Escúchame, se va mi voz, mi pensamiento en cada gota. Lluvia que desborda el paisaje, donde tu sombra viaja. Desde lejos, distancia que es tiempo, te siento y escucho venir. Llegas a cubrir esta página. Eres música y letra que empapa estas horas, dormida con los cinco sentidos despiertos.

Óyeme como quien oye llover, así:

212. [El silencio que queda entre dos palabras]

Poema #212.

 

El silencio que queda entre dos palabras

no es el mismo silencio que envuelve una cabeza cuando cae,

ni tampoco el que estampa la presencia del árbol

cuando se apaga el incendio vespertino del viento.

 

Así como cada voz tiene un timbre y una altura,

cada silencio tiene un registro y una profundidad.

El silencio de un hombre es distinto del silencio de otro

y no es lo mismo callar un nombre que callar otro nombre.

 

Existe un alfabeto del silencio,

pero no nos han enseñado a deletrearlo.

Sin embargo, la lectura del silencio es la única durable,

tal vez más que el lector.

 

Roberto Juarroz.

Poeta, ensayista, traductor y crítico literario argentino. Nació en 1925 y falleció en el año 1995. Se graduó en Bibliotecología y Ciencias de la información por la Universidad Nacional de Buenos Aires, y se especializó en La Sorbona. La parte más importante de su obra está reunida en un volumen numerado bajo el título de Poesía vertical. Fue miembro de número de la Academia Argentina de las Letras y catedrático universitario por más de treinta años.

Cuando las palabras cumplen su propósito, generan un silencio más hondo que el que existía antes de ellas. Alcanzan su objetivo y no es necesario decir más. Las palabras abren, a mi parecer, un espacio en el silencio al que son arrojadas. Y como los esquimales, que pueden reconocer distintos tonos de blanco en la nieve, existe la posibilidad de que aquellos asiduos al silencio reconozcan más registros del mismo. No es el mismo silencio, como dice el poema, cuando está entre dos palabras, o cuando calla el viento, o cuando una cabeza cae. ¿Existirá, realmente, un alfabeto del silencio? Al menos estamos seguros de que, tarde o temprano, es lo que quedará.

@SaetasdeLuis

211. Pequeñas lecciones de erotismo

Poema #211

Pequeñas lecciones de erotismo

 .

I
Recorrer un cuerpo en su extensión de vela
es dar la vuelta al mundo
Atravesar sin brújula la rosa de los vientos
islas golfos penínsulas diques de aguas embravecidas
no es tarea fácil  -si placentera-
No creas hacerlo en un día o noche
de sábanas explayadas.
Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas

 .

II
El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado.
Encuentras un astro y quizá deberás empezar
a corregir el rumbo cuando nube huracán
o aullido profundo
te pongan estremecimientos.
Cuenco de la mano que no sospechaste

 .

III
Repasa muchas veces una extensión
Encuentra el lago de los nenúfares
Acaricia con tu ancla el centro del lirio
Sumérgete ahógate distiéndete
No te niegues el olor la sal el azúcar
Los vientos profundos
cúmulos nimbus de los pulmones
niebla en el cerebro
temblor de las piernas
maremoto adormecido de los besos

 .

IV
Instálate en el humus sin miedo
al desgaste sin prisa
No quieras alcanzar la cima
Retrasa la puerta del paraíso
Acuna tu ángel caído
revuélvele la espesa cabellera
con la espada de fuego usurpada
Muerde la manzana

 .

V
Huele
Duele
Intercambia miradas saliva impregnante
Da vueltas imprime sollozos piel que se escurre
Pie hallazgo al final de la pierna
Persíguelo busca secreto del paso forma del talón
Arco del andar bahías formando arqueado caminar
Gústalos

.

VI
Escucha caracola del oído
como gime la humedad
Lóbulo que se acerca al labio sonido de la respiración
Poros que se alzan formando diminutas montañas
Sensación estremecida de piel insurrecta al tacto
Suave puente nuca desciende al mar pecho
Marea del corazón susúrrale
Encuentra la gruta del agua

 .

VII
Traspasa la tierra del fuego la buena esperanza
Navega loco en la juntura de los océanos
Cruza las algas ármate de corales ulula gime
Emerge con la rama de olivo
Llora socavando ternuras ocultas
Desnuda miradas de asombro
Despeña el sextante desde lo alto de la pestaña
Arquea las cejas abre ventanas de la nariz

 .

VIII
Aspira suspira
Muérete un poco
Dulce lentamente muérete
Agoniza contra la pupila extiende el goce
Dobla el mástil hincha las velas
Navega dobla hacia Venus
estrella de la mañana
-el mar como un vasto cristal azogado-
Duérmete náufrago.

 

Gioconda Belli.

Poeta y novelista nicaragüense nacida en Managua en 1948. Junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría inició la renovación de la poesía en su país. Un marcado acento erótico impregna buena parte de su obra; así como un tono fuertemente político, puesto que se opuso abiertamente a la dictadura del general Somoza. Durante años fue refugiada política, y militó en el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Sobre el cuerpo y su lenguaje. En el naufragio de dos cuerpos en uno, en el encuentro (desencuentro), permítase el despertar de los sentidos. Piel, miradas, gemidos, sabores se disponen para el baile de los cuerpos.  Detenerse en cada momento y dejar que el cuerpo hable por sí mismo.  Así, se conoce la libertad, cuando se es por instantes cuerpo. Después de entregarlo todo al ardiente deseo de las olas, “sin otro paraíso ni otro infierno que el fugaz epitafio de la espuma y la carne que muere en otra carne…” se duerme náufrago.

@LauraAlessR

210. Los detectives

Poema #210.

Los detectives.

 

Soñé con detectives perdidos en la ciudad oscura.

Oí sus gemidos, sus náuseas, la delicadeza

de sus fugas.

Soñé con dos pintores que aún no tenían

40 años cuando Colón

descubrió América.

(Uno clásico, intemporal, el otro

moderno siempre,

como la mierda.)

Soñé con una huella luminosa,

la senda de las serpientes

recorrida una y otra vez

por detectives

absolutamente desesperados.

Soñé con un caso difícil,

vi los pasillos llenos de policías,

vi los cuestionarios que nadie resuelve,

los archivos ignominiosos,

y luego vi al detective

volver al lugar del crimen

solo y tranquilo

como en las peores pesadillas,

lo vi sentarse en el suelo y fumar

en un dormitorio con sangre seca

mientras las agujas del reloj

viajaban encogidas por la noche

interminable.

 

Roberto Bolaño.

Escritor y poeta chileno, nació en el año 1953 en Santiago de Chile y falleció en el 2003 en Barcelona, España, donde se había residenciado desde 1977. Se había residenciado anteriormente en México desde los quince años. Fue un lector incansable, articulista para varios medios mexicanos. También militó con la izquierda chilena, razón por la que tuvo que exiliarse por un tiempo en El Salvador. Ha ganado especial fama e influencia gracias a sus novelas “Los detectives salvajes” y “2666”, entre otras de sus obras.

Hablar de los detectives como una recurrencia, un sueño, una de esas imágenes que nos obsesionan y nos enloquecen, obligándonos a plasmarlas en el papel, de una, dos, o mil formas, hasta que terminamos de vertirlas y nos dejan descansar, dejan que nuevas obsesiones pueblen nuestros sueños. El tiempo transcurre mientras una marea de detectives busca resolver lo que en Venezuela llamamos un “cangrejo”, un caso complicado e irresoluble. Los detectives del sueño están perdidos en la ciudad oscura, en la noche interminable, ¿qué relación tendrán con los detectives salvajes?

@SaetasdeLuis

209. Neblina

Poema #209

Neblina

Un talón

toca  la punta de un pie

y sucesivamente

se avanza desde adentro

.

por la humareda

de una caldera del cielo.

.

El espesor satura la vista,

colma de blancura la retina

y hace que las manos vayan adelante.

.

Se anda al tanteo

entre cercados y ramajes

que el hábito desconoce,

.

nada es seguro de que esté ahí

.

(donde las cuentecillas de agua

parecen de argamasa).

.

No hay catalejos,

la mirada sin asombro se devana:

.

ver

es como tocar telarañas,

.

mirar es la piel de lo invisible.

Pausides González

Poeta venezolano nacido en Caracas en 1962. Licenciado en Letras por la Universidad de Los Andes. Su primer poemario “Cada despido del tiempo” fue publicado en Mérida en 1994. Obtuvo el Premio Fernando Paz Castillo del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, mención Estudios Literarios, por su libro “La música popular del Caribe hispano en su literatura”. Este poema pertenece a su poemario “Libro del aire” publicado en 2007. Dos poemas anteriormente publicados aquí.

A tientas. Combinación de sentidos. Una blancura que ciega y unas manos que van adelante. El mundo empieza a texturizarse, la incertidumbre despierta formas que el hábito hace pasar inadvertidas. Se avanza entonces, desde adentro. Y allí, en medio de la neblina con la mirada ligera y las manos expuestas,  se puede tocar la piel de lo invisible.

LauraAlessR

208. Muerte a la rutina

Poema #208.

Muerte a la rutina.

 

Toda rutina que cumpla mayoría  de edad (entiéndase tres meses)

debe ser condenada a la hoguera de la creatividad.

No permitas que te invada.

Apaga el televisor.

Cambia la cinta.

Regala los cds.

Sal de tu casa por calles distintas.

No entres por la misma puerta a tu trabajo.

Reza con los católicos, discute con los evangélicos y conspira con los marxistas.

Escribe poesía.

Pero no te masturbes al hacerlo.

Por ninguna razón almuerces dos veces a la semana en el mismo local.

Cambia los menús.

Ve al cine, al teatro, al bar, al hipódromo.

Pero no te encadenes.

No te hagas adicto.

Haz el amor todas las noches con chicas diferentes aunque sea tu esposa la única que acaricies.

Deja un día de cepillarte los dientes o de enjuagarte el cabello.

No uses reloj.

Tan sólo por un día bájate sin pagar del transporte público

y por varios días no cenes.

Ve un día al fútbol y otro a Dossier.

Visita los museos así no los soportes.

Compra libros en remates.

Aprende nombres de autores y de títulos.

Consiente a los niños.

Escucha a los ancianos.

Conversa, aunque sea diez minutos, con los alcohólicos de tu plaza, con los mendigos.

Escucha jazz, salsa, música clásica y autóctona.

Lee la carátula de los discos.

Hazte amigo de alguna prostituta y no te acuestes con ella, escúchala.

Socorre a algún pana que esté pelando.

Pide ayuda a un amigo así no la necesites.

Nunca pidas nada a alguien a quien tienes más de un año sin ver, llámalo aunque sea dos semanas antes.

No te quejes.

No llores.

No sufras.

Disfruta así estés a un paso de la muerte.

Vive, vive, así te esté matando el cáncer

o la diabetes o el dolor pero no te dejes.

No te rajes Jalisco.

Que la vida puede ser diferente…

 

José Javier Sánchez.

 

Nació en Caracas en 1970, es poeta y promotor de lectura. Fundador de la Red Nacional de Promotores de Lectura y de la Red Nacional de Escritores de Venezuela y coordinador del Programa Nacional de Promoción de Lectura “Leer es Entender” de la Biblioteca Nacional. Este poema pertenece a su libro “Fragmentos para una memoria”.

Es probable que todos los que leamos estas líneas hayamos pasado, alguna vez, por una rutina. Conocemos lo pesada que puede ser, lo destructiva, lo agotadora. Pero “la vida puede ser diferente”, nos dice el poeta, y nos ennumera posibilidades que disipan la rutina. Nos recomienda, sobre todo, vivir, vivir a pesar de todo. Darle paso a la creatividad y a los detalles, permitirnos disfrutar cada instante, hacer las cosas de forma diferente a la habitual. Hay rituales cotidianos que son necesarios, claro, pero hay rutinas que no deberíamos permitirnos; no nos dejemos, hay que vivir la vida. “No te rajes, Jalisco.”

(El verso de “Socorre a algún pana que esté pelando” contiene dos venezolanismos: un pana es un amigo, y pelar, en este caso, significa no tener dinero.)

@SaetasdeLuis

207. Mátame

Poema #207

Mátame

No me beses, mi amor.

No me abraces, mi amor.

Si me amas

mátame, mi amor.

 

Anna Świrszczyńska

Poeta croata.  Nació en Varsovia el 7 de febrero de 1909. Creció  dentro de una familia humilde de artistas. Comenzó a publicar sus poemas en la década de 1930. Participó en la Resistencia polaca y publicó poemas en revistas clandestinas. En esos momentos, conoció al también poeta Czesław Miłosz. En el Alzamiento de Varsovia de 1944 colaboró como enfermera. Estas experiencias durante la guerra se reflejan en su obra Budowałam barykadę (Levantando la barricada, 1974), donde describe el dolor y el sufrimiento de aquel tiempo. Fallece el 30 de septiembre de 1984.

Límites insondables del amor. Abismos que se hacen palabras, voz. Sin besos, tampoco abrazos. Solo un ruego, una oración.

 @LauraAlessR